lunes, enero 09, 2023

LA FUNDACIÓN GATES APUESTA POR LA INFRAESTRUCTURA DIGITAL

La entidad cree que la infraestructura pública digital, que a menudo se basa en software de código abierto, tiene un potencial significativo para acelerar las mejoras en la salud y el bienestar económico.


La infraestructura para el desarrollo de nuevos productos está en proceso de plena transformación. Más allá de las carreteras y los puentes, la sociedad necesita una infraestructura pública digital que pueda respaldar una variedad de aplicaciones, fomentando el bienestar social y la vigilancia de enfermedades.

Tal y como explica la Fundación Bill y Melinda Gates, esta infraestructura pública digital, que a menudo se basa en software de código abierto, tiene un potencial significativo para acelerar las mejoras en la salud y el bienestar económico. Un ejemplo claro tuvo lugar durante la pandemia de COVID-19: los países con infraestructura digital pudieron enviar rápidamente estímulos a sus poblaciones más vulnerables.

Alemania es un ejemplo que se posiciona entre los países que toman la iniciativa para responder a este reto a través de su estrategia de desarrollo digital recientemente lanzada.

Desde la Fundación Bill y Melinda Gates creen que la citada infraestructura puede ayudar a los países a desbloquear nuevas oportunidades, particularmente para las mujeres. En este sentido, han anunciado una subvención de 20 millones de dólares para Co-Develop, un nuevo fondo de múltiples donantes que apoyará los esfuerzos para lograr esta meta en países de bajos y medianos ingresos.

Los fondos de múltiples donantes, como el Fondo Mundial para la Lucha contra el SIDA, la Tuberculosis y la Malaria, han ayudado a generar avances transformadores en la salud mundial; con Co-Develop, se pretende hacer lo mismo con la infraestructura digital. Esto ayudará a tener un impacto masivo en la movilidad económica de las mujeres en los países de bajos ingresos.

Leído en Consenso Salud

jueves, enero 05, 2023

"Piel electrónica¨ o “e-skin” inalámbrica sin chips

 

El dispositivo detecta y transmite de forma inalámbrica señales relacionadas con el pulso, el sudor y la exposición a los rayos ultravioleta, sin voluminosos chips ni baterías.

Los sensores portátiles son omnipresentes gracias a la tecnología inalámbrica que permite que las concentraciones de glucosa, la presión arterial, la frecuencia cardíaca y los niveles de actividad de una persona se transmitan sin problemas desde el sensor al teléfono inteligente para su posterior análisis.

Actualmente la mayoría de los sensores inalámbricos se comunican a través de chips Bluetooth integrados que funcionan con baterías pequeñas.

Estos chips y fuentes de energía convencionales son demasiado voluminosos. Los sensores de nueva generación, se están adoptando a  formas más pequeñas, delgadas y flexibles.

Los ingenieros del MIT han ideado un nuevo tipo de sensor portátil que se comunica de forma inalámbrica sin necesidad de chips o baterías integrados.

El diseño del sensor del equipo es una forma de piel electrónica, o “e-skin”, es una película semiconductora flexible que se adapta a la piel como una cinta adhesiva electrónica. 

El corazón del sensor es una película (malla) ultrafina de nitruro de galio de alta calidad. Este material es conocido por sus propiedades piezoeléctricas, lo que significa que puede producir una señal eléctrica en respuesta a la tensión mecánica y vibrar mecánicamente en respuesta a un impulso eléctrico. .

Los investigadores descubrieron que podían aprovechar las propiedades piezoeléctricas bidireccionales del nitruro de galio y usar este material simultáneamente, para la detección y la comunicación inalámbrica.

En su nuevo estudio, el equipo produjo muestras monocristalinas puras de nitruro de galio, que combinaron con una capa conductora de oro para aumentar cualquier señal eléctrica entrante o saliente.

 Demostraron que el dispositivo es lo suficientemente sensible como para vibrar en respuesta al latido del corazón de una persona, así como a la sal en su sudor, y que las vibraciones del material generaban una señal eléctrica que podía ser leída por un receptor cercano. 

 De esta manera, el dispositivo pudo transmitir información de detección de forma inalámbrica, sin necesidad de un chip o batería.

 «Los chips requieren mucha energía, pero nuestro dispositivo puede hacer que sea muy liviano sin tener chips que consuman mucha energía», señaló el autor del estudio Jeehwan Kim, profesor asociado de ingeniería mecánica y de ciencia e ingeniería de materiales e investigador principal en el Laboratorio de Investigación de Electrónica.

“Podrías ponerlo en tu cuerpo como un vendaje, junto con un lector inalámbrico en tu teléfono celular, pudiendo monitorear de forma inalámbrica el pulso, sudor y otras señales biológicas”.

El grupo desarrolló previamente una técnica, llamada epitaxia remota, que han empleado para crecer y despegar rápidamente semiconductores ultrafinos de alta calidad de obleas recubiertas con grafeno. 

La epitaxia remota consiste en cultivar películas semiconductoras ultrafinas de alta calidad en obleas a alta temperatura y despegar selectivamente las películas, para luego combinar y apilarlas formando sensores mucho más delgados y flexibles que las obleas convencionales.

Usando esta técnica, han fabricado y explorado varias películas electrónicas flexibles y multifuncionales.

En un nuevo estudio, los ingenieros utilizaron la misma técnica para desprender películas monocristalinas ultrafinas de nitruro de galio, que en su forma pura y sin defectos es un material piezoeléctrico muy sensible.

El equipo buscó usar una película pura de nitruro de galio como sensor y comunicador inalámbrico de ondas acústicas superficiales, que son esencialmente vibraciones a través de las películas.

 Los patrones de estas ondas pueden indicar el ritmo cardíaco de una persona, o incluso, más sutilmente, la presencia de ciertos compuestos en la piel, como la sal en el sudor.

Cualquier cambio en las condiciones de la piel, como un ritmo cardíaco acelerado, afectaría las vibraciones mecánicas del sensor y la señal eléctrica se transmite automáticamente al receptor.

Para probar su idea, los investigadores produjeron una película delgada de nitruro de galio puro de alta calidad y la combinaron con una capa de oro para aumentar la señal eléctrica.

Depositaron el oro en el patrón de pesas que se repiten, y le dieron una configuración similar a un enrejado para impartir cierta flexibilidad al metal normalmente rígido.

El nitruro de galio y el oro, que consideran una muestra de piel electrónica, mide solo 250 nanómetros de espesor, unas 100 veces más delgado que el ancho de un cabello humano.

Colocaron la nueva piel electrónica en las muñecas y el cuello de los voluntarios, usando una antena simple sostenida cerca, registrando de forma inalámbrica la frecuencia del dispositivo sin contactar físicamente con el sensor.

El dispositivo pudo detectar y transmitir cambios en las ondas acústicas superficiales del nitruro de galio en la piel de los voluntarios en relación con su frecuencia cardíaca.

El equipo también combinó el dispositivo con una membrana delgada de detección de iones, un material que atrae selectivamente un ion objetivo y, en este caso, sodio. 

El dispositivo pudo detectar y transmitir de forma inalámbrica los niveles cambiantes de sodio en el momento que un voluntario sostenía una almohadilla térmica y comenzaba a sudar.

Los investigadores ven que los resultados son aplicables a sensores inalámbricos sin chips, y prevén que el dispositivo actual podría combinarse con otras membranas selectivas permitiendo monitorear otros biomarcadores vitales.

Demostraron la detección de sodio, pero si cambia la membrana de detección, podría detectar cualquier biomarcador, objetivo, como la glucosa o el cortisol relacionado con los niveles de estrés.

Por Dr. Rosselli Armando

 

Fuente: Massachusetts Institute of Technology https://news.mit.edu/2022/sensor-electronic-chipless-0818

Leído en DocMed

miércoles, enero 04, 2023

El planeamiento estratégico en las organizaciones sanitarias

 


Surgen casi siempre dudas de la factibilidad o no, de lograr el desarrollo de estrategias que permitan obtener un objetivo que genere una ventaja competitiva y que logre que nuestra organización quede posicionada de forma preferencial entre todas las demás.

En países con inestabilidad y/o turbulencia en el escenario económico y social, ese temor se acrecienta.

¿Es posible desarrollar una estrategia a 3 o 4 años y lograr el resultado deseado?

¿Cómo hacer para que los cambios estructurales no atenten contra nuestro plan, desviándonos del objetivo estratégico fijado?

Cuando se realiza un planeamiento estratégico se hace, por lo general, basándose en el ¨hoy¨ y tratando de vislumbrar el futuro.

La dificultad es “imaginar” el futuro de países con escenarios inciertos y turbulentos.

Esta situación motiva a que las organizaciones piensen en la inutilidad de la planificación y dejan librado al destino el cumplimiento o no del objetivo.

El ¨Planeamiento estratégico¨ es un proceso mediante el cual se implementan los planes operativos para que una empresa pueda alcanzar sus objetivos.

En un entorno competitivo e inestable es imposible lograr los objetivos sin un plan definido.

Si a la realidad de cada país, en cuanto a su contexto político-económico, le agregamos que el área de la salud es una de las que más está sufriendo cambios estructurales por la aparición constante y continua de nuevas tecnologías.

Esta situación cuestiona los paradigmas de la salud pre-pandemia y nos obliga a desarrollar algún método que nos permita visualizar el futuro disminuyendo la incertidumbre.

Las organizaciones deben hacer un esfuerzo importante para vislumbrar el futuro cercano para poder lograr el éxito de sus estrategias y obtener la tan preciada ventaja competitiva, con un esfuerzo mayor.

Desde el momento, que la organización determina cuál será su estrategia para lograr el objetivo estratégico/ventaja competitiva, deberá en su esfuerzo por tener éxito:

·        corregir sus ¨debilidades¨,

·        afrontar ¨amenazas¨,

·        mantener e incrementar sus ¨fortalezas¨ y

·        explorar nuevas ¨oportunidades¨.

La estrategia tiene como elementos fundamentales la ¨visión¨, ¨el posicionamiento¨ y ¨un plan¨.

La ¨Visión¨, implica que la alta dirección determine cual es el futuro que aspira para su organización, está tarea está ligada a la ventaja competitiva y al objetivo estratégico que quiera alcanzar.

Este lugar a alcanzar debe ser lograble y no ser utópico, porque eso desmotivaría a la estructura.

El ¨Posicionamiento¨, es el lugar o el modo que pretendo que me visualice la competencia y mi ¨paciente/ cliente¨.

Por último, deberemos confeccionar un ¨Plan¨ que nos permita llegar en tiempo y forma a la meta, logrando el éxito de nuestra estrategia.

Para determina como será mi recorrido a través del tiempo que demanda el desarrollo de mi estrategia y asumir las vicisitudes que siempre encontraremos en nuestro recorrido existe diferentes alternativas y herramientas a aplicar.

Obviamente, la peor es no utilizar ninguna y asumir que el futuro se va a dar tal cual lo imagine en el desarrollo de la estrategia y que nada se va a oponer al logro de mi tan ansiada meta.

Ya desde los comienzos de la Ciencia de la Administración, La Escuela Clásica de Administración General de la mano de Henry Fayol postulaba que planificar implicaba siempre obrar con anterioridad.

Esto requiere un esfuerzo previo y no solo esperar que lo determinado en su momento se cumpla inexorablemente.

Fayol estableció las bases de las 5 funciones esenciales de todo administrador:

PLANIFICAR, ORGANIZAR, COORDINAR DIRIGIR y CONTROLAR.

Para esto existen como mencionaba anteriormente algunas técnicas que disminuyen el grado de incertidumbre y potencian el logro de los objetivos de la organización.

Ellas son:

1.     La visión política (ya desarrollada)

2.     La visión fiscal

3.     La visión práctica de su ejercicio (la prestación en sí misma)

Haremos el análisis de la segunda,

Visión Fiscal

El sector de la salud es uno de los más innovadores y, sin embargo, el acceso a la estas innovaciones y su financiación, es uno de los principales retos de los sistemas sanitarios en la actualidad (fundamentalmente en el sector público) .

Si miramos la inversión en I+D+i sobre las ventas del sector, la industria farmacéutica, la biotecnología y la industria de equipamiento sanitario se sitúan entre los sectores que más invierten en innovación (exclusivo del sector privado).

Desde que se inició la crisis económica mundial en el año 2008 y, aún antes, el gasto sanitario público ha ido disminuyendo.  El déficit en el área pública fue provocado por la caída de la recaudación fiscal y el crecimiento del gasto en protección social (graves desequilibrios en el mercado del trabajo).

Este déficit público provocó un rápido incremento de la deuda pública, y produjo la aplicación de políticas de contención del gasto público, entre ellos, el sanitario (achicamiento del gasto frente a una disminución de los ingresos fiscales y el aumento de las deudas soberanas).

Estas políticas fiscales tienen origen en acuerdos anteriores y nos tenemos que remontar a la instrumentación del famoso “Consenso de Washington” donde se definió el concepto de salud como un bien económico, constituyendo un gran cambio en todo el continente latinoamericano, teniendo como socio en el proyecto a las OMS (Organización Mundial de la Salud); que cede su protagonismo a los organismos internacionales (y multilaterales) de crédito.

Entre los años 80 y 90 se establecieron pautas muy bien definidas y aceptadas (OPS: Organización Panamericana de la Salud) que produjeron profundos cambios con respecto a la salud:

1.     Se hizo hincapié en la visión doctrinaria (definiendo el derecho a la salud)

2.     La visión estructural del poder sectorial (fragmentación)

3.     Las bases del financiamiento (política fiscal)

4.     La disposición de una lógica sistémica (marco institucional, organización de los modelos de atención, cobertura poblacional, etc.)

El cambio propuesto parte de la base del concepto de la ineficiencia del Estado en la provisión de los servicios; potenciando la injerencia del privado a través de incentivos de mercado para alcanzar una mejor relación entre la oferta y la demanda.

En resumen, se internalizó la dicotomía de poco Estado y más mercadollevando a la salud al rango de bien/servicio económico, alejándose del concepto de bien social universal.

Derivado de ello es que se transita siempre un camino bien señalizado dentro de los esquemas de política pública fiscal: cuando nos encontramos ante la necesidad de ajustar las políticas de gastos, a nivel presupuestario, las partidas más lesionadas (hablamos de quita de recursos) son la salud y la educación.

Trataremos de pensar que no es intencional la práctica que siempre se lleva a cabo, pero hasta hoy, lo social potencia estos recortes.

Estaríamos frente a una tautología reformulada lo social involucra a la salud la salud es parte inescindible de lo social.

Parecería ser que la salud no es un bien social, o por lo menos parte de este, nunca el presupuesto en salud pudo superar el 4 al 5% del PBI generado, mientras que países mucho más avanzados llegan a guarismos cercanos al 10%.

Como conclusión podemos entender que cuando el Estado se repliega (abandona su rol de “gendarme”) genera un campo fértil para que el privado (con poco) ocupe esos lugares (y se potencie la fragmentación).

La salud, como bien social, como algo meritorio, no puede ni debe ser válvula de ajuste de déficits presupuestarios, por lo cual, la política fiscal y su visión deben ser claras y responsables frente a la salud de su población.

Resumiendo, la política económica debe cubrir, ni más ni menos, lo que conocemos como función pública (es un servicio a la comunidad desinteresado para la generación de bienes públicos establecidos en la Constitución Nacional).

 

Por Prof. Dr. Juan Carlos Ponce

Leído en DocMed


martes, enero 03, 2023

Ya salió la primera edición del año de Consenso Salud

 

http://periodico.consensosalud.com.ar/consenso_n135.html

En el número 135, presentamos el informe completo de la actualización de los costos del PMO, que tuvo un incremento interanual del 48%. Estos datos se desprenden del estudio realizado y presentado por Prosanity Consulting. Acceda a todos los datos y gráficos.

La celebración de la OPS de sus 120 años, promoviendo la salud en las Américas.

La Confederación Farmacéutica Argentina presentó a sus nuevas autoridades, que representarán a la entidad hasta el año 2025.

Los detalles del encuentro anual de la Comisión Nacional de Evaluación de Tecnologías de Salud.

lunes, enero 02, 2023

Los ordenadores están cada vez más cerca de emular al cerebro humano

Un equipo de investigadores ha desarrollado nuevas formas de realizar cálculos informáticos que se asemejan a los procesos de eficiencia energética del cerebro: demostraron que es posible combinar una función de memoria con una función de cálculo en el mismo componente.

Crédito: Mohammad Zahedinejad.

Una nueva investigación liderada por científicos de la Universidad de Gotemburgo, en Suecia, ha logrado por primera vez integrar una función de memoria y una función de cálculo en los mismos componentes informáticos. Dichos componentes funcionan más como las redes neuronales energéticamente eficientes del cerebro, transformándose en bloques de construcción importantes en el futuro para ordenadores y dispositivos móviles más parecidas al cerebro humano.

Aunque los ordenadores han avanzado fuertemente en los últimos años de la mano de la Inteligencia Artificial (IA), alcanzando tareas cognitivas avanzadas como el reconocimiento de imágenes o del lenguaje humano, entre muchas otras, nuestro cerebro aún se encuentra un paso por delante en un aspecto clave: es capaz de efectuar con eficacia procesos complejos y de hacerlo con una elevada eficiencia energética.

En consecuencia, una de las obsesiones en el campo de la informática es poder desarrollar ordenadores y otros dispositivos que puedan “imitar” la eficiencia energética del cerebro humano. Según una nota de prensa, el nuevo estudio publicado recientemente en la revista Nature Materials ha logrado un avance importante en este sentido. El mayor adelanto tiene que ver con la combinación de memoria y cálculo en un único componente: la integración incrementa considerablemente la eficiencia desde el punto de vista energético.

Un nuevo esquema

En un escenario en el cual los ordenadores necesitan cada vez más potencia para desarrollar tareas de complejidad creciente, en tanto que los dispositivos móviles, drones y satélites requieren de la máxima eficiencia en la gestión energética, un avance de este tipo podría permitir el desarrollo de una nueva generación de equipos informáticos: estarían cada vez más cerca del funcionamiento del cerebro humano, al poder alcanzar su eficiencia en el uso de los recursos.

¿Cómo se logró la integración entre las funciones de memoria y cálculo?

Para hacerlo realidad, los investigadores combinaron dos herramientas principales para cálculos avanzados en un mismo componente: redes de osciladores y memristores.

Los primeros son circuitos oscilantes que pueden efectuar cálculos y que podrían compararse a las neuronas humanas.

Los memristores, en tanto, son resistencias que también pueden realizar cálculos, pero al mismo tiempo disponen de memoria integrada y pueden programarse: cumplen una tarea similar a la que llevan adelante en el cerebro las neuronas especializadas en la memoria.

Los especialistas creen que el descubrimiento permitirá el desarrollo de tecnologías más rápidas, más funcionales y con un menor consumo energético en diferentes áreas. Un aspecto clave son las pequeñas dimensiones de los componentes: cientos de ellos caben en un espacio equivalente al que ocupa una sola bacteria. Esto podría ser muy útil al integrarlos en teléfonos móviles y otros dispositivos de escasas dimensiones.

Dispositivos más avanzados

Los científicos indicaron que un ejemplo concreto de las ventajas de estos nuevos componentes podría verse en los asistentes digitales que se usan en los teléfonos móviles. Como los cálculos para estas funciones requieren de grandes cantidades de energía, asistentes como Siri se ejecutan mediante servidores. Pero si los cálculos se pudieran realizar en el mismo teléfono, gracias a una mayor eficiencia energética, el funcionamiento sería más rápido y sencillo y no se requerirían servidores.

A partir de esta mayor eficiencia, los dispositivos podrían realizar más funciones y progresar tecnológicamente. Todos estos avances se relacionan con la computación neuromórfica, que intenta imitar las redes neuronales del cerebro humano y aplica nuevos algoritmos que reproducen las estructuras de trabajo de nuestro cerebro.

Referencia

Memristive control of mutual spin Hall nano-oscillator synchronization for neuromorphic computing. Zahedinejad, M., Fulara, H., Khymyn, R. et al. Nature Materials (2021). DOI:https://doi.org/10.1038/s41563-021-01153-6

Leído en Tendencias 21