Después de años de
expectación en torno al potencial de la inteligencia
artificial (IA) y el aprendizaje
automático, la industria farmacéutica está empezando a ver la importancia que
tienen estas tecnologías. Aunque el descubrimiento de
fármacos fue uno de los primeros objetivos para aplicar capacidades de IA, un
documento de BioPharma Dive señala que su poder predictivo la ha convertido en
una buena candidata para implementarse en muchas otras facetas. En este
contexto, menciona que diversos estudios han demostrado que la IA puede guiar
prácticas de prescripción, identificar posibles pacientes para ensayos clínicos
y crear estrategias de ventas dirigidas una vez que un medicamento es aprobado.
El potencial
disruptivo de la IA en toda la industria —desde el descubrimiento de
fármacos y la investigación clínica hasta el marketing— también sigue
atrayendo a ejecutivos farmacéuticos hacia puestos de liderazgo dentro del
emergente sector tecnológico. No obstante, subraya que «mientras la industria
farmacéutica aprovecha la IA, también se ha vuelto más cautelosa a la hora de
evitar el exceso de expectativas a medida que se hacen evidentes las
limitaciones de la tecnología». A continuación, precisa que el sector también
enfrenta una creciente demanda de líderes en IA con experiencia tanto en salud
como en tecnología.
Los avances en IA
darán forma al laboratorio farmacéutico del futuro
El documento señala
que la era de la IA en el descubrimiento y desarrollo de fármacos apenas está
comenzando. Y con ella, los expertos del sector prevén un cambio masivo no solo
en velocidad y escala, sino también en lo que se necesita para convertirse en
un fabricante de medicamentos exitoso. «Con los avances en aprendizaje
automático superpuestos a nuevos descubrimientos biológicos, es probable que el
trabajo inicial de integración de la IA produzca beneficios concretos para los
pacientes incluso en los próximos cinco años», argumenta Mikael Dolsten,
exdirector científico de Pfizer.
«Los próximos años
serán el momento en que la medicina de precisión pueda cumplir su promesa
gracias a estos potentes algoritmos matemáticos y al tamaño de los conjuntos de
datos», afirma Dolsten. «Esperamos que entre ahora y 2030 veamos un cambio
drástico en cómo tratamos y definimos la enfermedad», añade.
Otro de los casos
prácticos que menciona el documento es el del motor de búsqueda de I+D de
AbbVie, ‘ARCH’, que alberga unos 450 terabytes de datos. Pero los
expertos dicen que el big data es solo el primer paso. De cara al futuro, los
investigadores esperan mitigar los tipos de alucinaciones y errores que podrían
desviar los programas de desarrollo en direcciones equivocadas.
Por eso, el análisis
de BioPharma Dive señala que la siguiente fase de la IA requerirá un
mayor nivel de introspección para discernir mejor qué resultados tienen sentido
y cuáles no. Más allá del entusiasmo y el temor ante un futuro
saturado de IA, el impacto a largo plazo de la tecnología en la industria aún
no está del todo claro. Pero los líderes del sector farmacéutico ya ven cómo
está cambiando su enfoque, desde la investigación temprana hasta el desarrollo
clínico. «Los desarrolladores de IA trabajan estrechamente con científicos para
entender cómo puede producirse esa convergencia de la forma más fluida
posible», expresa.
Decálogo de la EMA y
la FDA
Conscientes de la
importancia de la IA en el sector, la Agencia Europea de Medicamentos (EMA,
por sus siglas en inglés) y la Administración de Alimentos y Medicamentos de
Estados Unidos (FDA, por sus siglas en inglés) han identificado
diez principios para las buenas prácticas de inteligencia
artificial (IA) en el ciclo de vida de los
medicamentos.
Según ambas agencias,
estos principios ofrecen orientaciones generales sobre el uso de la IA en la
generación de evidencia y la monitorización a lo largo de todas las fases de un
medicamento, desde la investigación temprana y los ensayos clínicos hasta
la fabricación y la vigilancia de la seguridad.
De este modo, señalan
que los principios son relevantes tanto para quienes desarrollan
medicamentos como para los solicitantes y titulares de autorizaciones de
comercialización. «Servirán de base para futuras orientaciones sobre IA en
las distintas jurisdicciones y apoyarán una mayor colaboración internacional
entre los reguladores, las organizaciones que establecen normas técnicas y
otras partes interesadas. El desarrollo de directrices en la Unión Europea (UE)
ya está en marcha, basándose en el documento de reflexión sobre IA de la EMA
publicado en 2024», indican.
Fuente: Global
Farma
