miércoles, octubre 21, 2026

Insights #01- Inteligencia Artificial en Salud 2026

El impacto de la IA en el presente y futuro de la salud en América Latina

La Inteligencia Artificial está dejando de ser una promesa para convertirse en una herramienta concreta de transformación del sector salud.

SaludEnLinea.press Insights #01 analiza esta evolución y reúne tendencias, información de mercado, casos de uso y la visión de organizaciones que están participando activamente de este proceso.

Una mirada integral sobre las oportunidades, desafíos y tecnologías que están redefiniendo la salud digital.

¿Qué vas a encontrar en este Insight?

· Panorama y tendencias de mercado

Una mirada sobre la evolución de la Inteligencia Artificial aplicada a la salud y las principales tendencias que están marcando el mercado.

· Aplicaciones y casos de uso

¿Dónde está teniendo impacto la IA? Exploramos algunas de las áreas en las que estas tecnologías están comenzando a transformar procesos y servicios de salud.

· La perspectiva de las organizaciones de salud

Los desafíos y oportunidades que enfrentan hospitales, clínicas y otros actores del ecosistema al incorporar nuevas herramientas de Inteligencia Artificial.

· Tecnología e infraestructura

Datos, cloud, interoperabilidad, ciberseguridad e infraestructura como componentes fundamentales para llevar la IA de la experimentación a la implementación.

· Una mirada latinoamericana

El contexto regional, las oportunidades y los desafíos particulares que plantea la adopción de Inteligencia Artificial en los sistemas de salud de América Latina.

· La visión de la industria

Las perspectivas de empresas y organizaciones que están desarrollando tecnologías, soluciones y modelos de negocio alrededor de la IA aplicada a la salud.

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Fuente: Salud en Linea


lunes, octubre 19, 2026

La sostenibilidad, la innovación y el futuro del sistema de salud fueron los ejes del primer Congreso de FICS

Bajo el lema “Una agenda iberoamericana hacia una salud sostenible”, el encuentro tuvo una gran convocatoria, con más de 2500 asistentes.

Disertantes de Europa y Latinoamérica, autoridades, especialistas y referentes del sector debatieron sobre innovación, financiamiento, inteligencia artificial, transformación digital y los principales desafíos de los sistemas de salud de la región.

El ministro de salud nacional, Mario Lugones, dio una conferencia y participó del acto de apertura.


La Fundación Iberoamericana Consenso Salud realizó los días 14 y 15 de octubre su primer congreso. El evento convocó a más de 2.500 referentes del sector salud en el Sheraton Retiro, de la Ciudad de Buenos Aires. Participaron más de 80 speakers de Europa y Latinoamérica y representantes de 14 países de Iberoamérica, lo que consolidó al encuentro como un espacio de intercambio regional en torno a los desafíos presentes y futuros de los sistemas de salud.

El lema fue “Una agenda iberoamericana hacia una salud sostenible” y reunió a autoridades gubernamentales, directivos de instituciones sanitarias, representantes de obras sociales, aseguradoras, académicos y especialistas, quienes compartieron experiencias y perspectivas sobre la necesidad de transformar los modelos de atención, fortalecer la sostenibilidad financiera y promover la innovación en el sector.

La agenda estuvo marcada por una amplia variedad de paneles y conferencias: desde la incorporación de nuevas tecnologías hasta el envejecimiento poblacional, la formación de recursos humanos y la cooperación entre los países de la región.

Los temas del congreso

Uno de los primeros ejes de discusión fue la innovación aplicada a la prestación de los servicios sanitarios. El panel “Innovar donde importa: transformar la prestación de salud” reunió a referentes de instituciones públicas y privadas para analizar los cambios en los modelos de atención, la gestión hospitalaria y la incorporación de herramientas capaces de mejorar la eficiencia y la calidad de los servicios.

Participaron Tomás Piqueras, CEO del Centro de Servicios Hospitalarios; el Dr. Gustavo Rodríguez, director ejecutivo del Sanatorio SEMM Mautone de Uruguay; Gabriel Oriolo, director de Tecnología, Procesos e Infraestructura del Grupo OSDE; el Dr. Mariano Pirozzo, director médico ejecutivo del Hospital Garrahan; el Dr. Enrique Majul, CEO de la Clínica Universitaria Reina Fabiola; y el Dr. Enrique Camerlinckx, director general del Sanatorio Mater Dei.

La sostenibilidad financiera ocupó otro lugar central durante la primera jornada. En el panel “Sostenibilidad e innovación: cómo financiar el sistema que viene”, especialistas analizaron los desafíos que enfrentan los distintos modelos sanitarios para garantizar la continuidad de las prestaciones y responder a una demanda creciente de servicios.

 

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Fuente: Consenso Salud

jueves, octubre 15, 2026

INVITACIÓN al Congreso de Informática – Innovación e Investigación en Salud del Hospital Italiano.

En el marco del Congreso de Informática, Innovación e investigación en Salud, brindaremos el taller presencial “Evaluación de productos de IA en Salud: check list para decidir según valor real, evidencia y seguridad" dentro del Simposio de Inteligencia Artificial.

Durante el encuentro, vamos a recorrer muchas de las preguntas clave para evaluar productos de IA: ¿Qué problema queremos resolver? ¿Qué hace realmente el producto? ¿Qué evidencia lo respalda? ¿Puede integrarse de forma segura a nuestros flujos de trabajo? A partir de un caso ficticio, los participantes asumirán distintos roles y serán parte de la decisión final: ¿incorporar o no incorporar el producto?


Agendá:

📅 Viernes 23 de octubre

🕝 14:30 a 16:00 hs

📍 Modalidad presencial en el Parque de Innovación (CABA)

¡Los cupos son limitados!

🔗  Inscribite acá: https://lnkd.in/gAfGXQFT

 

Fuente:

Informática en Salud

miércoles, octubre 14, 2026

El trabajo de la OPS en inteligencia artificial

 

La inteligencia artificial está transformando la manera en que los sistemas de salud generan, gestionan y utilizan la información para la toma de decisiones en las Américas.

Durante el 63.º Consejo Directivo de la OPS, celebrado la semana pasada en Washington, D.C. con ministras y ministros de salud de la región, expertos de la Unidad de Sistemas de Información y Salud Digital compartieron avances y oportunidades para la aplicación de la inteligencia artificial en salud.

Estas aplicaciones incluyen la gestión de información científica y técnica, el uso de algoritmos para apoyar la toma de decisiones y el fortalecimiento de la planificación y gestión del personal de salud.

🔗 Conoce más sobre el trabajo de la OPS en inteligencia artificial y salud: https://lnkd.in/eBwE2uN7


martes, octubre 13, 2026

La capacidad de gestión que probablemente falta en su organización

Puede que su organización tenga procesos, responsables, tecnología, datos e iniciativas de transformación. Y, aun así, le falte una capacidad esencial: conseguir que todo ello funcione como un sistema capaz de convertir la estrategia en ejecución.

Imagine una organización que ha definido su estrategia, dispone de un mapa de procesos, ha nombrado Process Owners, utiliza metodologías de mejora, automatiza actividades, explota datos mediante Process Mining y empieza a incorporar Inteligencia Artificial. Sobre el papel, probablemente diríamos que se trata de una organización bastante avanzada en Gestión POR Procesos.

Sin embargo, la realidad puede ser muy diferente cuando llega el momento de tomar decisiones. Un proceso end-to-end necesita una inversión, pero el presupuesto pertenece a varias áreas funcionales. Una modificación que beneficia al resultado global perjudica los indicadores de una de ellas. El Process Owner propone un cambio, pero carece de autoridad suficiente para impulsarlo. Tecnología tiene sus prioridades, Operaciones las suyas y cada unidad de negocio protege, legítimamente, sus propios objetivos.

Lo interesante es que nadie tiene por qué estar haciendo mal su trabajo. Cada área puede estar cumpliendo sus objetivos, cada responsable puede estar gestionando correctamente su parcela y cada iniciativa puede estar obteniendo resultados. Y, sin embargo, el conjunto puede seguir sin funcionar como debería.

Las partes pueden funcionar razonablemente bien y el sistema, no.

Tener procesos no significa tener capacidad para Gestionar POR Procesos

Durante años hemos tendido a abordar BPM a través de sus componentes más visibles. Modelamos procesos, definimos indicadores, creamos Oficinas de Procesos, nombramos Process Owners, implantamos herramientas, automatizamos actividades y, más recientemente, incorporamos Process Mining e Inteligencia Artificial. Todas estas iniciativas pueden aportar valor, pero su existencia no demuestra por sí misma que hayamos construido una verdadera capacidad organizativa para Gestionar POR Procesos.

Esta distinción es importante porque una organización no adquiere una capacidad simplemente acumulando prácticas, roles o tecnologías. La adquiere cuando consigue que esos elementos funcionen de manera coherente y sostenida para lograr un determinado resultado. En el caso de la Gestión POR Procesos, ese resultado debería ser convertir la estrategia en ejecución mediante procesos end-to-end y adaptar continuamente esa capacidad cuando cambian la estrategia, el entorno, el conocimiento o las tecnologías disponibles.

Si entendemos BPM fundamentalmente como un conjunto de iniciativas, tenderemos a preguntar cuántos procesos hemos modelado, qué proyectos de automatización tenemos en marcha, qué herramientas utilizamos o si disponemos de una Oficina de Procesos. Si, en cambio, entendemos la Gestión POR Procesos como una capacidad organizativa, las preguntas cambian considerablemente.

La cuestión pasa a ser si podemos trasladar una prioridad estratégica hasta los procesos que deben ejecutarla; si alguien responde realmente por los resultados end-to-end; si existen derechos de decisión cuando los intereses funcionales y los del proceso entran en conflicto; si disponemos de datos fiables para comprender el desempeño; y si contamos con las metodologías, tecnologías, competencias y comportamientos necesarios para transformar los procesos cuando la organización lo necesita.

Estas preguntas son bastante más incómodas que preguntar cuántos procesos tenemos documentados. Pero probablemente también sean bastante más útiles.

No falta necesariamente otra Oficina de Procesos

En mi anterior artículo planteaba deliberadamente una pregunta: ¿Quién Gestiona la Gestión POR Procesos? Las conversaciones que se han generado alrededor de ella han reforzado algo que considero fundamental: probablemente estamos buscando una respuesta demasiado sencilla para un problema que es sistémico.

Podríamos responder que la responsabilidad corresponde a la Alta Dirección, a los Process Owners, a una Oficina de Procesos o a un BPM Center of Excellence. Todos ellos pueden desempeñar papeles esenciales, pero ninguno puede construir esta capacidad aisladamente. La Alta Dirección debe proporcionar propósito, prioridad, autoridad y mecanismos de gobernanza; los Process Owners necesitan asumir responsabilidad efectiva sobre el desempeño y evolución de sus procesos end-to-end; y una Oficina de Procesos o función equivalente puede aportar métodos, estándares, coherencia y desarrollo de capacidades. Al mismo tiempo, Tecnología, Datos, Personas, Riesgos, Calidad y las diferentes áreas de negocio tienen que contribuir desde sus respectivos ámbitos.

Por eso considero que la respuesta no está en encontrar un único propietario de la Gestión POR Procesos, sino en construir un sistema de responsabilidades capaz de hacerla funcionar. Y aquí aparece una condición especialmente importante: responsabilidad distribuida no puede significar responsabilidad diluida. Decir que los procesos son responsabilidad de todos puede convertirse fácilmente en una elegante forma de conseguir que no sean responsabilidad efectiva de nadie.

Una organización orientada a procesos necesita, por tanto, algo más que un catálogo de roles. Necesita establecer derechos de decisión, mecanismos de escalado, criterios de priorización y formas explícitas de resolver los inevitables conflictos entre los resultados end-to-end y los objetivos funcionales.

El verdadero test aparece cuando hay conflicto

Una forma particularmente reveladora de comprobar si esa capacidad existe es observar qué sucede cuando los intereses dejan de estar perfectamente alineados. ¿Qué ocurre cuando optimizar un proceso end-to-end exige que una función renuncie a una prioridad propia? ¿Qué sucede cuando el Process Owner necesita recursos que pertenecen presupuestariamente a varias áreas? ¿O cuando una decisión beneficiosa para el cliente empeora temporalmente un indicador funcional?

Mientras todas las prioridades coinciden, prácticamente cualquier modelo de gobierno puede parecer eficaz. El verdadero test aparece cuando dos objetivos legítimos entran en conflicto y la organización necesita decidir cuál debe prevalecer. Es entonces cuando descubrimos dónde reside realmente la autoridad, cuáles son los derechos efectivos de decisión y si existe algún mecanismo capaz de proteger el resultado end-to-end frente a la optimización de las partes.

Esto explica una situación que encontramos con demasiada frecuencia: el proceso end-to-end puede existir perfectamente en nuestros mapas y bastante menos en nuestros mecanismos de decisión. Dibujar transversalmente un proceso no convierte automáticamente en transversal a la organización que debe ejecutarlo.

El problema no es mejorar más procesos, sino desarrollar las capacidades adecuadas

Esta perspectiva también cambia la forma en que entendemos la mejora. Si detectamos que una organización tiene dificultades para Gestionar POR Procesos, la respuesta no debería consistir automáticamente en lanzar iniciativas independientes sobre gobernanza, tecnología, datos, personas o metodologías. Corremos el riesgo de volver a fragmentar precisamente aquello que pretendíamos integrar.

Las organizaciones necesitan desarrollar capacidades que atraviesan varias de estas dimensiones simultáneamente. Pensemos, por ejemplo, en la capacidad para gestionar el desempeño end-to-end. No depende únicamente de tener indicadores. Necesita objetivos vinculados con la estrategia, responsabilidades claras, datos fiables, métodos para analizar el desempeño, tecnología que proporcione visibilidad y personas capaces de interpretar esa información y actuar sobre ella. Además, requiere una cultura que permita tomar decisiones pensando en el resultado global y no exclusivamente en el rendimiento de cada función.

Por eso la pregunta relevante no debería ser únicamente “¿qué dimensión necesitamos mejorar?”, sino “¿qué necesita ser capaz de hacer nuestra organización y qué le impide hacerlo actualmente?”

El cambio parece pequeño, pero modifica profundamente la lógica de transformación. Ya no intentamos mejorar piezas de BPM de manera independiente; intentamos desarrollar capacidades organizativas que permitan obtener resultados.

La IA agéntica hará todavía más visible esta carencia

La incorporación de Inteligencia Artificial y, especialmente, de agentes capaces de ejecutar tareas, tomar determinadas decisiones y coordinar actividades puede llevarnos a repetir un patrón conocido: crear otra iniciativa, otro Center of Excellence, otro responsable o una nueva plataforma y añadirlos a una organización que continúa funcionando fundamentalmente mediante estructuras y decisiones fragmentadas.

Pero incorporar agentes a procesos fragmentados no elimina necesariamente esa fragmentación. Incluso puede acelerarla. A medida que deleguemos más trabajo y determinadas decisiones en sistemas autónomos, tendremos que determinar qué puede delegarse, qué grado de autonomía concedemos, qué datos pueden utilizar los agentes, cuándo debe intervenir una persona, qué controles necesitamos y cómo mantenemos la trazabilidad de las decisiones.

Y aparecerá una pregunta especialmente incómoda: ¿quién responde por el resultado end-to-end cuando en la ejecución del proceso participan personas, sistemas y agentes autónomos?

No es una cuestión que pueda resolver Tecnología por sí sola. Tampoco corresponde exclusivamente a Procesos, Datos, Riesgos, Personas o cualquier otra función. Es una cuestión organizativa que exige combinar todas esas perspectivas. Por eso considero que la IA no hace menos necesaria la Gestión POR Procesos; al contrario, hace mucho más evidente la necesidad de gestionarla y gobernarla correctamente.

¿Cómo sabemos si realmente tenemos esa capacidad?

Si aceptamos que Gestionar POR Procesos constituye una capacidad organizativa, aparece inevitablemente una nueva pregunta: ¿cómo sabemos hasta qué punto nuestra organización dispone realmente de ella?

No debería bastar con comprobar que existe una Oficina de Procesos, que hemos nombrado Process Owners o que disponemos de una arquitectura de procesos. Tampoco sería suficiente evaluar de forma aislada estrategia, gobernanza, procesos, metodologías, tecnología, datos, personas o cultura como si fueran mundos independientes. Lo realmente relevante es comprender si esas dimensiones están contribuyendo conjuntamente a que la organización pueda hacer aquello que necesita hacer.

Podemos disponer de excelente tecnología y trabajar con datos deficientes; tener Process Owners formalmente definidos pero sin derechos efectivos de decisión; utilizar metodologías sofisticadas dentro de una cultura profundamente funcional; o disponer de una estrategia perfectamente formulada que nunca termina descendiendo hasta la ejecución end-to-end.

Por eso la madurez no debería entenderse simplemente como disponer de más elementos asociados a BPM. Una organización madura debería ser capaz de conseguir que esos elementos funcionen de manera integrada, consistente y evolutiva, desarrollando las capacidades necesarias para responder a sus objetivos y contexto.

Del “tenemos BPM” al “somos capaces de…”

Quizá, por tanto, necesitemos cambiar algunas de las preguntas que utilizamos para evaluar nuestra Gestión POR Procesos. En lugar de preguntar únicamente si tenemos Process Owners, deberíamos comprobar si somos capaces de establecer responsabilidad efectiva sobre los resultados end-to-end. En lugar de preguntar si utilizamos Process Mining, deberíamos saber si somos capaces de convertir la evidencia sobre el desempeño en mejores decisiones. Y en lugar de preguntar si tenemos una Oficina de Procesos, deberíamos comprobar si la organización es capaz de desarrollar y mantener una forma coherente de Gestionar POR Procesos.

Este cambio de perspectiva conduce a una pregunta que considero mucho más exigente que preguntar simplemente si una empresa “hace BPM”:

¿Qué es capaz de hacer hoy nuestra organización gracias a su Gestión POR Procesos que no sería capaz de hacer sin ella?

La respuesta nos dice mucho más sobre nuestra madurez que el número de procesos modelados, herramientas implantadas o iniciativas de transformación en marcha.

Porque el objetivo no debería ser conseguir que una organización tenga más BPM, sino que disponga de mayor capacidad para convertir su estrategia en ejecución, adaptarse y generar resultados mediante sus procesos end-to-end.

Y esa capacidad no se compra, no aparece por nombrar un nuevo responsable y tampoco se consigue implantando una pieza más.

Se construye. Se desarrolla. Y tiene que evolucionar.

Para continuar la conversación

Si mañana tuviera que demostrar ante su Comité de Dirección que su organización posee realmente capacidad para Gestionar POR Procesos, ¿qué evidencias presentaría?

Referencias

Hammer, M. (2007). The Process Audit. Harvard Business Review, 85(4), 111–123.

Rosemann, M., & de Bruin, T. (2005). Towards a Business Process Management Maturity Model. ECIS 2005 Proceedings.

vom Brocke, J., & Rosemann, M. (Eds.). (2015). Handbook on Business Process Management. Springer.

Pedro Robledo BPM

Fuente: Diario de un COO

 

lunes, octubre 12, 2026

La Argentina puede constituirse en un hub global de innovación en salud

Alejandro Díaz, CEO de AmCham Argentina, sumó su visión sobre salud y desarrollo durante el Health Forum, organizado por la Cámara de Comercio de Estados Unidos.

AmCham Argentina, la Cámara de Comercio de Estados Unidos en el país, organizó una nueva edición de su Health Forum bajo la premisa “Salud y desarrollo: una mirada federal”. Líderes corporativos, funcionarios y representantes de la comunidad científica intercambiaron perspectivas sobre los desafíos que comparten las provincias en materia de salud, y las capacidades necesarias para fortalecer las respuestas en todo el territorio.

La salud constituye una actividad con un aporte significativo al crecimiento del país, por su capacidad para atraer inversiones, generar empleo calificado e impulsar el avance científico y tecnológico. Fortalecer este entramado representa también una oportunidad para dinamizar las economías provinciales y ampliar las posibilidades de desarrollo en Argentina.

El encuentro contó con más de 600 asistentes, y se organizó en torno a tres bloques temáticos: el valor de la salud para el desarrollo, los desafíos compartidos de una salud federal, y el camino de la innovación al acceso. Durante esos bloques, los paneles profundizaron sobre la protección del conocimiento, el rol de la investigación clínica como motor de desarrollo, las oportunidades para generar valor, las prioridades provinciales, las brechas de acceso, el impacto del cuidado cotidiano, las redes de atención en el territorio y los desafíos para acompañar la llegada de la innovación al paciente.

En su discurso de apertura, Alejandro Díaz, CEO de AmCham Argentina, sumó su visión al debate y destacó que: “La Argentina puede constituirse en un hub global de innovación en salud. Tenemos el talento, las instituciones y la trayectoria, solo resta consolidar un entorno regulatorio y de propiedad intelectual previsible y alineado con estándares internacionales para traducir su potencial en desarrollo». Luego, cerró: “Construir un sistema sanitario más accesible, innovador y con una mirada federal requiere diálogo, coordinación y consensos. Este espacio nos permite seguir trabajando en esa dirección, con el objetivo avanzar en soluciones que amplíen el acceso, mejoren la calidad de atención y generen mayor bienestar para las personas”.

Desde AmCham indicaron que «una salud federal implica poner en valor las capacidades de cada provincia y generar las condiciones para que puedan traducirse en mejores respuestas para las personas. Creemos que consolidar su potencial debe ser parte de una agenda que contribuya a un desarrollo sostenible y con mayores oportunidades en todo el país».

Por último, y al igual que en los otros foros de la Cámara, el encuentro contó con una alianza estratégica con ASDRA (Asociación Síndrome de Down de la República Argentina) para promover la inclusión laboral de personas con síndrome de Down a través de una experiencia de trabajo eventual.

Fuente: Consenso Salud