miércoles, marzo 13, 2019

El Gobierno porteño creó la carrera de enfermería y especialidades técnico-profesionales de la salud.



Se implementa con el objetivo de mejorar el sistema y las condiciones de trabajo de los profesionales cada vez que atienden a un vecino en un hospital o centro de salud de la Ciudad.
El Gobierno porteño creó la carrera de enfermería y especialidades técnico-profesionales de la salud, con el objetivo de mejorar el sistema y las condiciones de trabajo de los profesionales cada vez que atienden a un vecino en un hospital o centro de salud de la Ciudad.
Esta iniciativa, además de contribuir a que cada vez haya más personas interesadas en la carrera, ayudará a brindar mejores herramientas para crecer y capacitarse.
El jefe de Gabinete, Felipe Miguel, dijo que “los enfermeros son una parte fundamental de cualquier hospital o centro de salud y queremos que tengan cada vez más y mejores herramientas para crecer y capacitarse”, y agregó: “Por eso éste es un importante paso que damos para mejorar el sistema de salud y las condiciones de trabajo de quienes nos cuidan y acompañan. Y para que cada vez más vecinos y vecinas elijan la enfermería como carrera".
Ahora los enfermeros tendrán los mismos beneficios que se garantizan para todos los profesionales de la salud
Ahora, con la nueva carrera, además del título universitario los enfermeros tendrán los mismos beneficios que se garantizan para todos los profesionales de la salud, ya sea licencias de descanso, licencias por capacitaciones, estímulos para profesionalizarse tanto en carreras técnicas como de grado y de posgrado, y concursos para ascender.
 “Los enfermeros y enfermeras son esenciales para nuestro sistema de salud, con características de ingreso y ascenso que tienen particularidades diferentes a cualquier otro profesional. Por eso hemos pensado en esta nueva carrera de enfermería y especialidades técnico-profesionales de la salud”, afirmó la ministra de Salud, Ana María Bou Pérez.
A su vez, la ministra agregó que “con este nuevo paso estamos mejorando las condiciones de quienes están cerca de los pacientes durante las 24hs en nuestros hospitales y centros de salud”.
En los últimos años, la Ciudad incorporó 2.000 enfermeros y enfermeras al sistema de salud, y creó cerca de 1.000 jefaturas para jerarquizar y organizar el trabajo.
"Queremos que los enfermeros tengan cada vez más y mejores herramientas para crecer y capacitarse". (Felipe Miguel).


martes, marzo 12, 2019

Boletín de la BIBLIO Nro. 1, novedades digitales

         


Centro de Documentación en Salud. Ministerio de Salud de la Provincia de Buenos Aires.
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Revista digital EL HOSPITAL


Innovación en cirugía robótica

Febrero / Marzo 2019 Vol. 75 - Ed 1




Contenido
·        Gestión hospitalaria en cirugía: cirugía robótica en urología
·        Imágenes en oncología: adelantos en colonoscopia virtual
·        Laboratorio clínico: labmedico y la química digital
·        Infraestructura: arquitectura hospitalaria, un elemento terapéutico
·        Mercado: importaciones de tecnología médica en latinoamérica en 2018
·        ECRI institute: comparativa en bombas de infusión ambulatoria

lunes, marzo 11, 2019

6 pasos para aumentar la seguridad de los procesos vulnerables en los hospitales

El protocolo es una guía para quienes analizan incidentes de seguridad del paciente que no requieren una investigación exhaustiva, pero ameritan una revisión.
La seguridad del paciente ha tenido un avance significativo en los últimos 20 años, tanto en la diseminación de la temática como en la mejora de las herramientas y enfoques utilizados. Uno de los capítulos que más prensa ha tenido es el de los Sistemas de Reporte de Incidentes de Seguridad del Paciente (SRISP)
A pesar de ello, luego de dos décadas de uso de esta herramienta en el ámbito sanitario, las limitaciones de los SRISP han sido bien documentadas. Los informes de eventos están sujetos a sesgo de selección debido a su carácter voluntario o a causa de un bajo nivel de cultura de seguridad de la organización. En comparación con herramientas como la revisión de historias clínicas, observación directa y Global Trigger Tools (GTT), estos sistemas capturan sólo una fracción de los acontecimientos y pueden no identificar de forma fiable los hechos graves. El espectro de los incidentes reportados es limitado. En efecto, las mejores estimaciones que se han realizado sobre la efectividad de los SRISP giran en torno al 10 y 25 %.
En los últimos años hemos aprendido dos cosas al respecto:
1.      Los sistemas de reportes de incidentes de seguridad del paciente no pueden implementarse solos. Deben complementarse con otras herramientas como los GTT, seguimiento de indicadores, metodología trazadora, entre otros.
2.      Hemos descubierto que el verdadero impacto de los SRISP no radica en permitirnos realizar una gestión estratégica de los incidentes de una organización, sino en estimular y provocar un cambio de cultura, llevando a las unidades e instituciones que lo implementan a niveles de proactividad sorprendentes respecto en la detección de incidentes y el compromiso con el cambio y las mejoras implementadas. Una muestra de ello es que, en las instituciones de salud, se celebra el aumento del número de reportes, comprendiendo que cuanto más alto es éste, más abierto y consciente se encuentra el personal para detectar y comunicar incidentes sin temor.
La experiencia muestra que, durante el primer tiempo de instalado el sistema de reportes, el análisis y las mejoras pueden realizarse sobre cada uno de los incidentes recabados. Sin embargo, por cuestiones temporales y de disponibilidad de recursos humanos, a medida que el sistema se va optimizando y la cultura institucional avanzando, se hará necesario priorizar el tratamiento de los mismos con algún criterio específico, como diagramas de Pareto o una matriz de gravedad o impacto de los eventos.
Existen diversas herramientas y enfoques para analizar incidentes de seguridad del paciente, entre las que se destacan el Análisis de Causa Raíz y el Protocolo de Londres. Sin embargo, la experiencia en gran parte de Latinoamérica nos muestra que ambas herramientas y enfoques solamente pueden utilizarse de manera adecuada en los eventos centinela, debido a la tremenda carga de horas que requiere su aplicación. Aún la segunda versión del Protocolo de Londres genera dificultades para los neófitos. En términos generales, un análisis de causas profundas y las herramientas que utiliza pueden graficarse de la siguiente manera:
Proceso y herramientas de análisis de causas
Investigación de incidentes que no requieran un análisis de causa raíz. La literatura evidencia que, en un sistema de reporte integral en el que no sólo se comunican eventos centinela o altamente dañinos, la mayoría de los incidentes reportados son eventos adversos con daño leve, casi fallas o eventos si daño. (ver Glosario).

Para este tipo de incidentes, altamente más frecuentes que los centinelas, no existen tantas herramientas que puedan utilizarse de manera eficiente, contemplando el volumen, los tiempos de respuesta y la cantidad de personas involucradas en su análisis.
A partir de esta necesidad, en Argentina hemos decidido trabajar en la simplificación de las herramientas de análisis con el objetivo de adaptar los anteriores a la práctica cotidiana y por, sobre todo, facilitar la utilización de la misma por parte de profesionales con poca experiencia en este tipo de instrumentos.
Para ello, se analizaron los enfoques utilizados en el ACR y el Protocolo de Londres y, basados en los aspectos fundamentales de la Teoría de Reason, se ideó un instrumento pragmático constituido por seis pasos de análisis y propuesta al que llamamos ‘Protocolo de los 6 pasos’: seis pasos para aumentar la seguridad de procesos vulnerables.
Como su nombre lo indica, se han agrupado las actividades de indagación y diseño de mejora en seis instancias diferentes. El protocolo de los 6 pasos fue pensado para ayudar a los jefes de servicio o áreas de atención y a quienes deban desarrollar un análisis de incidentes de seguridad del paciente, que no requiera un análisis de causa raíz, pero que amerite una investigación profunda y al mismo tiempo ágil y eficiente. En la prueba en terreno que se realizó durante dos años, sobre tres instituciones con un alto nivel de cultura de seguridad, ha resultado muy útil al momento de indagar sobre las causas y diseño de mejoras de los eventos adversos con daño leve y sobre los eventos sin daño.

miércoles, marzo 06, 2019

La UNR podrá producir medicamentos


La Planta Piloto de Producción de Medicamentos de la UNR fue habilitada por la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT) para elaborar especialidades medicinales en las formas de comprimidos, comprimidos recubiertos y líquidos no estériles. De esta forma pasa a ser parte activa de la Red de Laboratorios de Producción Pública Nacional.

Se trata de la segunda Planta de una Universidad Nacional habilitada y la única para producir esas especialidades farmacéuticas. El objetivo es dar respuesta a medicamentos considerados esenciales por el Ministerio de Salud de la Nación, algunos de los cuales son llamados “huérfanos” por la falta de interés comercial en su producción. Por ejemplo, los recomendados por la Organización Mundial de la Salud para los menores de seis años pero que no están en el mercado, como las formulaciones líquidas, que son más fáciles de dosificar según el peso.
Los bioquímicos de la UNR trabajan en asociación con el Laboratorio Industrial Farmacéutico de la Provincia de Santa Fe (LIF) y el Laboratorio de Especialidades Medicinales de la Municipalidad de Rosario (LEM) en el desarrollo de antiparasitarios y polivitamínicos. Asimismo, analizan la elaboración de comprimidos de liberación prolongada y formulaciones líquidas de administración vía oral para el tratamiento de cardiopatías en pacientes pediátricos y en adultos mayores.
La Planta está instalada en la Facultad de Ciencias Bioquímicas y Farmacéuticas y cuenta con un instrumental de tecnología avanzada. En la planta baja está el área de Producción y en el primer piso los laboratorios asociados de control de calidad físico química y los de investigación, en los que trabaja un equipo de profesionales que fueron repatriados.
“Con esta habilitación, la Universidad reafirma que la salud es un derecho humano y el Estado el responsable de garantizarlo a la población”, afirma el Decano de esa Facultad, Esteban Serra y agrega: “Se considera a los medicamentos como un bien social y a la producción pública de los mismos como una herramienta que posibilita garantizar el derecho a la salud de todos los habitantes del país”
Red de laboratorios públicos
La Facultad de Ciencias Bioquímicas y Farmacéuticas tiene a su cargo los laboratorios y farmacias de los dos hospitales escuela, el Policlínico Eva Perón de Granadero Baigorria y el Provincial del Centenario. En la farmacia de este último había un área de producción de algunas fórmulas magistrales y de adecuación de dosis para pediatría y neonatología. Dado que generalmente el medicamento existe en forma de comprimidos sólidos, allí se elaboraban sobres o soluciones líquidas para los menores.
Desde la institución surgió la inquietud de mejorar estas formulaciones, así como también el espacio edilicio en la que se producían para que sean seguras y eficaces. Esta instancia marca el origen del proyecto de creación de la Planta Piloto. El espacio donde está radicada actualmente era un taller de mantenimiento de la UNR que fue cedido a la Facultad.
En principio, se construyó una planta que fue inaugurada en el año 2009, con la idea de elaborar algún medicamento huérfano o para enfermedades que son desatendidas, que están relacionadas con la pobreza y a las que la industria farmacéutica no da respuesta, como por ejemplo antiparasitarios. Es decir, que desde un comienzo el objetivo fue priorizar las necesidades de la sociedad.
Pero para lograr la habilitación adecuada hubo que hacer una serie de remodelaciones edilicias. Como el presupuesto de la Facultad no era suficiente para un emprendimiento de ese nivel, ésta se presentó a un Programa de la Agencia Nacional de Ciencia y Tecnología, junto con la Facultad de Ciencias Exactas, Ingeniería y Agrimensura y obtuvo un subsidio. Esos fondos permitieron culminar la obra en el año 2014.
Dado que la Planta también se dedicaría a controlar lo producido, faltaba algún equipamiento de control de calidad analítico. Para adquirirlo se presentó un nuevo proyecto denominado “Fortalecimiento de Producción Pública de Medicamentos”, que requirió un consorcio con el LEM.
Este trabajo asociativo permitió el desarrollo de algunos polivitamínicos y antiparasitarios, así como la capacitación de recursos humanos en la Planta de la UNR que luego fueron transferidos al laboratorio municipal. Asimismo, el subsidio permitió completar el equipamiento necesario para la habilitación, como por ejemplo una máquina única en Rosario y de las pocas que hay en el país, que permite hacer estudios de biodisponibilidad.
Además del espacio físico, la infraestructura y el equipamiento adecuado, la Planta debe contar con una serie de documentos para que se cumpla con las buenas prácticas de fabricación y control, es decir, todos los procedimientos operativos para la elaboración de los medicamentos. Entre ellos, se requirieron algunos certificados de los equipos así como también un detector de metales para la inspección total de los comprimidos. Los fondos para adquirirlo fueron obtenidos a través de un convenio de desarrollo que realizó la Planta para un laboratorio privado en julio del 2017.
Una vez cumplimentados todos los requisitos, se inició el trámite de habilitación “que no es un proceso sencillo”, según explica la Vicedecana de la Facultad, Patricia Castellano. Actualmente hay sólo seis laboratorios de producción pública habilitados por ANMAT en todo el país. En lo que respecta a Universidades Nacionales, está el Laboratorio de Hemoderivados de la Universidad de Córdoba, que se dedica a derivados de la sangre, tejido humano e inyectables de pequeño volumen. Y el de la UNR, que finalmente fue habilitado el 18 de junio de 2018, para la fabricación de sólidos bajo la forma de comprimidos, comprimidos recubiertos y soluciones líquidas no estériles.
De esta manera, comienza a formar parte de la red de laboratorios de producción pública nacional, aunque Castellano considera que corre con una ventaja respecto a los otros: el potencial de la Universidad como lugar de investigación y generación de conocimiento permanente.
Un bien social
Según cuenta la investigadora, hace algunos años atrás, un niño de Formosa necesitaba un comprimido específico que había que elaborar sólo para él. Como la industria privada no daba ninguna respuesta, finalmente lo terminó fabricando el LIF. En este sentido, resalta la importancia de que una planta pueda desarrollar pequeñas cantidades y que el Estado considere al medicamento como un bien social.
Otro caso que comentó para ejemplificar fue en relación al tratamiento del mal de Chagas. El medicamento benzinidazol, cuyo principio activo demostró ser el más eficaz para tratar la enfermedad, dejó de producirse porque quien tenía la patente lo consideró poco redituable. Luego de un amplio debate, en el que participaron profesionales de la UNR, otro laboratorio se hizo cargo de su elaboración. “Esto refleja la importancia de que el Estado esté presente”, sostuvo.
Forman parte del equipo de trabajo la Vicedecana Patricia Castellanos, el Director Técnico de la Planta Farmacéutico, Mauro Morri, el Gerente Nelson Sturtz, la encargada de Control de Calidad, Dra. Paula García. También los Profesores consultos, Dra. Silvana Vignaduzo y Dr. Darío Leonardi, los Operarios Farmacéuticos, Graciela Paz, César Virili, Ileana de la Fuente y Flavia Sapino, y la Pasante Farmacéutica Marina Antonio, rentada por el Colegio de Farmacéuticos de la Segunda Circunscripción. La Administración está a cargo de la Sra. Liliana González y las Compras de Sebastián Forestieri. En el área de Vinculación, participa la Contadora Isabel Zanoni.

Victoria Arrabal
Secretaría de Comunicación y medios Dirección de Prensa


martes, marzo 05, 2019

Crece el uso de la telemedicina y hay alerta entre los médicos del país.



Entidades de 11 provincias expresaron su preocupación en un comunicado. Afirman que la consulta presencial es fundamental. La respuesta de empresas y obras sociales. 
La telemedicina ya está entre nosotros. Cada vez más prepagas, clínicas y hospitales atienden a sus pacientes a la distancia, a través de aplicaciones, plataformas digitales, o redes sociales. Pero lo que muchos presentan como un avance y como "la salud del futuro", también tiene sus opositores.
La Federación de Entidades Médicas Colegiadas (Confemeco) -integrada por los Colegios y Consejos médicos de 11 provincias, incluida Buenos Aires- difundió en un comunicado su "preocupación" por esta forma de atención que "pone en alerta a los médicos".
“El acto médico es presencial y requiere de la interacción del profesional con el paciente en forma personal, en un ámbito adecuado y respetando todas las implicancias ético-legales que rigen la profesión en nuestro país", explica Mauricio Eskinazi, presidente de la Federación.
"No estamos en contra de la tecnología -sigue Eskinazi- solo queremos reforzar el hecho de que la consulta presencial es fundamental". Destaca la importancia del análisis "a través de la historia clínica y del examen físico adecuado, que solo se logra de manera presencial”
Sin embargo, para sus promotores, la telemedicina brinda resultados exitosos. Un caso paradigmático es el Hospital Garrahan, que tiene más de 300 Oficinas de Comunicación a Distancia (OCDs) en diferentes provincias. En 2018 atendieron 10.347 consultas y realizaron 1.083 videoconferencias.
Su propuesta es intermedia: incluye tecnología, pero el paciente nunca queda solo. "La gran diferencia que tiene este proyecto (del Garrahan) respecto a otros que se están desarrollando en el ámbito privado es que siempre hay un médico en forma presencial al lado del paciente", cuenta a Clarín Antonio Luna, coordinador de redes y comunicación a distancia del hospital.
¿Cómo funciona? El objetivo es tener una segunda opinión calificada. Por ejemplo, un nene visita a un cardiólogo en el Hospital de Niños de Jujuy. Ese médico se puede contactar -en forma remota- con el jefe del Servicio de Cardiología del Garrahan en Buenos Aires. Entre los dos analizan el caso y debaten cómo tratarlo. 
Por su parte, la empresa de emergencias Vittal ofrece un servicio de videoconsultas que en 2018 tuvo un incremento mayor al 100%. Las usan para los casos que no son urgencias ni emergencias, como gripes, resfríos o seguimientos posquirúrgicos. 
"Es innovador y eficaz", dice a Clarín la directora médica, Valeria El Haj. Sobre el comunicado de la Confemeco, opina que "el trato personalizado no se pierde" porque a través de una pantalla "estás viendo al paciente: si está pálido, si está sudoroso, si tiene problemas para hablar". Incluso, le pueden pedir que abra la boca o levante los brazos. 
"Hay que sacarse la careta. Cuando un paciente va por una banalidad, los médicos ni lo tocan. Me parece que en una videoconsulta de 40 minutos te atienden mucho mejor que a los pacientes de PAMI que, pobrecitos, van al médico y tienen 15 minutos de atención", remata El Haj.
Es punto es, juntamente, uno de los principales beneficios para los usuarios de los servicios de salud, ya que en muchos casos hay meses de demora para conseguir un turno personal con un especialista, y cuando lo consiguen pueden tener largas esperas para ser atendidos.
En el caso de Osde, el servicio más destacado es la Unidad de Asistencia Remota (UAR) que permite a las empresas que se encuentran en sitios remotos y hostiles consultar a especialistas. "En dos años llevamos realizados más de 1.000 eventos a través de la UAR con resultados muy satisfactorios", cuentan a Clarín los voceros de la empresa.
Para Héctor Garín, secretario general de la Asociación de Médicos de la Actividad Privada (AMAP), lo de las prepagas "no es medicina, es negocio". En una columna que compartió con este medio, menciona su "ganancia maximizada" porque "reducen costos y multiplican ingresos económicos". Dice que los médicos son los perdedores: "les pagan por cuatro teleconsultas lo mismo que antes les abonaban por una atención personal y adecuada".
Consultados sobre un posible ahorro de costos, los voceros de Osde responden que con la telemedicina "se reducen exclusivamente los costos indirectos: traslados inútiles, demoras, dificultad de acceso o disponibilidad de especialistas que provoca movilidad de los pacientes".
"No creo que sea para abaratar costos", opina Luis Maria Degrossi, presidente de la Asociación de Empresas de Medicina Privada (ADEMP). Considera que la telemedicina es "algo nuevo del mercado" y que apunta a seducir a los millennials. "Las entidades de medicina privada y las obras sociales no pueden quedar afuera de esta innovación tecnológica porque los jóvenes lo requieren. Ellos quieren concurrir lo menos posible a un lugar físico", señala.
Distinto es el caso de los más grandes. Para Degrossi, "hay mucha gente que todavía prefiere sentarse en un escritorio, generalmente son los mayores de 35 o 40 años". Como en todo período de adaptación, los cambios descolocan, incomodan, y dividen las aguas. En eso estamos. 
Las guardias "virtuales", otro debate
"¡Ahorre tiempo! Reserve un turno para atención en guardia externa", promociona el Instituto de Diagnóstico IADT en su página Web. Mientras que la obra social Swiss Medical, en su versión mobile, da la posibilidad de reservar un lugar para algunas guardias.
La novedad es rechazada por muchos médicos. Según lo que pudo averiguar Clarín, sostienen que, desde hace tiempo, se venía desvirtuando la función de la guardia, que es atender urgencias. Dicen que ahora la gente va por cualquier cosa. Y aseguran que este tipo de "apps" contribuyen a desvirtuarlo aún más.
"Además del propósito histórico que es la urgencia, las guardias también están cumpliendo lo que se llama 'atención a la demanda'", dice Degrossi. Explica que el sistema está saturado, con obras sociales que tienen turnos a 90 o 120 días. Entonces la gente opta por ir a las guardias y las instituciones implementaron la atención a la demanda. Se puede concurrir sin turno o, vía medios digitales, conseguir un turno inmediato.

D.D.

Fuente: clarin.com 

La mujer que cambió la historia de los medicamentos.


El equipo de la investigadora Els Torreele crea un fármaco contra una enfermedad olvidada al margen de la industria farmacéutica.
Hay historias grandiosas y trascendentales que, sin embargo, pasan por debajo del radar de los medios de comunicación y de la sociedad entera. Esta es una de esas historias. Su protagonista es Els Torreele, una mujer belga de 51 años, ojos vivos y sonrisa contagiosa. La mejor manera de presentarla es situarla en su contexto laboral. Hace poco más de tres años, el tiburón financiero Martin Shkreli fue bautizado por la prensa internacional como “el hombre más odiado de EE UU”, tras decidir multiplicar por 55 el precio de un fármaco antiparasitario de la noche de la mañana.
El medicamento, Daraprim, vital para algunos enfermos debilitados por el virus del sida, pasó de costar 13,5 dólares a 750.
Hoy, Shkreli está en la cárcel por estafa. Y nuestra protagonista está en el otro lado del ring.
Desarrollar un fármaco cuesta 2.600 millones de dólares según la industria, pero el fexinidazol ha requerido solo 55 millones de euros
Torreele dirige la campaña de acceso a medicamentos esenciales de Médicos Sin Fronteras.
Se sabe de memoria los últimos escándalos en la industria farmacéutica, como el lanzamiento de Glivec, un tratamiento revolucionario contra un tipo de leucemia que apareció en 2001 con un precio de 23.000 euros y que acabó costando casi 70.000 por decisión de su fabricante, la multinacional suiza Novartis.
Torreele también recuerda la subida en bloque por parte de Pfizer del precio de más de un centenar de sus medicamentos clásicos en 2015. Y la rebelión de los gobiernos europeos contra la estrategia del laboratorio estadounidense Gilead de fijar un precio de 60.000 euros para su medicamento Sovaldi, esencial contra la hepatitis C.
Las farmacéuticas suelen justificar sus precios más disparatados argumentando que el desarrollo de un fármaco cuesta unos 2.600 millones de dólares, según calculó un estudio de la Universidad Tufts, en Boston (EE UU). Hace ya 16 años, Torreele ayudó a fundar la Iniciativa Medicamentos para Enfermedades Olvidadas (DNDi, por sus siglas en inglés), una organización sin ánimo de lucro que trabaja para encontrar nuevos tratamientos contra las enfermedades desatendidas, que afectan a más de 1.000 millones de personas en el mundo. “Queríamos demostrar que otra manera de hacer I+D es posible y que desarrollar un fármaco no cuesta 2.600 millones de dólares como dicen las farmacéuticas”, dispara la biotecnóloga belga.

Victor Kande, responsable de los ensayos clínicos, en Lwano (República Democrática del Congo). XAVIER VAHED/DNDI
La demostración ha llegado y se llama fexinidazol. Es el primer tratamiento oral para la llamada enfermedad del sueño, una infección transmitida por moscas tsetsé y causada por parásitos que inflaman el cerebro. Sin medicación, los afectados enloquecen y acaban muriendo. “Es la primera vez que somos capaces de desarrollar un fármaco desde el descubrimiento de la entidad química hasta llegar al paciente”, celebra Torreele. La DNDi ha invertido 55 millones de euros en el desarrollo del fexinidazol. “Todo el mundo puede ver que es una cifra muy diferente a la que pregona la industria farmacéutica”.
"El acceso a las medicinas ya no es un problema de los pobres. Es un problema para todos", alerta Els Torreele
La OMS calcula que el número real de casos de la enfermedad del sueño es inferior a 20.000, concentrados en aldeas remotas de República Democrática del Congo y República Centroafricana. Los pacientes son los más pobres entre los más pobres. “Nadie va a comprar el fármaco. Estos pacientes no son un mercado lo suficientemente lucrativo como para que las empresas inviertan en ellos”, lamenta Torreele.
De hecho, recuerda la científica, la actividad antiparasitaria del fexinidazol ya fue investigada en la década de 1970 por la farmacéutica alemana Hoechst, hoy integrada en Sanofi, pero el desarrollo se abandonó pronto por la falta de rentabilidad, según Torreele. “El objetivo de las farmacéuticas es vender la mayor cantidad posible de fármacos a quien pueda pagarlos. Ignoran a los pobres. Pueden tener un poco de responsabilidad social corporativa, pero creo que hasta sus líderes reconocerán que su responsabilidad no es solucionar la pobreza en el mundo. Desarrollan fármacos para clientes, no para personas que necesitan los fármacos”, argumenta la belga.
El equipo de Torreele peinó la literatura científica del último medio siglo en busca de moléculas prometedoras pero abandonadas. Encontraron unos 500 compuestos, contactaron con los investigadores si seguían vivos, consultaron viejos documentos ya olvidados y en 2007 comenzaron las pruebas en ratas y perros con la sustancia más sobresaliente: el fexinidazol. En 2010, publicaron sus primeros resultados. “No recibimos ninguna atención de la comunidad científica. Resucitar una vieja molécula no es ciencia sexy”, señala Torreele. Sin embargo, hace poco más de tres meses, la Agencia Europea de Medicamentos recomendó el fexinidazol para el tratamiento de la letal enfermedad del sueño. Y, este mes de febrero, el fármaco ha llegado a África.
Siete países europeos, incluida España, y donantes privados, como la Fundación Bill y Melinda Gates y Médicos Sin Fronteras, han sufragado los 55 millones de euros del proyecto. La farmacéutica francesa Sanofi —con unos beneficios el año pasado de más de 6.800 millones de euros— fabricará y donará el fexinidazol, que está libre de patente. “Creo que es posible hacer todo el proceso al margen de las grandes farmacéuticas, pero alguien tendrá que fabricar el fármaco”, expone Torreele, que calcula que la contribución de Sanofi será de 13 millones de euros.
El fexinidazol puede ser un punto de inflexión en la historia de los medicamentos. “Los gobiernos están despertándose. Cada vez son más conscientes de que ya no podemos pagar los altos precios de los fármacos que presentan las farmacéuticas. Ahora son 10 o 100 veces más caros que hace una década, sin ninguna razón más allá de que las empresas saben que pueden sacar más dinero de nosotros”, opina Torreele. “El acceso a las medicinas ya no es un problema de los pobres. Es un problema para todos”.
Leído en Diario El País