martes, enero 10, 2023
lunes, enero 09, 2023
LA FUNDACIÓN GATES APUESTA POR LA INFRAESTRUCTURA DIGITAL
La entidad cree que la infraestructura pública digital, que a menudo se basa en software de código abierto, tiene un potencial significativo para acelerar las mejoras en la salud y el bienestar económico.
La infraestructura para el desarrollo de nuevos
productos está en proceso de plena transformación. Más allá de las carreteras y
los puentes, la sociedad necesita una infraestructura pública digital que pueda
respaldar una variedad de aplicaciones, fomentando el bienestar social y la
vigilancia de enfermedades.
Tal y como explica la Fundación Bill y Melinda
Gates, esta infraestructura pública digital, que a menudo se basa en software
de código abierto, tiene un potencial significativo para acelerar las mejoras
en la salud y el bienestar económico. Un ejemplo claro tuvo lugar durante la
pandemia de COVID-19: los países con infraestructura digital pudieron enviar
rápidamente estímulos a sus poblaciones más vulnerables.
Alemania es un ejemplo que se posiciona entre los
países que toman la iniciativa para responder a este reto a través de su
estrategia de desarrollo digital recientemente lanzada.
Desde la Fundación Bill y Melinda Gates creen que
la citada infraestructura puede ayudar a los países a desbloquear nuevas
oportunidades, particularmente para las mujeres. En este sentido, han anunciado
una subvención de 20 millones de dólares para Co-Develop, un nuevo fondo de
múltiples donantes que apoyará los esfuerzos para lograr esta meta en países de
bajos y medianos ingresos.
Los fondos de múltiples donantes, como el Fondo
Mundial para la Lucha contra el SIDA, la Tuberculosis y la Malaria, han ayudado
a generar avances transformadores en la salud mundial; con Co-Develop, se
pretende hacer lo mismo con la infraestructura digital. Esto ayudará a tener un
impacto masivo en la movilidad económica de las mujeres en los países de bajos
ingresos.
Leído en Consenso Salud
viernes, enero 06, 2023
jueves, enero 05, 2023
"Piel electrónica¨ o “e-skin” inalámbrica sin chips
El dispositivo detecta y transmite de forma
inalámbrica señales relacionadas con el pulso, el sudor y la exposición a los
rayos ultravioleta, sin voluminosos chips ni baterías.
Los sensores portátiles son omnipresentes
gracias a la tecnología inalámbrica que permite que las concentraciones de
glucosa, la presión arterial, la frecuencia cardíaca y los niveles de actividad
de una persona se transmitan sin problemas desde el sensor al teléfono inteligente
para su posterior análisis.
Actualmente la mayoría de los sensores
inalámbricos se comunican a través de chips Bluetooth integrados que funcionan
con baterías pequeñas.
Estos chips y fuentes de energía
convencionales son demasiado voluminosos. Los sensores de nueva generación, se
están adoptando a formas más pequeñas, delgadas y flexibles.
Los ingenieros del MIT han ideado un nuevo
tipo de sensor portátil que se comunica de forma inalámbrica sin necesidad de
chips o baterías integrados.
El diseño del sensor del equipo es una forma
de piel electrónica, o “e-skin”, es una película semiconductora flexible que se
adapta a la piel como una cinta adhesiva electrónica.
El corazón del sensor es una película (malla)
ultrafina de nitruro de galio de alta calidad. Este material es conocido por
sus propiedades piezoeléctricas, lo que significa que puede producir una señal
eléctrica en respuesta a la tensión mecánica y vibrar mecánicamente en
respuesta a un impulso eléctrico. .
Los investigadores descubrieron que podían
aprovechar las propiedades piezoeléctricas bidireccionales del nitruro de galio
y usar este material simultáneamente, para la detección y la comunicación
inalámbrica.
En su nuevo estudio, el equipo produjo
muestras monocristalinas puras de nitruro de galio, que combinaron con una capa
conductora de oro para aumentar cualquier señal eléctrica entrante o saliente.
Demostraron que el dispositivo es lo
suficientemente sensible como para vibrar en respuesta al latido del corazón de
una persona, así como a la sal en su sudor, y que las vibraciones del material
generaban una señal eléctrica que podía ser leída por un receptor
cercano.
De esta manera, el dispositivo pudo
transmitir información de detección de forma inalámbrica, sin necesidad de un
chip o batería.
«Los chips requieren mucha energía,
pero nuestro dispositivo puede hacer que sea muy liviano sin tener chips que
consuman mucha energía», señaló el autor del estudio Jeehwan Kim, profesor
asociado de ingeniería mecánica y de ciencia e ingeniería de materiales e
investigador principal en el Laboratorio de Investigación de Electrónica.
“Podrías ponerlo en tu cuerpo como un
vendaje, junto con un lector inalámbrico en tu teléfono celular, pudiendo
monitorear de forma inalámbrica el pulso, sudor y otras señales biológicas”.
El grupo desarrolló previamente una técnica,
llamada epitaxia remota, que han empleado para crecer y despegar
rápidamente semiconductores ultrafinos de alta calidad de obleas
recubiertas con grafeno.
La epitaxia remota consiste en cultivar películas
semiconductoras ultrafinas de alta calidad en obleas a alta temperatura y
despegar selectivamente las películas, para luego combinar y apilarlas formando
sensores mucho más delgados y flexibles que las obleas convencionales.
Usando esta técnica, han fabricado y
explorado varias películas electrónicas flexibles y multifuncionales.
En un nuevo estudio, los ingenieros
utilizaron la misma técnica para desprender películas monocristalinas
ultrafinas de nitruro de galio, que en su forma pura y sin defectos es un
material piezoeléctrico muy sensible.
El equipo buscó usar una película pura de
nitruro de galio como sensor y comunicador inalámbrico de ondas acústicas
superficiales, que son esencialmente vibraciones a través de las películas.
Los patrones de estas ondas pueden
indicar el ritmo cardíaco de una persona, o incluso, más sutilmente, la
presencia de ciertos compuestos en la piel, como la sal en el sudor.
Cualquier cambio en las condiciones de la
piel, como un ritmo cardíaco acelerado, afectaría las vibraciones mecánicas del
sensor y la señal eléctrica se transmite automáticamente al receptor.
Para probar su idea, los investigadores
produjeron una película delgada de nitruro de galio puro de alta
calidad y la combinaron con una capa de oro para aumentar la
señal eléctrica.
Depositaron el oro en el patrón de pesas que
se repiten, y le dieron una configuración similar a un enrejado para
impartir cierta flexibilidad al metal normalmente rígido.
El nitruro de galio y el oro, que consideran
una muestra de piel electrónica, mide solo 250 nanómetros de espesor, unas 100
veces más delgado que el ancho de un cabello humano.
Colocaron la nueva piel electrónica en las
muñecas y el cuello de los voluntarios, usando una antena simple sostenida
cerca, registrando de forma inalámbrica la frecuencia del dispositivo sin
contactar físicamente con el sensor.
El dispositivo pudo detectar y transmitir
cambios en las ondas acústicas superficiales del nitruro de galio en la piel de
los voluntarios en relación con su frecuencia cardíaca.
El equipo también combinó el dispositivo con
una membrana delgada de detección de iones, un material que atrae
selectivamente un ion objetivo y, en este caso, sodio.
El dispositivo pudo detectar y transmitir de
forma inalámbrica los niveles cambiantes de sodio en el momento que un
voluntario sostenía una almohadilla térmica y comenzaba a sudar.
Los investigadores ven que los resultados son
aplicables a sensores inalámbricos sin chips, y prevén que el dispositivo actual
podría combinarse con otras membranas selectivas permitiendo monitorear otros
biomarcadores vitales.
Demostraron la detección de sodio, pero si
cambia la membrana de detección, podría detectar cualquier biomarcador,
objetivo, como la glucosa o el cortisol relacionado con los niveles de estrés.
Por Dr. Rosselli
Armando
Fuente: Massachusetts
Institute of Technology https://news.mit.edu/2022/sensor-electronic-chipless-0818
Leído en DocMed
miércoles, enero 04, 2023
El planeamiento estratégico en las organizaciones sanitarias
Surgen casi siempre dudas de la factibilidad o no, de lograr el
desarrollo de estrategias que permitan obtener un objetivo que genere una
ventaja competitiva y que logre que nuestra organización quede posicionada de
forma preferencial entre todas las demás.
En países
con inestabilidad y/o turbulencia en el escenario económico y social, ese temor
se acrecienta.
¿Es
posible desarrollar una estrategia a 3 o 4 años y lograr el resultado deseado?
¿Cómo
hacer para que los cambios estructurales no atenten contra nuestro plan,
desviándonos del objetivo estratégico fijado?
Cuando
se realiza un planeamiento estratégico se hace, por lo general, basándose en el ¨hoy¨ y
tratando de vislumbrar el futuro.
La
dificultad es “imaginar” el futuro de países con escenarios inciertos y
turbulentos.
Esta
situación motiva a que las organizaciones piensen en la inutilidad de la
planificación y dejan librado al destino el cumplimiento o no del objetivo.
El ¨Planeamiento
estratégico¨ es un proceso mediante el cual se implementan los planes
operativos para que una empresa pueda alcanzar sus objetivos.
En un
entorno competitivo e inestable es imposible lograr los objetivos sin un plan
definido.
Si a la
realidad de cada país, en cuanto a su contexto político-económico, le agregamos
que el área de la salud es una de las que más está sufriendo cambios
estructurales por la aparición constante y continua de nuevas tecnologías.
Esta
situación cuestiona los paradigmas de la salud pre-pandemia y nos obliga a
desarrollar algún método que nos permita visualizar el futuro disminuyendo la
incertidumbre.
Las
organizaciones deben hacer un esfuerzo importante para vislumbrar el futuro
cercano para poder lograr el éxito de sus estrategias y obtener la tan preciada
ventaja competitiva, con un esfuerzo mayor.
Desde
el momento, que la organización determina cuál será su estrategia para lograr
el objetivo estratégico/ventaja competitiva, deberá en su esfuerzo por tener
éxito:
·
corregir sus
¨debilidades¨,
·
afrontar ¨amenazas¨,
·
mantener e incrementar
sus ¨fortalezas¨ y
·
explorar nuevas
¨oportunidades¨.
La
estrategia tiene como elementos fundamentales la ¨visión¨, ¨el
posicionamiento¨ y ¨un plan¨.
La ¨Visión¨,
implica que la alta dirección determine cual es el futuro que aspira para su
organización, está tarea está ligada a la ventaja competitiva y al objetivo
estratégico que quiera alcanzar.
Este
lugar a alcanzar debe ser lograble y no ser utópico, porque eso desmotivaría a
la estructura.
El ¨Posicionamiento¨,
es el lugar o el modo que pretendo que me visualice la competencia y mi
¨paciente/ cliente¨.
Por
último, deberemos confeccionar un ¨Plan¨ que nos permita llegar en
tiempo y forma a la meta, logrando el éxito de nuestra estrategia.
Para
determina como será mi recorrido a través del tiempo que demanda el desarrollo
de mi estrategia y asumir las vicisitudes que siempre encontraremos en nuestro
recorrido existe diferentes alternativas y herramientas a aplicar.
Obviamente,
la peor es no utilizar ninguna y asumir que el futuro se va a dar tal cual lo
imagine en el desarrollo de la estrategia y que nada se va a oponer al logro de
mi tan ansiada meta.
Ya
desde los comienzos de la Ciencia de la Administración, La Escuela Clásica de
Administración General de la mano de Henry Fayol postulaba que planificar
implicaba siempre obrar con anterioridad.
Esto
requiere un esfuerzo previo y no solo esperar que lo determinado en su momento
se cumpla inexorablemente.
Fayol
estableció las bases de las 5 funciones esenciales de todo administrador:
PLANIFICAR,
ORGANIZAR, COORDINAR DIRIGIR y CONTROLAR.
Para esto existen como mencionaba anteriormente algunas
técnicas que disminuyen el grado de incertidumbre y potencian el logro de los
objetivos de la organización.
Ellas son:
1.
La
visión política (ya desarrollada)
2.
La
visión fiscal
3.
La
visión práctica de su ejercicio (la prestación en sí misma)
Haremos el análisis de la segunda,
Visión Fiscal
El sector de la salud es uno de los más innovadores y,
sin embargo, el acceso a la estas innovaciones y su financiación, es uno de los
principales retos de los sistemas sanitarios en la actualidad (fundamentalmente
en el sector público) .
Si miramos la inversión en I+D+i sobre las ventas del
sector, la industria farmacéutica, la biotecnología y la industria de
equipamiento sanitario se sitúan entre los sectores que más invierten en
innovación (exclusivo del sector privado).
Desde que se inició la crisis económica mundial en el año
2008 y, aún antes, el gasto sanitario público ha
ido disminuyendo. El déficit en el área pública fue provocado por la
caída de la recaudación fiscal y el crecimiento del gasto en protección social
(graves desequilibrios en el mercado del trabajo).
Este déficit público provocó un rápido incremento de la
deuda pública, y produjo la aplicación de políticas de contención del gasto
público, entre ellos, el sanitario (achicamiento del gasto frente a una
disminución de los ingresos fiscales y el aumento de las deudas soberanas).
Estas políticas fiscales tienen origen en acuerdos
anteriores y nos tenemos que remontar a la instrumentación del famoso “Consenso
de Washington” donde se definió el concepto de salud como un bien
económico, constituyendo un gran cambio en todo el continente latinoamericano,
teniendo como socio en el proyecto a las OMS (Organización Mundial de la
Salud); que cede su protagonismo a los organismos internacionales (y
multilaterales) de crédito.
Entre los años 80 y 90 se establecieron pautas muy bien
definidas y aceptadas (OPS: Organización Panamericana de la Salud) que
produjeron profundos cambios con respecto a la salud:
1.
Se
hizo hincapié en la visión doctrinaria (definiendo el derecho a la
salud)
2.
La
visión estructural del poder sectorial (fragmentación)
3.
Las
bases del financiamiento (política fiscal)
4.
La
disposición de una lógica sistémica (marco institucional, organización de
los modelos de atención, cobertura poblacional, etc.)
El cambio propuesto parte de la base del concepto de la ineficiencia
del Estado en la provisión de los servicios; potenciando la injerencia
del privado a través de incentivos de mercado para alcanzar una mejor relación
entre la oferta y la demanda.
En resumen, se internalizó la dicotomía de poco Estado y más mercado, llevando a la salud al rango de bien/servicio económico,
alejándose del concepto de bien social universal.
Derivado de ello es que se transita siempre un camino
bien señalizado dentro de los esquemas de política pública fiscal: cuando
nos encontramos ante la necesidad de ajustar las políticas de gastos, a nivel
presupuestario, las partidas más lesionadas (hablamos de quita de recursos)
son la salud y la educación.
Trataremos de pensar que no es intencional la práctica
que siempre se lleva a cabo, pero hasta hoy, lo social potencia
estos recortes.
Estaríamos frente a una tautología reformulada lo social involucra a la salud y la salud es parte inescindible de lo social.
Parecería ser que la salud no es un bien social, o por lo
menos parte de este, nunca el presupuesto en salud pudo superar el 4 al 5% del
PBI generado, mientras que países mucho más avanzados llegan a guarismos
cercanos al 10%.
Como conclusión podemos entender que cuando el Estado se
repliega (abandona su rol de “gendarme”) genera un campo fértil para que el
privado (con poco) ocupe esos lugares (y se potencie la fragmentación).
La salud, como bien social, como algo meritorio,
no puede ni debe ser válvula de ajuste de déficits presupuestarios, por lo
cual, la política fiscal y su visión deben ser claras y responsables frente a
la salud de su población.
Resumiendo, la política económica debe cubrir, ni más ni
menos, lo que conocemos como función pública (es un servicio a la
comunidad desinteresado para la generación de bienes públicos establecidos en
la Constitución Nacional).
Por Prof. Dr. Juan Carlos Ponce
Leído en DocMed
martes, enero 03, 2023
Ya salió la primera edición del año de Consenso Salud
http://periodico.consensosalud.com.ar/consenso_n135.html
En el número 135, presentamos el informe completo de la
actualización de los costos del PMO, que tuvo un incremento
interanual del 48%. Estos datos se desprenden del estudio realizado y
presentado por Prosanity Consulting. Acceda a todos los datos y gráficos.
La celebración de la OPS de sus 120 años, promoviendo la salud
en las Américas.
La Confederación Farmacéutica Argentina presentó a sus nuevas
autoridades, que representarán a la entidad hasta el año 2025.
Los detalles del encuentro anual de la Comisión Nacional de
Evaluación de Tecnologías de Salud.
lunes, enero 02, 2023
Los ordenadores están cada vez más cerca de emular al cerebro humano
Un equipo de investigadores ha desarrollado nuevas formas de realizar cálculos informáticos que se asemejan a los procesos de eficiencia energética del cerebro: demostraron que es posible combinar una función de memoria con una función de cálculo en el mismo componente.
Crédito: Mohammad Zahedinejad.
Una nueva investigación liderada por científicos de la
Universidad de Gotemburgo, en Suecia, ha logrado por primera vez integrar una
función de memoria y una función de cálculo en los mismos componentes
informáticos. Dichos componentes funcionan más como las redes neuronales
energéticamente eficientes del cerebro, transformándose en bloques de
construcción importantes en el futuro para ordenadores y dispositivos móviles más
parecidas al cerebro humano.
Aunque los ordenadores han
avanzado fuertemente en los últimos años de la mano de la Inteligencia
Artificial (IA), alcanzando tareas cognitivas avanzadas como el reconocimiento
de imágenes o del lenguaje humano, entre muchas otras, nuestro cerebro aún se
encuentra un paso por delante en un aspecto clave: es capaz de efectuar con
eficacia procesos complejos y de hacerlo con una elevada eficiencia energética.
En consecuencia, una de las obsesiones en el campo de la
informática es poder desarrollar ordenadores y otros dispositivos que puedan “imitar”
la eficiencia energética del cerebro humano. Según una nota de prensa, el nuevo
estudio publicado recientemente en la revista Nature Materials ha logrado un
avance importante en este sentido. El mayor adelanto tiene que ver con la
combinación de memoria y cálculo en un único componente: la integración
incrementa considerablemente la eficiencia desde el punto de vista energético.
Un nuevo esquema
En un escenario en el cual los ordenadores necesitan cada vez
más potencia para desarrollar tareas de complejidad creciente, en tanto que los
dispositivos móviles, drones y satélites requieren de la máxima eficiencia en
la gestión energética, un avance de este tipo podría permitir el desarrollo de
una nueva generación de equipos informáticos: estarían cada vez más cerca del funcionamiento
del cerebro humano, al poder alcanzar su eficiencia en el uso
de los recursos.
¿Cómo se logró la integración entre las funciones
de memoria y cálculo?
Para hacerlo realidad, los investigadores combinaron dos
herramientas principales para cálculos avanzados en un mismo componente: redes
de osciladores y memristores.
Los primeros son circuitos oscilantes que pueden efectuar
cálculos y que podrían compararse a las neuronas humanas.
Los memristores, en tanto, son resistencias que también pueden
realizar cálculos, pero al mismo tiempo disponen de memoria integrada y pueden
programarse: cumplen una tarea similar a la que llevan adelante en el cerebro
las neuronas especializadas en la memoria.
Los especialistas creen que el descubrimiento permitirá el
desarrollo de tecnologías más rápidas, más funcionales y con un menor consumo
energético en diferentes áreas. Un aspecto clave son las pequeñas
dimensiones de los componentes: cientos de ellos caben en un
espacio equivalente al que ocupa una sola bacteria. Esto podría ser muy útil al
integrarlos en teléfonos móviles y otros dispositivos de escasas dimensiones.
Dispositivos
más avanzados
Los científicos indicaron que un ejemplo concreto de las
ventajas de estos nuevos componentes podría verse en los asistentes
digitales que se usan en los teléfonos móviles. Como los
cálculos para estas funciones requieren de grandes cantidades de energía,
asistentes como Siri se ejecutan mediante servidores. Pero si los cálculos se
pudieran realizar en el mismo teléfono, gracias a una mayor eficiencia
energética, el funcionamiento sería más rápido y sencillo y no se requerirían
servidores.
A partir de esta mayor eficiencia, los dispositivos podrían
realizar más funciones y progresar tecnológicamente. Todos estos avances se
relacionan con la computación
neuromórfica, que intenta imitar las redes neuronales del
cerebro humano y aplica nuevos algoritmos que reproducen las estructuras de
trabajo de nuestro cerebro.
Referencia
Memristive control of mutual spin
Hall nano-oscillator synchronization for neuromorphic computing.
Zahedinejad, M., Fulara, H., Khymyn, R. et al. Nature Materials (2021).
DOI:https://doi.org/10.1038/s41563-021-01153-6
Leído en Tendencias
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