Urgencias y UCI ganan tiempo
clínico cuando las pruebas se hacen al lado del paciente y los resultados
llegan de inmediato a la historia clínica electrónica. La clave: calidad,
conectividad y operación sencilla.
En los servicios de urgencias y
en las unidades de cuidados intensivos, la ventana entre la evaluación inicial
y la intervención terapéutica es estrecha. En ese contexto, el diagnóstico al
pie de cama dejó de ser un accesorio para convertirse en una capa crítica de la
operación clínica: su valor no está solo en la rapidez del analizador, sino en
la capacidad de transportar el resultado íntegro y seguro hasta la historia
clínica electrónica (HCE), donde queda disponible para todo el equipo tratante.
Cuando el flujo de datos está
bien diseñado, el resultado no se pierde en papeles ni en capturas manuales: la
interoperabilidad con la HCE, el middleware que aplica reglas de calidad, la
identificación del operador y los registros auditables alinean a clínica,
laboratorio, TI e ingeniería en un mismo proceso. El efecto es doble: por un
lado, se acorta de manera consistente el tiempo total entre la toma de muestra,
la obtención del resultado y la emisión de la orden médica; por otro, se
fortalece la trazabilidad necesaria para auditorías, seguridad del paciente y
mejora continua.
Para sostener ese valor, el
resultado que genera el equipo debe viajar de forma estructurada con estándares
como HL7 o FHIR, incluyendo ID de paciente, ID de operador, fecha y hora
exactas. Esta mensajería evita transcripciones manuales, reduce errores y
permite que el mismo dato alimente la HCE, el LIS y los tableros
clínico-operativos sin duplicidades.
Además, una arquitectura
end-to-end bien diseñada contempla la normalización de códigos (LOINC/SNOMED
cuando aplique), el manejo de excepciones y los reintentos ante caídas
temporales. La meta es un flujo resiliente: si un eslabón falla, la plataforma
reencola, notifica y vuelve a enviar sin intervención del usuario. Con ello, la
institución gana consistencia clínica y auditabilidad sin sacrificar la
velocidad que exige el entorno crítico.
Arquitectura interoperable
end-to-end: del equipo a la HCE sin pérdidas
El pilar tecnológico es
la interoperabilidad. El resultado debe viajar en formatos estandarizados
(HL7/FHIR) con ID de paciente, ID de operador, sello horario y unidad
de medida, evitando ambigüedades y re-trabajo. Con esta mensajería, un mismo
dato alimenta la HCE, el LIS y tableros clínico-operativos,
sin duplicidades ni copias locales.
Una arquitectura end-to-end
madura añade normalización de códigos (LOINC/SNOMED cuando aplique),
manejo de excepciones y reintentos ante caídas temporales.
Si un eslabón falla, la plataforma reencola, notifica y vuelve a enviar sin
intervención del usuario. El efecto combinado es consistencia
clínica y auditabilidad sin sacrificar velocidad. Para
tendencias y referencias, ver Noticias de El Hospital.
Middleware como motor
de calidad: reglas, bloqueo y trazabilidad
El middleware para punto de
atención gobierna el flujo: aplica reglas de control de
calidad (interno/externo), valida vigencia de reactivos, autentica
al operador y bloquea resultados si falta algún requisito,
evitando que la HCE reciba información no confiable o fuera de
protocolo.
Además de validar, el
middleware enriquece el mensaje con metadatos (lote, ubicación,
versión de firmware, estado de calibración) que
facilitan auditorías y comparaciones entre sedes o servicios. En esta
categoría, EKF Diagnostics es un referente técnico no
promocional: sus líneas incluyen analizadores de hemoglobina con
respuesta en segundos, sistemas de HbA1c en ~4
minutos y una capa de middleware orientada a integrar resultados
con la HCE/LIS bajo controles de calidad y trazabilidad de operador.
Seguridad y observabilidad:
proteger el dato clínico en tiempo real
Desde TI, el diseño debe
incluir segmentación de red para dispositivos
médicos, cifrado de extremo a extremo, gestión
de certificados y listas de equipos autorizados.
La autenticación nominal sustituye usuarios genéricos y permite
atribución precisa, clave para seguridad del paciente y
responsabilidad profesional.
La observabilidad aporta
visibilidad continua: registros firmados, trazas de integración, alarmas por
desconexión o divergencias de versión/firmware. Con métricas y alertas,
ingeniería clínica y TI detectan degradaciones antes de que afecten la atención
y documentan evidencia cuando se requiere una revisión. Más coberturas y casos
en Noticias de
El Hospital.
Implementación que
escala: clínica, ingeniería y TI en el mismo plano
Para maximizar impacto, el
despliegue inicia en escenarios críticos (shock séptico, sangrado
agudo, descompensación diabética). Se definen responsables por
servicio y turno, se mapean ubicaciones de equipos y se
ejecutan pilotos con pruebas de caída de red, rechazo de mensajes y
recuperación automática, antes de ampliar a toda la institución.
En paralelo, se formalizan
procedimientos de calidad (controles internos/externos, verificación
de lotes, bloqueo por vencimiento) y se dan de alta los equipos en
el CMMS con plan de mantenimiento, calibraciones y registro de
incidencias. Compras y bodega ajustan mínimos de stock, condiciones de
almacenamiento y reposición por consumo para evitar quiebres o mermas.
Referentes técnicos para
especificaciones: velocidad, precisión y conectividad
Para redactar pliegos
objetivos, la oferta del mercado permite fijar umbrales
claros: hemoglobina en ~25 s (método fotométrico
azida–metahemoglobina; CV < 2% reportado); dispositivos de
mano “siempre listos” con lectura
en segundos y conectividad (Bluetooth/USB según
configuración) para trazar operador y control de calidad; HbA1c en ~4
min desde muestra capilar con tecnología de afinidad a
boronato alineada con IFCC/NGSP; y middleware para punto de
atención que administra equipos, reglas de calidad, usuarios
y enrutamiento confiable a HCE/LIS con reintentos y
auditoría. Estas familias —presentes en portafolios de fabricantes reconocidos
como EKF
Diagnostics.
Indicadores
accionables: medir tecnología, calidad, clínica y costos
Tecnología: latencia
equipo→HCE, disponibilidad del middleware y tasa de mensajes
aceptados al primer intento. Calidad: % de resultados con control
válido y tasa de repetición por
error. Clínica: TAT toma→resultado→orden, altas
oportunas y decisiones adelantadas por servicio. Economía: costo
por resultado integrado y costo por decisión acelerada (estancias o
derivaciones evitadas). Un comité mensual con clínica, laboratorio,
TI e ingeniería clínica revisa KPI, prioriza riesgos y avala cambios con
evidencia.
Cierre: rapidez conectada,
calidad verificada y datos gobernados
El diagnóstico al pie de cama
entrega valor cuando es rápido, conectado y gobernado.
Con interoperabilidad real, control de calidad
automatizado, seguridad por diseño y métricas accionables, los
equipos clínicos deciden antes, la operación fluye y la dirección ve resultados
medibles.
Fuente: Noticias
de El Hospital.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario