Desarrollan una técnica basada en inteligencia artificial para prevenir enfermedades cardiovasculares mediante el análisis automatizado de ecografías. El proyecto es un trabajo conjunto entre una empresa e investigadores del Instituto de Investigación de Ciencias de la Salud de la Universidad Católica de Córdoba, a partir de una convocatoria de la Fundación Sadosky.
Los infartos son la principal
causa de muerte en la Argentina, con 100.000 casos por año,
y también son la principal causa de pérdida de años de vida productivos o de
buena salud debido a la discapacidad que generan las enfermedades
cardiovasculares. En el mundo, los infartos representan el 31% de las muertes,
aunque año a año baja la incidencia relacionada al envejecimiento de la
población y por la mejora en los tratamientos.
Al igual que en otras áreas de la
salud, el rápido desarrollo de la inteligencia artificial encuentra
aplicaciones en diversos campos, en este caso como asistencia a quienes deben
realizar diagnósticos. El proyecto “Inteligencia artificial para prevenir enfermedades
cardiovasculares”, una iniciativa conjunta entre la empresa Eira Healthcare e
investigadores del Instituto de Investigación de Ciencias de la Salud (INICSA)
de la Universidad Católica de Córdoba y el CONICET, está desarrollando una
técnica de inteligencia artificial para detectar riesgo cardiovascular en
diagnóstico por imágenes. A partir del trabajo en conjunto se desarrolló un
software que asiste a los médicos en la detección de arterioesclerosis
cardiovascular en el análisis de las ecografías de carótida y cruzando
información con otras variables de la consulta.
“Se le están haciendo estudios a
pacientes que tienen determinadas características de historia clínica y el
médico le va marcando cosas al sistema para que el algoritmo pueda reconocer
esas imágenes», dice Romero.
La artereoescleroris es una
afección en la que una placa formada por grasa, colesterol y calcio, entre
otras sustancias, se acumula en las paredes de las arterias y con el tiempo se
endurece, con lo que reduce el flujo de sangre por los vasos pudiendo generar
infartos. Por eso, determinar el área total que ocupa la placa es vital para
prevenir posibles problemas de salud. El software busca evitar uno de los
limitantes más importantes de la técnica de diagnóstico, que es la variabilidad
de los resultados obtenidos a partir de las imágenes, que dependen del técnico
operador del ecógrafo, y así ayudar en la detección temprana y en el monitoreo
de factores de riesgo.
El proyecto cuenta con
financiamiento del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación y la gestión
de la Fundación Sadosky, institución pública privada que favorece la
articulación entre el sistema científico-tecnológico. También formaron parte
del proyecto los investigadores Néstor García, Hernán Pérez y Valeria Rulloni.
La iniciativa es una de las 16 propuestas seleccionadas en la edición 2022 de
la convocatoria Soluciones Innovadoras para Desafíos de Software, en la que se
busca generar un nexo entre investigadores y empresas para desarrollar
productos tecnológicos.
El software busca evitar uno de
los limitantes más importantes de la técnica de diagnóstico, que es la
variabilidad de los resultados obtenidos a partir de las imágenes, que dependen
del técnico operador del ecógrafo, y así ayudar en la detección temprana y en
el monitoreo de factores de riesgo.
El desarrollo ya está en su etapa
final de entrenamiento del algoritmo y pronto presentará resultados
preliminares. Gilda Romero es la responsable del proyecto por parte de la
Fundación Sadosky y le dijo a TSS: “Se le están haciendo estudios a
pacientes que tienen determinadas características de historia clínica y el
médico le va marcando cosas al sistema para que el algoritmo pueda reconocer
esas imágenes. Esto permitirá tener una identificación más certera del riesgo
que dependa menos de la experiencia de quien maneja el ecógrafo”.
El proyecto tuvo una primera
etapa en la que se desarrolló el software, una segunda etapa en la que se
cargaron imágenes para entrenar al modelo en las diversas formas en que se
toman imágenes por parte de diferentes operadores de ecógrafo, y una tercera en
la que se cargan en forma masiva las imágenes para que la inteligencia
artificial pueda determinar el riesgo cardiovascular. Se trata de una técnica
novedosa y se espera que facilite el diagnóstico de estas afecciones.
“En la convocatoria 2022 se
presentaron muchos proyectos vinculados a la salud, lo cual es muy interesante
porque la inteligencia artificial es una tecnología disruptiva en el área y
permite hacer más eficiente todo el proceso y ser más certeros en el diagnóstico
y predecir enfermedades”, explicó Romero. La Fundación Sadosky ya lanzó una
nueva edición de la convocatoria Soluciones Innovadoras para Desafíos de
Software 2023, que entre sus particularidades están el énfasis puesto en la
distribución federal y también en que se genera una gran cantidad de trabajo
remoto en la mayoría de los proyectos. Los proyectos se pueden ver en https://solucionesinnovadoras.fundacionsadosky.org.ar/proyectos-seleccionados-en-2023/
Por Matías Alonso
Agencia TSS
