lunes, febrero 28, 2022

SIMULACIÓN EN CIRUGÍA ¿REVOLUCIÓN O MODA?

Hola! Soy el Dr. Mariano Giménez

Les comparto una charla sobre mi visión en simulación y cirugía.

¿Realmente cambió todo? ¿Es el fin de la curva de aprendizaje y la enseñanza basada en pacientes? ¿Se puede entrenar online?

Les paso el link: https://lnkd.in/eQVM98gn



Fuente: Fundación Daicim

jueves, febrero 24, 2022

Hospital Británico inaugura el primer centro integral de enfermedades poco frecuentes

 


Las enfermedades raras, más conocidas como enfermedades poco frecuentes (EPOF), son un grupo de más de ocho mil enfermedades, dentro de las cuales cerca del 75% son genéticamente determinadas.

El primer servicio hospitalario en la Argentina abocado al diagnóstico y tratamiento de las enfermedades poco frecuentes en niños y adultos fue inaugurado hoy, lunes 21 de febrero, en el Hospital Británico, una institución sanitaria privada de la Ciudad de Buenos Aires

A una semana del Día de las Enfermedades Poco Frecuentes que se conmemora el día menos frecuente (29 de febrero) del calendario o, en su defecto, el 28 de febrero como sucederá este año, la inauguración del nuevo Centro augura un nuevo enfoque en el acceso a los diagnósticos y tratamientos de las que antes se conocían como "enfermedades raras".

El médico y coordinador del Integral de Enfermedades Poco Frecuentes (Ceiepof), Pablo Young, explicó que “hoy las enfermedades de los adultos y los niños se tratan en diferentes hospitales, y la idea aquí es que van a poder ser atendidos de forma integral” en todas las etapas de la vida y de manera interdisciplinaria.

“Actualmente, las enfermedades poco frecuentes no es un servicio de nuestro hospital ni ninguno de Argentina, será la primera vez que esto ocurra”, agregó.

Las enfermedades raras, más conocidas como enfermedades poco frecuentes (EPOF), son un grupo de más de ocho mil enfermedades, dentro de las cuales cerca del 75% son genéticamente determinadas.

Formalmente, se define como EPOF a aquellas que afectan a menos de 5 personas por cada 10 mil habitantes pero que, en su conjunto, constituyen el 40% del total de las enfermedades existentes.

Extrapolando estadísticas globales que hablan de una prevalencia del 8% de la población total, la Federación Argentina de Enfermedades Poco Frecuentes (Fadepof) estima que 3,6 millones de personas viven con alguna EPO en la Argentina, lo que representa 1 de cada casi 13 personas.

“La idea en el futuro es poder hacer convenidos de integración público-privado porque tanto en el Ministerio de Salud de Nación como de la Ciudad de Buenos Aires (CABA) existen direcciones de enfermedades poco frecuentes, la idea es tratar de ver que aquellos pacientes que tengan un diagnóstico o todavía estén en plena odisea diagnóstica, podamos recibirlos”, dijo.

En ese sentido, Young explicó que “el 30% de las personas (afectadas por EPOF) tarda un promedio de 4 a 10 años en obtener el diagnóstico”, años de “angustia e incertidumbre” que se apunta a acortar sensiblemente en un centro de atención integral, especializado y multidisciplinario como éste.

“Creo que, a lo largo del tiempo, le vamos a solucionar muchos problemas a los pacientes y los vamos a poder acompañar dándoles las certidumbres que necesitan”, señaló.

Fuente: Télam

 

Leído en Futuro Salud – Publicado por Daniela Chueke Perles

miércoles, febrero 23, 2022

Uso de alta tecnología y digitalización del Sector Salud ¿realidad o ficción?

 


Introducción

Rezagos y amenazas a la salud pública hacen urgente la transformación del sector salud a través del uso de la tecnología para diseñar nuevos modelos de prevención y atención a la salud.

En la última década hemos visto adelantos impresionantes en la medicina, como médicos que operan a través de robots, implantes impresos con tecnología 3D, programas de análisis de grandes volúmenes de datos que resuelven problemas de salud en segundos (big data), el uso de Inteligencia Artificial para diagnósticos más rápidos y precisos, dispositivos móviles y aplicaciones para dar seguimiento y control a pacientes con enfermedades crónicas, entre muchos más procesos digitales o programas, aplicaciones y equipos con tecnología de alta gama que pueden ser significativos en la pronta recuperación de la salud de los pacientes y la reducción de costos de un sistema de salud, sin embargo, todos estos adelantos parecen ciencia ficción, alejados de una realidad en donde todavía opera la cultura del papel.

En los últimos 18 meses, los sistemas sanitarios de muchos países fueron el centro de la atención y se evidenció su fragilidad, necesidad de inversión y, sobre todo, de transformación para agilizar procesos y generar datos para una efectiva toma de decisiones frente a amenazas a la salud como la pandemia por COVID-19. Esta crisis sanitaria impulsó la investigación y desarrollo de nuevos medicamentos y vacunas y el amplio uso de la teleconsulta, además del escrutinio de las decisiones tomadas por médicos, científicos, empresas, gobiernos y la sociedad en general para enfrentar la pandemia.

Esas deficiencias y rezagos afectaron a todos y fue evidente porque nunca como hoy la salud había estado en revisión, discusión y atención de tantas personas, desde grandes centros de investigación, gobiernos, organismos multilaterales, comunidad médica, empresas farmacéuticas, de dispositivos médicos y de tecnología dedicadas a la salud, periodistas y la sociedad en general. Es histórica tanta atención y presupuesto dados a un tema de salud y muy valorado el impacto que tiene la innovación y la salud pública para el desarrollo económico y social.

En este contexto, es preciso analizar qué es lo que se requiere para poder enfrentar de mejor manera las amenazas a la salud y anticiparse para responder a las necesidades de la población. Sin duda, uno de los temas prioritarios es el uso de la tecnología para lograr un sistema de salud moderno e interconectado que mejore la experiencia del paciente, que incremente la productividad de los médicos y personal de salud, que genere datos para una mejor toma de decisiones sanitarias y que genere ahorros para los gobiernos.

Aquí incluimos cinco recomendaciones, ya que resulta urgente una sinergia entre empresas fabricantes de equipos médicos, desarrolladores de software y nuevas tecnologías con los gobiernos y tomadores de decisión para la transformación digital de uno de los sectores críticos para el bienestar en general: el de la salud. El uso de nuevas tecnologías como la Inteligencia artificial, el análisis de grandes volúmenes de datos, aplicaciones y dispositivos móviles y el almacenamiento de información en la nube, entre otras cosas, pueden contribuir significativamente en la mejora de cualquier sistema de salud.

Sin embargo, para muchos usuarios de servicios de salud, la gran mayoría de los hospitales están muy lejos de poder ofrecer los beneficios y ventajas tecnológicas con las que ya se cuenta, revisemos un ejemplo, los registros médicos electrónicos o expediente electrónico que mejora la precisión, reducción de errores en el diagnóstico y aumento en la seguridad de los expedientes clínicos, existen buenos esfuerzos para que los hospitales incorporen esta tecnología, sin embargo todavía parecen aislados y desarticulados y para que un sistema de salud sea moderno se requiere de una planeación adecuada y articulada entre todos sus componentes para el amplio uso de tecnologías que permitan una mejor atención médica, que optimice los resultados en salud, que permita aprovechar al máximo los servicios, que mejore la experiencia del paciente y que perfeccione o desarrolle nuevos modelos de prevención y atención de la salud.

¿Cómo debería funcionar un hospital al volverse digital? 

La digitalización es un reto para las diferentes áreas de un hospital, pero trae consigo múltiples beneficios para todos los involucrados en el proceso, ya que el historial de salud del paciente siempre está organizado y actualizado. Los registros médicos electrónicos mejoran la precisión, porque facilitan el acceso y la comprensión más rápida de los datos, cosa que no sucede con los documentos incompletos y la escritura a mano ilegible. Esto también incide en la reducción de costos, pues se abaten los registros en papel, es menor el número de personal directivo y administrativo requerido, y el espacio físico para el almacenamiento de expedientes. Los registros médicos digitales se guardan en una computadora o en la nube. Con el expediente electrónico se mejora la gestión de riesgos, ya que permiten realizar un seguimiento eficiente de los datos de los pacientes y actuar sobre los riesgos potenciales para limitar su responsabilidad. La digitalización aumenta la seguridad general, porque las restricciones garantizan que los archivos estarán protegidos y sólo el personal autorizado podrá acceder a ellos. Al volverse digital, los registros médicos permiten un almacenamiento rápido y fácil de datos en múltiples plataformas y aumenta la productividad, mejora el flujo de trabajo y los hospitales pueden atender a más pacientes diariamente.

Así como sucede en un hospital, todo un sistema de salud debería estar digitalizado y conectado para que la información de los pacientes esté disponible para personal autorizado solo con acceso a una computadora e internet. Al hablar de un sistema de salud implica todos los hospitales, independientemente de si pertenecen al sector público o privado, a servicios estatales o regionales o servicios federales o a subsistemas de salud como suele pasar en algunos países de Latinoamérica en donde el sistema de salud integra a servicios médicos de diferentes instituciones.

La situación ha obligado a autoridades sanitarias, comunidad médica, pacientes y empresas a repensar los modelos de operación de un sistema de salud en donde la sostenibilidad, la calidad y la participación son fundamentales para avanzar y mejorar la calidad de los servicios en un escenario con pocos recursos financieros, humanos y de equipamiento.

Regulación: Guía OMS sobre el uso de tecnologías digitales y cobertura universal

Para la Organización Mundial de la Salud es fundamental aprovechar el potencial de las tecnologías digitales para alcanzar la cobertura sanitaria universal, aunque para integrar estas tecnologías digitales en los sistemas sanitarios es necesario demostrar que tienen impacto y ventajas a largo plazo.

Aunque pareciera reciente el interés de la OMS en el tema, desde el 2012 elaboró un manual sobre estrategias de cibersalud y en el 2018, en la Asamblea Mundial de Salud, los gobiernos adoptaron por unanimidad una resolución para elaborar la estrategia mundial sobre salud digital. El 6 de marzo de 2019 se creó el Departamento de Salud Digital para reforzar su función de evaluación de tecnologías digitales y ayudar a los estados miembros a priorizarlas y regularlas. Uno de los grandes problemas que se plantearon para el uso de las tecnologías digitales y sistemas de información es la privacidad de los datos.

La visibilidad y disponibilidad de información debe garantizar que la información de los usuarios esté protegida y sin riesgos.

Desde la perspectiva de la OMS, el éxito de las intervenciones digitales dependerá del contexto y de que su diseño sea adecuado, considerando aspectos estructurales de los lugares donde se implementen las tecnologías, la infraestructura disponible, la facilidad de uso de la tecnología y las necesidades sanitarias que se pretenden satisfacer.

La OMS ha diseñado una estrategia mundial sobre salud digital que busca acelerar la adopción de soluciones digitales para alcanzar metas de salud incluidas en los objetivos de desarrollo sostenible. Las nuevas tecnologías y la digitalización apoyan el acceso equitativo y universal a servicios sanitarios de calidad y mejoran la sostenibilidad de los sistemas de salud al ampliar la promoción de la salud, el diagnóstico y tratamiento de las enfermedades.

¿Qué incluyen la digitalización y el uso de las tecnologías?

La digitalización incluye, entre otras cosas, información del paciente y de su estado de salud, así como servicios y recursos compartidos electrónicamente: Las tecnologías incluyen la telemedicina, los dispositivos y teléfonos móviles, la Inteligencia Artificial, la robótica y la genómica. Esta última ha permitido conocer el genoma humano y lograr un mejor diagnóstico de los pacientes; los dispositivos digitales ayudan a controlar el ritmo cardiaco y monitorear la glucosa en la sangre; y los dispositivos de monitoreo remoto pueden ayudar a administrar mejor la salud y reducir la carga sobre los sistemas de salud. Los expertos de la OMS consideran que las nuevas tecnologías ofrecen un enfoque de prevención y no sólo de tratamiento.

El cambio empieza por convencer sobre los beneficios de la digitalización

Para lograr un cambio verdadero y tener procesos sistematizados es necesario educar y convencer a los usuarios sobre los beneficios. La adopción rápida de las nuevas tecnologías es crítica. Los trabajadores de los sistemas de salud no están acostumbrados y puede que este tipo de cambios representen frustración, por lo que se requiere inversión en la educación enfocada en los beneficios para todos los que integran el sector salud: médicos, pacientes, trabajadores de la salud, personal administrativo, empresas y gobiernos. Quizá para los médicos, personal de enfermería y otros trabajadores de la salud, la transformación pueda ser un “dolor de cabeza” porque se requerirá someter mucha información, pero aquí lo importante es el beneficio a largo plazo de adoptar y usar las tecnologías de información que aliviarán la carga de un hospital y generará una mejor experiencia para el paciente y su médico.

El expediente clínico electrónico, regulación, proyectos de empresas privadas e implementación en algunos hospitales: Un buen comienzo 

Con el fin de establecer parámetros en el manejo y almacenamiento de información médica, epidemiológica y estadística, y para medir el desempeño de las unidades médicas públicas y privadas, autoridades de salud de algunos países iniciaron regulando la implementación del expediente clínico electrónico.

Ante el surgimiento en el mercado de diferentes alternativas de expediente clínico electrónico con diferentes alcances, funcionalidades, requerimientos y beneficios, pero que dependen en gran medida del servicio contratado, las autoridades sanitarias cuentan con normativa para implementar el expediente clínico electrónico con recomendaciones sobre los estándares mínimos necesarios que debe tener la herramienta para ser adquirida por instituciones de salud.

El expediente clínico es el conjunto de información que detalla cronológicamente lo relacionado a la salud de un paciente y a la de su familia en un periodo determinado y permite conocer las condiciones de salud, actos médicos y los diferentes procedimientos del equipo médico. El concepto evolucionó hacia el expediente clínico electrónico y se define como un sistema informático que almacena datos del paciente en formato digital, que se almacenan e intercambian de manera segura y se puede dar acceso a múltiples usuarios.

Interoperabilidad crítica 

El que exista una regulación y que esta sea homogénea, permite la tan ansiada interoperabilidad. Es decir, que se pueda brindar información mucho más completa a los médicos, al instante, entre diferentes unidades médicas. Por ejemplo, si un paciente se muda de ciudad, sus datos clínicos estén accesibles para que sean revisados en cualquier lugar y el cualquier momento a través de una computadora conectada a internet. Así también, permite intercambiar información con todas las instituciones del sistema de salud, sean públicas o privadas. Hasta el momento, el expediente clínico se ha instalado en sectores específicos como los hospitales privados, que han avanzado en su implementación, así como algunos subsistemas de salud, pero el gran reto es que este expediente clínico puede operar dentro de todo un sistema de salud y no sólo en ciertos hospitales.

Algunas empresas ya trabajan con diferentes gobiernos y sistemas de salud para implementar el expediente electrónico. Las empresas cumplen con la normativa aprobada y desarrollan soluciones de acuerdo con las necesidades de cada hospital o subsistema de salud.

Contar con un expediente clínico electrónico que pueda operar a nivel nacional entre el sector público y privado es, sin duda, un proyecto muy ambicioso que requiere inversión, pero también es la base para contar con información valiosa que permita al paciente tener sus datos disponible en cualquier lugar; al médico tener información que le ahorre tiempo y con los que pueda tomar mejores decisiones; y a las autoridades sanitarias contar con información y estadísticas para hacer más eficiente la atención médica y buscar nuevos modelos de prevención.

Big data: para una mejor toma de decisiones sobre salud pública 

Los avances tecnológicos como las herramientas analíticas para un mayor uso de la información de salud mejoran el proceso de toma de decisiones a nivel clínico, operacional y de gestión de las unidades hospitalarias; y permite generar información estadística con la rapidez y transparencia necesaria para que las autoridades puedan tomar decisiones sanitarias importantes en beneficio de la población; y que finalmente se pueda transitar de un sistema curativo a un sistema preventivo, gracias a la implementación de nuevas tecnologías y al análisis de datos.

¿Qué debemos saber sobre la Inteligencia Artificial en salud? 

De acuerdo a la OPS, la inteligencia artificial puede desempeñar un papel importante en la atención de salud, ayudando a los médicos clínicos en la toma de decisiones y mejorando la atención de los pacientes. Los sistemas inteligentes pueden ayudar a los médicos a encontrar tratamientos individualizados para ciertas enfermedades como el cáncer. La visión por computadora, aunada al aprendizaje automático y al aprendizaje profundo, son algunas de las herramientas que el personal de salud podrá utilizar en un futuro no lejano. La rápida acumulación de datos y conocimiento debido a nuevos enfoques tecnológicos y metodológicos ofrecen grandes oportunidades para aplicar la inteligencia artificial en la atención de la salud.

El rol de las empresas 

Existen en el mercado un gran número de empresas con desarrollos tecnológicos enfocados en la salud. Estas empresas proveen soluciones que son útiles para un consultorio, hospital, grupo de hospitales y hasta un sofisticado sistema de salud. Sin embargo, en opinión de algunas empresas, lo que se requiere es una verdadera gestión del cambio para que las instituciones puedan trabajar alineadas y obtener lo mejor de las empresas, de lo contrario, cada empresa venderá su servicio, apegado a la normativa a cada hospital, pero no como parte de un sistema integral, por lo que difícilmente se logrará contar con los beneficios de la tecnología a gran escala.

Un ejemplo es el expediente clínico electrónico en el que se ha avanzado, pero sigue siendo una herramienta que se desarrolla y adquiere pensando únicamente en necesidades muy específicas de un hospital o de un grupo de hospitales.

Algunas empresas consideran que se requiere un mayor impulso para homologar bases de datos, es necesario conocer las ventajas del almacenamiento en la nube y convencer de la utilidad para que no se pierdan los registros de los pacientes en caso de un temblor, incendio o inundación, y se requiere una inversión a largo plazo, pero sin objetivos electorales ni cortoplacistas.

Cinco recomendaciones para avanzar y lograr el cambio que requieren los sistemas de salud para enfrentar actuales y emergentes problemas de salud.

  • Educación: para la adopción rápida de nuevas tecnologías para procesar información
  • Visión Integral: que identifique necesidades de un sistema en general y necesidades específicas de un hospital, y que pueda integrar una solución adaptable que asegure… la interoperabilidad y proporcione información valiosa a los sistemas de salud.
  • Inversión a largo plazo: colaboración entre empresas, gobierno y comunidad médica que busque impacto a corto, mediano y largo plazo.
  • Políticas Públicas: Trabajo conjunto entre empresas y gobierno para el diseño de políticas públicas que impulsen el uso de las nuevas tecnologías en salud.
  • Comunicación y engagement: Amplia difusión de información y beneficios que la digitalización ofrece a los pacientes y al sistema de salud pública.

Conclusión

Surgirán nuevas enfermedades y las pandemias no podrán erradicarse fácilmente, pero siempre existirán nuevas herramientas que puedan controlar brotes, prevenir contagios y contar con elementos para tomar mejores decisiones y enfrentar con éxito las enfermedades presentes y futuras. La pandemia actual por COVID-19 y sus recurrentes olas, dejan claro que es el momento para invertir en salud, investigación, desarrollo y tecnología, y que todos los componentes del sector salud se comprometan activamente en la creación de una política pública que se encamine hacia la transformación que requieren los sistemas de salud. Los gobiernos tienen que considerar a las empresas como socios estratégicos en el diseño de políticas públicas y en el establecimiento de alianzas para enfrentar problemas sanitarios y para fortalecer la sostenibilidad de un sistema de salud. Urge la digitalización y uso de tecnologías para combatir mejor las constantes amenazas a la salud pública.

 

Javier Marín, Director Senior Healthcare Américas

Alejandro Romero, Socio y CEO Américas

Georgina Rosell, Directora Senior en LLYC Barcelona

 

Leído en New Medical Economics

martes, febrero 22, 2022

La aportación de valor de la salud digital

 

En las últimas décadas hemos trabajado, con mayor o menor fortuna según el caso, implantando sistemas de gestión como el Lean Healthcare. Estos sistemas promueven la eliminación de actividades que no aportan valor al servicio sanitario, poniendo las necesidades del usuario en el centro y persiguiendo la mejora continuada. Necesidad (falta de recursos endémica) y entorno (mayor cronicidad y por tanto convivencia y conocimiento de la enfermedad) obligan.

Estos sistemas han aportado importantes mejoras, pero hasta ahora el foco se ha centrado en los entornos tradicionales de trabajo. La proliferación de soluciones digitales, también en el entorno sanitario y con especial fuerza durante la pandemia, aporta claras ventajas, pero no podemos olvidar los riesgos que ya se dejan ver en la implantación, que aún no transformación, digital. Necesidad vuelve a obligar.

El Análisis

La salud digital se mueve en un entorno de gran volumen y rápido crecimiento, en número y funcionalidades, de herramientas y estrategias digitales. Ahora nos toca a las partes interesadas en el cuidado de la salud (pacientes, proveedores, aseguradoras, industria y reguladores) identificar las soluciones que aportan valor real y evitar malbaratar recursos en aquellas que no lo hacen.

Para monitorizar la salud digital y seleccionar soluciones que tengan impacto, la calidad y el valor de las mismas deben ser fáciles de distinguir. Con ese fin, voy a revisar el panorama, las brechas existentes y la evolución de posibles respuestas.

Los Requisitos

El ciclo de vida de cualquier producto comienza con el establecimiento de requisitos, donde las partes interesadas definen las características, funcionalidad y necesidades de rendimiento del producto.

Es fundamental incorporar las preferencias de los médicos y pacientes afectados por la solución de salud digital en el proceso, y considerar que los requisitos variaran según la funcionalidad de la solución: diagnóstico, monitoreo, coordinación de la atención, etcétera.

Una vez establecidos y para eliminar del marco propuesto aquellas propuestas que no aporten valor, debemos establecer un sistema de evaluación que satisfaga los requisitos definidos por las partes interesadas en las siguientes dimensiones:

·        Dimensión técnica

Consiste en validar si la arquitectura del sistema (la estructura, el comportamiento y los componentes tecnológicos), cumple la función para la que ha sido creada y si lo hace con exactitud y precisión en comparación con los estándares técnicos actuales comúnmente aceptados.

También debemos considerar la seguridad e interoperabilidad de la solución y la correcta sostenibilidad del sistema y sus componentes (sensores que se degradan, …).

·        Dimensión clínica

Incorpora a expertos en la materia clínica en el desarrollo para analizar si la solución se basa en la evidencia y pautas actuales que aseguren intervenciones digitales eficaces y probadas. Evalúa el impacto en el resultado clínico, comparando con estándares relevantes de forma análogo a la validación clínica utilizada para demostrar la eficacia en el contexto de la investigación.

·        Dimensión usuario

Recoge la simulación en la población objetivo para valorar la usabilidad y el desempeño de características básicas, y un seguimiento post comercialización para detectar errores.

Debemos considerar también a nuestros pacientes pluripatológicos al valorar la usabilidad de las soluciones que les proponemos. Si debe manejar varias soluciones, será importante que tengan características de usabilidad comunes y, en lo posible, integrables.

Dos características son esenciales en esta dimensión: la confianza y la usabilidad.

a) La confianza

La existencia de muchas aplicaciones que ofrecen cuidados no validados por expertos y que mejoran la situación del paciente, hace que la confianza de las diversas partes interesadas en la salud digital siga siendo baja.

Para mejorar la confianza en un producto de salud digital deberíamos saber quién promueve y financia el desarrollo del producto para saber con qué finalidad lo hace y quién y cuando firma los contenidos y estrategias sanitarias en las que se basa para saber si dispone del conocimiento necesario y si este está actualizado, pues pueden haber sido superados por nuevas evidencias científicas.

b) La usabilidad

Siempre que hablemos de soluciones de salud digital, debemos considerar como sus usuarios van a interactuar con ellas.

La usabilidad, junto con la relevancia clínica, crea la oportunidad de impactar el compromiso del paciente y para ello la solución debe:

Ø  -Requerir un mínimo número de pasos para completar las tareas esenciales.

Ø  Ser fácil de aprender e intuitiva a través de una navegación coherente.

Ø  Ser agradable para el usuario, con uso de iconografía reconocible y un cierto grado de control sobre las preferencias, como el número de notificaciones que desea recibir.

·        Dimensión financiera

Valora el coste real en recursos para la formación, configuración, implementación y gestión de la solución y anticipa su impacto en el resultado clínico.

La complejidad en estimar los costos viene de la necesidad de incorporar consideraciones como los costos del ciclo de vida de la tecnología y aquellos necesarios para integrar la tecnología en el flujo de trabajo clínico.

Por otro lado, las implicaciones a largo plazo de las mejoras de resultados son difíciles de calcular. El valor real puede derivarse de un mayor compromiso con la salud personal, un mejor compromiso entre el paciente y el médico o la satisfacción de ambos colectivos. Cuantificar y medir estos ítems proporcionarán una imagen más completa de la relación costo-beneficio, por lo que pacientes e instituciones sanitarias debemos exigir esta evaluación para adoptar productos de salud digitales que mejoren los resultados.

·        Dimensión de sistema

Valida la integración de la solución propuesta en los sistemas de atención, en los flujos de trabajo de los profesionales y en el día a día de los pacientes. Es inviable seguir manteniendo y desarrollando soluciones puntuales por tipo de patología, de paciente y servicio del centro.

·        Dimensión regulatoria

Actualmente la supervisión reglamentaria es limitada, restringida a un marco de supervisión de la salud digital centrado principalmente en la seguridad del paciente.

El uso de tecnología sanitaria se está expandiendo a áreas ambiguas desde una perspectiva regulatoria. Las indicaciones actuales apuntan a un futuro en el que sólo una fracción de las tecnologías sanitarias digitales estén sujetas a revisión regulatoria antes de su entrada en el mercado y en el que la proliferación de soluciones no probadas, frustre a los usuarios finales que buscan una forma de mejorar su bienestar o el autocontrol de enfermedades.

Ejemplos

Tomando como ejemplo las consultas virtuales, deberíamos analizar si la prescripción en las visitas virtuales frente a las presenciales y valorar el grado de relación de ambas con las guías vigentes y considerar si la virtualización del proceso incrementa la accesibilidad, si esta accesibilidad incrementa el número de visitas, y si esto es positivo o negativo. Por una parte, mejorar el acceso ayuda a la comunicación. Pero, por otro lado, no poder evaluar el lenguaje no corporal pueden dejar ocultos matices e implicar problemas para establecer estrategias de salud. Es importante que nos adaptemos a las nuevas formas de trabajar, y eso también supone una inversión en formación.

Gadgets en manos de los pacientes (wearables y apps)

Por otro lado, wearables y apps soportan el creciente acceso a información sanitaria por parte del paciente y el registro de datos relacionados con la propia salud, como la actividad, el sueño y el peso, están en la base del autocuidado que promovemos desde el sistema sanitario.

En la otra cara de la moneda encontramos que la monitorización excesiva de variables relacionadas con la salud no se asocia con una mejora de resultados (menos cuando existen en el mercado dispositivos con niveles de resultados inadecuados), que el exceso de medición, alertas y avisos puede generar cansancio y estrés al paciente que conlleve el abandono de su uso y finalmente que la dificultad en la elección de una app puede llevar a que la selección se realice basándose en el marketing más que en la evidencia, por lo que debemos potenciar la recomendación de apps desde las consultas y la publicación de revisiones de apps orientadas al paciente.

Conclusión

Las ventajas de la salud digital son incuestionables (por ejemplo, durante la pandemia ha sido una herramienta imprescindible). Sin embargo, a medida que se multiplica el número y diversidad de soluciones, la necesidad de discriminar sistemática, objetiva y rigurosamente las opciones que cumplen los requisitos especificados por los diferentes agentes interesados se ha vuelto más importante.

Debemos exigir productos de salud digitales interoperables, centrados en el impacto y que demuestren la calidad de la solución más allá del marketing para que pacientes y proveedores dispongan de herramientas con las que discriminar soluciones clínicamente significativas.

Autor: Clara Grau Corral

 

Leído en New Medical Economics

lunes, febrero 21, 2022

MÁS CERCA DE CONSEGUIR ÓRGANOS ‘UNIVERSALES’ PARA EL TRASPLANTE

Un equipo canadiense diseña una técnica que permite convertir órganos incompatibles en aptos para el trasplante. Lo han probado en experimentos preclínicos.



(El Mundo) Una de las principales barreras para el trasplante de órganos es la necesidad de que la donación sea compatible con el organismo del receptor. En este tipo de intervenciones, es fundamental tener en cuenta el grupo sanguíneo de ambos pacientes y las ‘reglas’ habituales en las transfusiones, como el hecho de que un individuo del grupo 0 no puede recibir sangre, tejidos u órganos de personas de los grupos A, B o AB y, sin embargo, los pacientes con sangre de estos últimos grupos sí pueden beneficiarse de las donaciones de las personas con grupo 0, a menudo denominadas “donantes universales”.

Una equivocación en esta compatibilidad puede producir un rechazo hiperagudo del órgano donado y poner en riesgo la vida del receptor, por lo que estas barreras se controlan rigurosamente. Sin embargo, la investigación realizada por un grupo de científicos canadienses podría acabar pronto con este escollo, haciendo posible la creación de órganos ‘universales’ para el trasplante con los que no haga falta tener en cuenta el grupo sanguíneo. Publica los detalles de su trabajo la revista Science Translational Medicine.

Según sus datos, mediante un cóctel de enzimas, es posible convertir un órgano del grupo A en un órgano de grupo 0, que sería apto para su trasplante en cualquier paciente. Los investigadores, liderados por científicos del Centro de Trasplantes Ajmera de Toronto (Canadá), lo han demostrado en experimentos preclínicos con pulmones, pero la prueba de concepto sería extensible a otros órganos.

Los grupos sanguíneos están determinados por la presencia de antígenos en la superficie de los glóbulos rojos. Así, si una persona tiene un grupo A, esto significa que sus hematíes presentan en su membrana exterior ‘distintivos’ (antígenos) de tipo A. Estos antígenos, que también están presentes en los vasos sanguíneos que riegan los órganos, pueden desencadenar una respuesta inmunitaria si el organismo no los reconoce como propios. Por ejemplo, un individuo con grupo 0 no posee en su organismo antígenos A, B o AB; por eso, su organismo los reconoce como extraños y los ataca si entra en contacto con ellos.

Para romper estas barreras, los científicos diseñaron un cóctel de enzimas (una combinación de FpGalNAc deacetilasa y FpGalactosaminidasa) y probaron primero con éxito su efectividad en células sanguíneas y tres muestras de arteria aorta humanas. Después, mediante una plataforma de perfusión ex vivo, probaron el método en pulmones humanos que habían sido descartados para el trasplante. La perfusión ex vivo se utiliza habitualmente para acondicionar los órganos y mantenerlos a una temperatura adecuada antes del trasplante, pero en esta ocasión, se empleó además para infundir la combinación de enzimas. Para comprobar la efectividad de la técnica, otro pulmón se utilizó como control.

Los científicos comprobaron que el cóctel había sido capaz de eliminar el 97% de los antígenos tipo A presentes en los vasos del pulmón en un periodo de cuatro horas. Y mediante un experimento que imitaba las condiciones de un trasplante incompatible, los científicos pudieron constatar que los pulmones tratados no mostraban signos de rechazo. A todos los efectos se habían convertido en pulmones de tipo 0.

Los científicos se muestran muy optimistas con el logro y esperan iniciar un ensayo clínico en el próximo año y medio.

“Todavía es una experiencia preclínica, no sabemos si estos pulmones trasplantados tendrían el mismo comportamiento, pero sí parece que con este abordaje se podrían transformar potencialmente pulmones y entiendo que otro tipo de órganos del grupo a A a grupo 0”, expone Beatriz Domínguez-Gil, directora de la Organización Nacional de Trasplantes (ONT).

“Si potencialmente pudiéramos generar pulmones u órganos en los que el grupo sanguíneo ya no tuviera esa relevancia, aumentaríamos las posibilidades de trasplante, particularmente de los pacientes que tienen más dificultades”, añade Domínguez-Gil, quien recuerda que debido a que sólo pueden recibir donaciones de personas con su mismo grupo sanguíneo, “habitualmente los receptores grupo 0 son los que tienen una mayor dificultad para trasplantarse o tarden más tiempo en trasplantarse”.

Para evitar que las personas con estas características se vean penalizadas en el acceso a un trasplante, en España los criterios de asignación establecen que, salvo excepciones, los órganos de grupo 0 se utilicen en receptores de grupo 0. Pero, en general, en todo el mundo, estos pacientes tardan más que el resto en recibir un trasplante.

Según datos de la ONT, con respecto al pulmón, en 2021 el 50% de los pacientes de cualquier grupo sanguíneo se trasplantó en 4 meses. Los de grupo 0, tardaron de mediana 123 días, mientras el grupo B, 109 y el A, 92.

Aunque el abordaje que proponen los investigadores canadienses es innovador, Domínguez-Gil recuerda que hay experiencias previas de trasplantes AB0 incompatibles.

“En España, con diferentes aproximaciones, se han realizado trasplantes AB0 incompatibles en riñón e hígado y se ha hecho varios casos de trasplante cardiaco infantil”.

“Lo que se hace es utilizar una estrategia de desensibilización en el receptor. Se trata al receptor para evitar que se produzca ese fenómeno de rechazo hiperagudo por la incompatibilidad del grupo sanguíneo. Se han conseguido buenos resultados, pero es cierto que la carga de inmunosupresión y el tratamiento que le tienes que hacer al receptor puede generar más complicaciones que un trasplante AB0 compatible”, señala Domínguez-Gil.

En el caso de los niños, hace relativamente poco tiempo se puso en marcha un programa de trasplante cardiaco AB0 incompatible para niños de hasta 14 meses de edad mediante técnicas que se aprovechan de la inmadurez de su sistema inmunológico para evitar el rechazo.

“En estos casos, la estrategia pasa por el tratamiento del receptor”. Con este nuevo abordaje, en cambio, lo que se transforma es el órgano.

“Lo que proponen en este trabajo es justo la idea contraria: convertir el órgano en un injerto universal. Así se consiguen más opciones de trasplante para los pacientes que están en lista de espera”, apunta Alberto Jáuregui, jefe del Servicio de Cirugía Torácica y Trasplante Pulmonar del Hospital Vall d’Hebron de Barcelona.

A este experto, que pronto iniciará un programa de trasplante AB0 incompatible similar al que ya se hace en trasplante cardiaco infantil, no le sorprende que este avance proceda del grupo de Toronto. Si bien el primer trasplante de pulmón realizado en un humano fue en 1963 por el equipo del cirujano estadounidense James Hardy, el injerto funcionó solo unos días. Tras esa experiencia, hubo algunos intentos más en diferentes partes del mundo, no obstante, la falta de desarrollo de la inmunosupresión no permitió la implantación de esta técnica hasta bien entrada la década de 1980. Entonces, un equipo del Hospital General de Toronto publicó en ‘The New England Journal of Medicine’ su experiencia con dos pacientes que recibieron el trasplante de forma exitosa; los enfermos no solo habían sobrevivido a la cirugía, sino que tuvieron un seguimiento a largo plazo.

Desde entonces, este centro canadiense “ha sido la punta de lanza del trasplante pulmonar. Si en nuestro hospital hacemos cien trasplantes pulmonares al año, allí se realizan 200”. Entre las contribuciones del grupo de Toronto al avance de este tipo de injertos, se encuentra el desarrollo de la técnica de perfusión ex vivo para conservar el pulmón fuera del organismo. “Ideada originalmente por el científico sueco Stig Steen, en Toronto se llevó a otra dimensión, de forma que además de conservarlos fuera del cuerpo, repara los pulmones en un estado que a priori no se consideraría para trasplante”.

Tanto Domínguez-Gil como Jáuregui, que ha sido el responsable del equipo que llevó a cabo el primer trasplante de pulmón en España en un enfermo con Covid-19, y que recientemente también ha realizado un tercer trasplante bipulmonar a una misma paciente, considera que todavía hay que esperar al desarrollo clínico de este avance. Llevará unos años de investigación, y de que se confirme la seguridad de todos los pasos, antes de que pueda utilizarse en pacientes con garantías. “Tenemos que ver qué ocurre a largo plazo con las personas que se trasplantan con esta técnica, y para ello, hará falta tiempo, pero es un paso valiente que en un futuro puede ayudar a aliviar la lista de espera”.

Fuente: Consenso Salud