viernes, febrero 18, 2022

Evolución histórica de las teleconsultas y experiencia de implementación en el Hospital Británico de Buenos Aires

La práctica de la medicina a distancia fue evolucionando a lo largo de la historia de la humanidad, apoyándose en las tecnologías de la información y comunicación. El presente artículo inicia con un recorrido histórico de esta modalidad de atención, siguiendo con la descripción del marco regulatorio y ético actual para la telemedicina en Argentina. Para finalizar, relatamos la experiencia de implementación del canal de atención por teleconsultas en el Hospital Británico de Buenos Aires, en el marco de la pandemia por Covid 19.

INTRODUCCIÓN

La Organización Mundial de la Salud de­fine a la telemedicina o tele consulta como la atención a distancia de un profesional a un paciente utilizando las tecnologías de la información y la comunicación (TIC).

La telesalud es un concepto más amplio, que abarca la educación en temas de salud, diagnóstico, tratamiento y sensibilización sobre diversas cuestiones de salud a través de las TIC. Por otra parte, e-salud o e-health hace referencia a las interacciones relacionadas con el cuidado de la salud de un usuario con la tecnología, como por ejemplo los wearables (dispositivos tecnológicos que gracias a su tamaño puede “vestirse” como un accesorio de indumentaria) o las aplicaciones relacionadas con hábitos saludables1.

A lo largo de la historia de la humanidad, a medida que las TIC se iban perfeccionando, se realizaron intentos para su incorporación a la práctica médica.

Sin embargo, la aceptación de la telemedicina por parte de la comunidad se vio resistida por diferentes barreras que frenaron su adopción, presentando una fuerte aceleración a partir de la pandemia ocasionada por el Covid-19 en el año 2020.

En el presente artículo describimos la evolución histórica de las teleconsultas hasta la actualidad, señalamos el marco regulatorio y los aspectos éticos de la atención médica a distancia y relatamos la experiencia de implementación del servicio de teleconsultas en el Hospital Británico de Buenos Aires.

PASADO Y PRESENTE

Los orígenes de la telemedicina se remontan a los primeros trazados electrocardiográ­cos realizados por Willem Einthoven (1860-1927) en 1906 quien recibió por ello el premio Nobel de Medicina (Figura 1).



El galvanómetro de cuerda, antecesor del electrocardiógrafo, era un aparato pesado y complejo de transportar. El cientí­fico se valió de cables telefónicos para transmitir los impulsos eléctricos originados en los corazones de los pacientes hospitalizados en el Hospital Académico de Leyden, a una milla de distancia de su laboratorio fi­siológico2. Einthoven llamó a esta práctica “telecardiograma”3.

En 1925 Hugo Gernsback (1884-1967), radioa­cionado, inventor y referente de la ciencia fi­cción, imaginó el “teledáctilo”, un instrumento futurista que permitiría al médico no solo ver y escuchar al paciente sino también palpar y sentir a distancia a través de comunicaciones radiales (Figura 2)4.

Con el desarrollo de las telecomunicaciones, comenzaron a surgir servicios de asistencia médica a través del telégrafo, teléfono o radio.

Uno de los ejemplos más representativos fue el Centro Internazionale Radio Médico fundado en 1935 por Guido Guida y Guglielmo Marconi en Italia, que proporcionó asistencia a los navegantes que padecían necesidades médicas en altamar a lo largo de 17 años5.

En la década de 1950, el Dr. John K. Mackenzie llevó adelante más de 300 videoconferencias, demostrando la posibilidad de incorporar la televisión a la práctica médica y avanzando en la tele-educación de prácticas quirúrgicas5.

En los años posteriores la telemedicina continuó su avance tanto en iniciativas univalentes, por ejemplo, la desarrollada por el Instituto de Psiquiatría de la Universidad de Nebraska (1959), como en formas polivalentes, como la estación de telemedicina del Hospital General de Massachusetts en el aeropuerto de Logan, Boston (1968). Esta estación contaba con un circuito cerrado de televisión a través del cual era posible realizar teleauscultación, telerradiología, teledermatología, telepsiquiatría y telemicroscopía5.

Las líneas telefónicas son canales tradicionalmente utilizados para brindar asesoramiento y seguimiento médico.

Un ejemplo de esta aplicación son los números telefónicos de emergencias, como el 911 en algunos países6.

En la década de 1980 se inventaron el teléfono celular y la internet. Con el correr de los años, ambas tecnologías se fueron perfeccionando, fusionándose en 1994 en los teléfonos inteligentes o smartphones. Paulatinamente estos dispositivos fueron aumentando su ubicuidad y se convirtieron en la herramienta preferida tanto para realizar interacciones sociales o laborales, como para adquirir productos o servicios. La medicina no fue ajena a esta tendencia. En este sentido, se describieron cinco factores clave para el desarrollo y difusión de la telemedicina7:

  • La innovación tecnológica continua, tanto en aplicaciones como en wearables (sensores portátiles de monitoreo inalámbrico).
  • El avance sostenido de las HCE (historias clínicas electrónicas) y de los sistemas de soporte para las decisiones clínicas (CDSS), con la posibilidad de integrar la información médica e incrementar la seguridad y efi­ciencia del acto médico.
  • La necesidad de profesionales especializados en ciertas regiones desatendidas.
  • Las iniciativas públicas y privadas para descentralizar la atención médica.
  • El crecimiento del consumismo en el cuidado de la salud, con expectativas de la sociedad para facilitar el acceso virtual a servicios de salud de una manera similar a otros sectores de la economía7.

Los avances de la conectividad continuaron impulsando los programas de telemedicina trayendo benefi­cios para todos los actores del sistema de salud.

Un ejemplo de estos son las redes de telestroke, que posibilitan un rápido asesoramiento de neurólogos en la valoración de los pacientes con accidentes cerebrovasculares isquémicos.

Esta modalidad reduce los tiempos de evaluación al eliminar la necesidad de traslados en los casos identi­ficados en sitios de atención que no cuentan con especialistas en forma permanente, incrementando la tasa de uso de trombolíticos8-10.

A nivel local, el servicio de telemedicina del Hospital de Pediatría Garrahan es un exponente de la modalidad de atención virtual desde 1997, gracias a su red de más de 250 o­ficinas de comunicación a distancia.

A través de ellas se realizan teleseguimientos, telediagnósticos y teletratamientos, facilitando el acceso a la salud de los pacientes desde diferentes puntos del país11.

Según la Encuesta Nacional sobre Acceso y Uso de Tecnologías de la Información y la Comunicación (ENTIC) elaborada por el INDEC, en julio de 2015 había 45 millones de teléfonos celulares en Argentina, alrededor de 1.17 celulares por individuo12.

La magnitud de la utilización de estos dispositivos para la interacción médico-paciente se vio relejada en una encuesta realizada a pediatras en 2015. En ella, un 76.8% de los encuestados a­rmó que respondía consultas médicas a través de medios electrónicos. El canal más elegido para estas interacciones fue la mensajería electrónica por Whatsapp, siguiendo en menor proporción el uso del e-mail, SMS (short message service, mensajería de texto) o redes sociales, como Facebook o Twitter13.

La mensajería instantánea por Whatsapp tiene las ventajas de ser un medio simple, económico y efectivo de comunicación, que permite el intercambio de imágenes y documentos. Sin embargo, existen riesgos en la privacidad y confidencialidad, no está integrado a la HCE, no cuenta con consentimiento informado, puede resultar invasivo para los profesionales y no suele estar remunerado 14-16.  Estos inconvenientes se pueden evitar utilizando plataformas de teleconsulta o portales de paciente integrados a las HCE14.

La pandemia originada por el coronavirus SARSCoV-2 marcó un antes y un después en la historia de las teleconsultas.

La necesidad de establecer un canal de comunicación entre pacientes y médicos aceleró la disponibilidad e impulsó la adopción de la telemedicina por profesionales de todo el mundo. Este medio favorece la continuidad de los cuidados de los pacientes con factores de riesgo o indicación de aislamiento.

Asimismo, la virtualidad reduce la exposición de los médicos y el uso de equipos de protección personal, a la vez que permite mantener las agendas de aquellos que deban cumplir aislamiento por ser contactos estrechos17.

Se espera que la telemedicina sea uno de los legados de la pandemia que continúe su curso, una vez superada la misma.

Los pacientes con patologías crónicas suelen requerir encuentros periódicos con el sistema de salud. A menudo los pacientes experimentan di­ficultades logísticas y costos asociados que impactan en la adherencia y afectan el cumplimiento de los planes de tratamiento.

La telemedicina brinda la oportunidad de mantener y mejorar estos encuentros18.

MARCO REGULATORIO Y ÉTICO

Con respecto a la normativa de nuestro país, la evolución jurídica es notablemente más lenta que el avance tecnológico.

Si bien hasta 2018 Argentina carecía de un marco regulatorio específi­co, sSe debe considerar:

  • la aplicación por analogía a la medicina digital de los artículos 53, 55 (Derecho a la Imagen), 58 y 59 (Consentimiento Informado) del Código Civil y Comercial de la Nación;
  • del artículo 153 del Código Penal (Violación de Comunicación Electrónica);
  • de la Ley de Protección de Datos Personales, N° 25326 (sobre la seguridad y confi­dencialidad de los datos sensibles);
  • de la Ley de Derechos de los Pacientes, Historia Clínica, N° 26529 y Decreto 1089/2012;
  • y de la Ley N° 25506 (Firma Digital)14. 

Recientemente se comenzó a redactar en nuestro país legislación específi­ca. La Resolución 189/2018 del Ministerio de Salud y Desarrollo Social da inicio a la Estrategia Nacional de Salud Digital, en tanto que la Resolución 21/2019 aprueba el Plan Nacional de Telesalud para el fortalecimiento de las redes sanitarias y el mejoramiento del acceso a la salud pública. En el artículo 5° de esta última resolución se determina la conformación de un grupo asesor de expertos en telesalud. Este grupo asesor redactó en 2019 la “Primera recomendación para el uso de la telemedicina”19. Este documento contiene 22 recomendaciones y 3 sugerencias –según el grado de consenso de los expertos que la redactaron– dentro de 6 categorías:

  • acceso a la atención,
  • encuentro virtual,
  • entorno e infraestructura,
  • tecnologías y estándares,
  • capacitación e investigación
  • y remuneración. 

Con el advenimiento de la pandemia de Covid-19, el Decreto 297/2020 del Poder Ejecutivo Nacional estableció el Aislamiento Social Preventivo y Obligatorio (ASPO), a partir del cual surgieron nuevas regulaciones con el objeto de fomentar el uso de plataformas de teleconsulta y habilitar las foto-recetas y recetas electrónicas.

En agosto de 2020, se aprobó la Ley de Receta Electrónica y Teleasistencia en Salud N° 27553 que habilita la teleasistencia para el ejercicio de la medicina.

Dos meses después, el Senado dio media sanción al proyecto de ley de Telemedicina.

Dicho proyecto se basa en los principios éticos de universalidad del acceso a los servicios de salud, accesibilidad a una medicina oportuna y de calidad, seguridad de los datos sensibles, eficiencia en el uso de los recursos disponibles, descentralización del sistema sanitario, con­fidencialidad en la relación médico-paciente y equidad.

Asimismo, establece la fi­gura de una autoridad de aplicación para la acreditación, registro, evaluación y habilitaciones de los sistemas de telesalud, así como la elaboración de estándares de resguardo de los datos sensibles. Entre los aspectos éticos a considerar, la teleconsulta, como todo acto médico, requiere una relación de confianza y respeto mutuos entre el médico y el paciente.

Adicionalmente, el proveedor de cuidados para la salud debe velar por la confidencialidad, privacidad e integridad de los datos del paciente, quien debe estar informado apropiadamente sobre el funcionamiento, los riesgos y limitaciones de la modalidad virtual.

Cabe mencionar que la teleconsulta es una modalidad de atención que complementa a la presencial, pero no la reemplaza.

En los casos en los que el examen físico es indispensable o se necesita dar contención durante la comunicación de malas noticias, se sugiere que el médico recomiende una evaluación presencial20.

Por otro lado, para que la telemedicina promueva una accesibilidad universal a los servicios de salud se requiere contrarrestar la brecha digital provocada por la heterogeneidad en tres factores: el acceso a los recursos tecnológicos, la conectividad necesaria para lograr la comunicación y las habilidades para interactuar con la tecnología.

Los dos primeros factores guardan relación con el nivel socioeconómico, en tanto que el último tiene mayor impacto en los grupos etarios más añosos21.

Con la telemedicina surgieron nuevos interrogantes a nivel medicolegal, como la pertinencia de la atención a pacientes que se encuentran en jurisdicciones en las que el profesional no se encuentra matriculado, cómo se reparte la responsabilidad de los profesionales en la teleinterconsulta, y dónde se dirimen las demandas en casos de pacientes que residen en otros países22.

TELECONSULTA EN EL HOSPITAL BRITÁNICO DE BUENOS AIRES

Como describimos en los párrafos precedentes, la pandemia por Covid-19 fue un acelerador para la transformación digital de las instituciones de salud, particularmente en el desarrollo y adopción de los servicios de teleconsultas en diferentes países17.

En el marco de la situación generada por la pandemia y el ASPO (Aislamiento Social, Preventivo y Obligatorio), el Hospital Británico incorporó rápidamente una herramienta de teleconsulta que permitiera dar continuidad al cuidado de los pacientes, reduciendo su concurrencia al centro de salud.

El proyecto de Telemedicina se llevó adelante en cuatro fases:

  1. selección de la herramienta,
  2. customización,
  3. capacitación de los usuarios y salida en productivo (go live) y
  4. fi­nalmente la fase de mejora incremental y continua23

Para la selección de la herramienta se tuvieron en consideración los lineamientos estratégicos de la institución, la tendencia hacia un hospital inteligente y la experiencia del médico y el paciente.

Con el objetivo de lograr un servicio virtual integrado a los procesos de atención vigentes, con estándares de calidad semejantes a la modalidad presencial, se defi­nió que los médicos que participarían en la atención por el nuevo canal serían los profesionales pertenecientes a las diversas especialidades del Hospital Británico.

La estrategia tecnológica hacia un hospital inteligente nos impulsó a optar por una herramienta que brindara seguridad de los accesos y de los datos, que fuera integrable a nuestros sistemas y que permitiera escalabilidad y flexibilidad, es decir, con posibilidad de crecer o adaptarse a las necesidades cambiantes.

Con relación a la experiencia del médico y el paciente se buscó emular los pasos del proceso asistencial conocido en la presencialidad. Asimismo, se dio relevancia a la usabilidad, que hace referencia a la facilidad en la utilización del sistema por parte de los usuarios.

De igual modo, se seleccionó una herramienta que posibilita el acceso tanto vía web como vía app y que contará con la capacidad de generar y enviar recetas electrónicas y órdenes clínicas.

En referencia al proceso de trabajo, tuvo como ejes el compromiso de todas las áreas y la conformación de equipos interdisciplinarios, trabajando en cercanía con los Jefes de Servicios Médicos.

Para conseguir una rápida puesta en valor con una mejora incremental, se utilizaron metodologías ágiles de trabajo.

Tres semanas después de la declaración de la pandemia por la Organización Mundial de la Salud, se inició la atención de teleconsultas.

El producto inicial consistía en un servicio de demanda espontánea de Pediatría y Clínica Médica para el Plan de Salud del Hospital Británico (PSHB) y particulares, con profesionales situados en computadoras del hospital y pacientes que, a partir del llamado al call center, accedían desde un link enviado vía mail o SMS. Al ­finalizar la atención, el registro requería la integración manual del médico.

Hacia ­fines de mayo de 2020 ya se contaba con la gama completa de especialidades que actualmente brindan atención.

Cinco meses más tarde incorporamos la modalidad programada.

Actualmente se ofrece atención espontánea y programada en más de 40 especialidades para pacientes del PSHB, de otros ­financiadores y particulares.

Los profesionales, que cuentan con acceso remoto con doble factor de autenticación, pueden confeccionar recetas electrónicas y el registro de la atención se encuentra integrado en forma automática.

La experiencia de teleconsultas realizadas en los 9 meses del 2020 puede resumirse en los siguientes datos:

  • Promedio de teleconsultas por mes: 11542 (Figura 3).
  • Promedio de teleconsultas por día (período de agosto a diciembre): 548.
  • Proporción de teleconsultas programadas/teleconsultas espontáneas (mes de noviembre): 42%/58% (Figura 4).
  • Especialidades con mayor volumen: Clínica Médica, Ginecología y Cardiología (Figura 5).
  • Características de los pacientes: Hay mayor representación de mujeres que hombres, en el rango de edad de 40-70 años, lo cual coincide con las especialidades con mayor demanda (Figura 6). La mitad de los pacientes pertenecen al PSHB.
  • Promedio de atención: 8 minutos.
  • Cantidad de usuarios de teleconsulta: 309 profesionales de salud. 








CONCLUSIONES

Desde que surgieron las primeras TIC, hubo diversos intentos de incorporarlas a la atención médica a distancia.

La pandemia de Covid-19 aceleró la difusión y adopción de esta modalidad de atención en todo el mundo, derribando las barreras existentes hasta ese momento.

La telemedicina representa una vía alternativa para comunicarnos con los pacientes, que no reemplaza a las consultas presenciales.

En nuestro país, es necesario que la legislación específica continúe avanzando, así como políticas destinadas a reducir la brecha digital para mejorar el acceso a este canal de atención.

La experiencia del proyecto de Teleconsultas del Hospital Británico de Buenos Aires demuestra la aceptación de este canal de atención por médicos y pacientes.

BIBLIOGRAFÍA

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11. Hospital de Pediatría Garrahan. Telemedicina – Garrahan. Buenos Aires. 5 de enero de 2021. Disponible en: https://www.garrahan.gov.ar/telemedicina (Consultado el 02 de enero de 2021).

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13. Goldfarb G, Nasanovsky J, Krynski L, Ciancaglini A, García Bournissen F. Uso de tecnologías de la información y comunicación por pediatras argentinos. Arch Argent Pediatr 2019;117Supl 6:S264-76.

14. Krynski L, Goldfarb G, Maglio I. La comunicación con los pacientes mediada por tecnología: Whatsapp, e-mail, portales. El desafío del pediatra en la era digital. Arch Argent Pediatr 2018;116(4):e554-e559.

15. Semeniuk GB. Medicina en la era del Whatsapp. Medicina (B Aires) 2019;79(5):407-8.

16. Young P, Finn BC, Bruetman JE. La medicina de la inmediatez. Medicina (B Aires) 2017; 77: 347.

17. Keesara S, Jonas A, Schulman K. Covid-19 and Health Care’s Digital Revolution. N Engl J Med 2020;382(23):e82.

18. Temesgen ZM, DeSimone DC, Mahmood M, et al. Health Care After the COVID-19 Pandemic and the In‑uence of Telemedicine. Mayo Clin Proc 2020(9S):S66-S68.

19. Grupo Asesor. Primera recomendación para el uso de la Telemedicina. Buenos Aires. 16 de enero de 2021. Disponible en: https://www.argentina.gob.ar/sites/default/­les/anexo_1_recomendacion_uso_de_telemedicina_-_grupo_asesor_1.pdf (Consultado el 04 de enero de 2021).

20. Asociación Médica Mundial. Declaración de la AMM sobre la ética de la telemedicina. Francia. 16 de enero de 2021. Disponible en: https://www.wma.net/es/policies-post/declaracion-de-laamm-sobre-la-etica-de-la-telemedicina/ (Consultado el 04 de enero de 2021).

21. Pellegrini Filho A. Inequidades de acceso a la información e inequidades en salud. Rev Panam Salud Publica 2002;11(5-6):409-12.

22. Vitolo F. Noble Compañía de Seguros. Telemedicina. Nuevas tecnologías, nuevos riesgos. Argentina. 27 de enero de 2021. Disponible en: http://www.nobleseguros.com/ARTICULOS_NOBLE/66. pdf (Consultado el 04 de enero de 2021).

23. Cerutti R. Teleconsulta y Telemedicina: Aliados indispensables en la pandemia de Covid-19. Revista Cisalud 2020;38: 6-14. Disponible en: https://issuu.com/cisalud/docs/cisalud_sep_20 (Consultado el 05 de enero de 2021).

Autores: Débora Pellegrini, Sofía Landi, Gonzalo Rojo, Claudia Tejedor

Fuente: Revista Fronteras en Medicina 2021;(03): 0197-0202 | Doi: 10.31954/RFEM/2021003/0197-0202

jueves, febrero 17, 2022

Gestión asistencial como mejor vía de entrada de la inteligencia artificial en los hospitales


 

Una reflexión: ¿IA en salud, solo para decisiones clínicas?

Hace años que asistimos al progreso de la aplicación de la Inteligencia Artificial a la medicina de precisión, pero el primer paso debe ser la gestión de precisión.

En un reciente artículo de la prestigiosa Harvard Business Review, las autoras hacen una acertadísima reflexión sobre la digitalización de los hospitales. Del mismo resumen, su posición queda muy clara:

“[En los hospitales] el uso de tecnologías digitales para la decisión clínica ha recibido la mayor atención. Pero también tienen el potencial de ayudar a tomar mejores decisiones en muchas áreas de operaciones.”

Y concluyen diciendo:

“Dado el envejecimiento de la población, la prevalencia de enfermedades crónicas y los avances en la medicina, se ha vuelto más importante que nunca que los hospitales operen de manera eficiente y eficaz. En el futuro, la clave para mejorar la toma de decisiones operativas radicará en su capacidad para sumarse a la transformación digital”.

Las autoras proponen tareas concretas dentro de los hospitales que pueden ser abordadas con tecnologías digitales:

  • Estimación del número de llegadas, de altas y de derivaciones desde un servicio, para mejorar flujos de pacientes y reducir tiempos de estancia y esperas.
  • Predicción de absentismo en enfermería, para poder anticipar coberturas y mejorar condiciones de trabajo y contratación.
  • Generación de equipos que combinen óptimamente papeles, capacidades y experiencias para una determinada tarea.
  • Optimización de horarios para la crítica área quirúrgica, que pasa por anticipar la duración de cada intervención.
  • Mejoras de la cadena de suministros médicos y quirúrgicos, con tecnologías como RFID, pero también con mejoras de coordinación de envíos y de predicción de demanda e inventarios.

Fijémonos que la Inteligencia Artificial (en adelante, IA), y en particular el aprendizaje automático (Machine Learning o ML) es la tecnología digital central en todas estas aplicaciones.

En esta nota queremos ir más allá que el artículo citado. Sí, el uso de la IA es posible y necesario también en problemas de gestión hospitalaria. Pero afirmamos además que esta es la manera más fácil y rápida de introducir la IA en los hospitales. Mucho más que hacerlo por la vía del diagnóstico o la recomendación terapéutica paciente a paciente, que suelen ser las aplicaciones estrella de la IA en salud.

La IA más accesible a los hospitales: la aplicada a los problemas de gestión

La principal aportación de esta columna es dar con detalle de las razones que nos llevan a esta afirmación tan contundente.

Facilidad de implantación. Para desarrollar estas aplicaciones solo son necesarios datos de rutina, como los datos de actividad asistencial que se extraen para facturación en el CMBD, o los datos de recursos humanos que ya se vuelcan de manera estructurada en el Datawarehouse del hospital. El servicio de informática solo tiene que programar una extracción periódica de una consulta que, probablemente, ya tienen formulada para su día a día.

Por el contrario, las aplicaciones orientadas al diagnóstico o recomendación terapéutica de pacientes necesitan tener todos los datos de estos, que están distribuidos entre diversos silos no interoperables. Esto hace cualquier proyecto caro, largo y de resultados a largo plazo.

Reciclar datos de rutina es mucho más fácil que integrar datos dispersos, ya no digamos que conseguir nuevos datos.

Escalabilidad. Al utilizar datos ya existentes y casi estandarizados, las aplicaciones pueden implantarse en hospitales grandes, medianos, y pequeños, y tener un impacto en todo el sistema de salud. El único requisito es la existencia de un histórico de unos pocos años, es decir que la informatización y registro no sean demasiado recientes. Entrenar los modelos de Machine Learning para estas tareas requieren un volumen bastante moderado de datos.

Por el contrario, las aplicaciones dirigidas a paciente suelen estar solo al alcance de los grandes hospitales intensivos en investigación y recursos. Hablamos de problemas de “Big Data”, ya que entrenar modelos de Deep Learning con imágenes, lenguaje natural u ómicas requiere grandes cantidades de datos. Y requiere, además, el tiempo de especialistas clínicos que, salvo en los centros más grandes, no tienen disponibilidad para proyectos de este tipo.

Resultados inmediatos, mejor adopción. Al abordar problemas operacionales del proceso asistencial, los usuarios perciben una mejora inmediata en su día a día, lo que favorece la adopción.

Por el contrario, cuando se trata de diagnosticar o tratar a personas concretas, un error del sistema puede tener consecuencias letales. El clínico necesita confiar mucho en el sistema, y para ello entender los motivos de las predicciones que este hace. La explicabilidad e interpretabilidad en ML es un área todavía poco consolidada, y modelos como el Deep Learning destacan por ser muy opacos.

Menos obstáculos legales. Al tratarse de predicciones de actividad o sobre colectivos, la identidad de las personas involucradas (pacientes o profesionales) es irrelevante. Los datos pueden ser desidentificados o incluso agregados. Tan solo es necesario, claro, verificar el ajuste a la legalidad vigente (RGPD) y la licitud del tratamiento mediante las correspondientes evaluaciones de riesgo y/o impacto.

Por el contrario, las aplicaciones de soporte a la decisión clínica suelen tener consideración de dispositivo médico y, por lo tanto, necesitan ser certificados como tales. Esto es un proceso largo y complejo. En muchos casos será necesario el consentimiento informado de los pacientes cuyos datos se vayan a usar, lo que suele ser costoso o inviable.

Retorno global para la institución. Los resultados de mejora de la gestión son beneficiosos para la mayoría de los pacientes y para la mayoría de los profesionales. Al ser fácil la implantación y la adopción, el ROI es alto y cercano en el tiempo. La mejora de procesos suele liberar recursos que pueden ser utilizados para la mejora continua y para otros proyectos de innovación y mejora continua.

Por el contrario, las aplicaciones de diagnóstico y tratamiento personalizado se enfocan a nichos de pacientes o, en el mejor de los casos, a una sola especialidad. Estamos muy lejos de poder diseñar aplicaciones que diagnostiquen bien y recomienden bien con todos los pacientes. Al ser proyectos de implantación de meses o años, hay un riesgo elevado de que se cancelen antes de acabar, por cambios de prioridades o por falta de financiación.

Conclusión

El famoso objetivo de “poner al paciente en el centro” puede conseguirse de varias maneras. Con la medicina de precisión, sí, pero también teniendo procesos bien establecidos y dando a los profesionales los recursos que necesitan para hacer bien su trabajo. Y estos son aspectos de gestión.

El “Machine Learning” predictivo para los problemas de gestión ayuda a anticipar necesidades y a crear un buen entorno de trabajo a los profesionales. Cuando la gente tiene los recursos y está cómoda trabajando, es más productiva, se implica con su trabajo e incluso se hace más creativa y abierta a la innovación.

El reto, como en toda tecnología, es asegurar que se desarrolla e implanta contando con el usuario y como una imposición.

Volviendo al artículo de la Harvard Business Review, notemos que las autoras apuntan estas posibilidades como ideas, o mencionando proyectos preliminares casi de investigación, aplicados en un solo hospital. En Amalfi Analytics hemos convertido algunas de estas ideas en realidad. Hemos desarrollado herramientas fáciles de usar para varios problemas de gestión, incluida la predicción de actividad y necesidades en urgencias y la gestión de absentismo en recursos humanos. Lo hemos explicado en números anteriores de este mismo boletín de Hospitecnia [referencias 2-7].

Referencias

[1] How Digital Transformation Can Improve Hospitals’ Operational Decisions, by Song-Hee Kim (Seoul National University) and Hummy Song (Wharton School, University of Pennsylvania), Harvard Business Review, Enero 2021, https://hbr.org/2022/01/how-digital-transformation-can-improve-hospitals-operational-decisions

[2] Urgencias hospitalarias más eficientes y seguras con inteligencia artificial. Laura Aviñó, Amalfi Analytics. Boletín Hospitecnia, Julio 2020.

[3] Aplicación de machine learning en la gestión de las personas con enfermedades crónicas. Francesc Güell y Martí Zamora. Boletín Hospitecnia, Septiembre 2020.

[4] Los profesionales, la clave del confort hospitalario. Jose Munuera, Amalfi Analytics. Boletín Hospitecnia, Octubre 2020.

[5] La sostenibilidad de la medicina a través del Machine Learning Marta Cornudella, Amalfi Analytics. Boletín Hospitecnia, Julio 2021.

[6] Hacia una gestión predictiva de urgencias: Desarrollo de una plataforma con Machine Learning en tiempo de COVID-19. Julianna Ribera y Ricard Gavaldà, Amalfi Analytics. Boletín Hospitecnia, Octubre 2021.

[7] Seguridad del paciente facilitada con IA. Ricard Gavaldà y Julianna Ribera, Amalfi Analytics. Boletín Hospitecnia, Enero 2022.

 

Puede descargar este artículo sobre la gestión asistencial como mejor vía de entrada de la Inteligencia Artificial a los hospitales en PDF haciendo click aquí.

 

Fuente: Hospitecnia


miércoles, febrero 16, 2022

LA UNIVERSIDAD DE MORÓN SE INVOLUCRÓ FUERTEMENTE EN LA LUCHA CONTRA EL COVID-19

Desde la declaración de la pandemia mundial por COVID-19, la Universidad de Morón (UM) llevó adelante un abanico de acciones para contribuir en la lucha contra el virus.

En el contexto de emergencia sanitaria que transitamos desde marzo de 2020, la UM desarrolló diferentes planes para contribuir en la lucha contra el COVID-19. Entre ellos se destaca la cesión de sus instalaciones en Haedo para su uso como vacunatorio; la producción y donación de más de 2.000 litros de alcohol en gel; la activación de centros de asistencia a personas mayores; la confección y donación de ambos de trabajo para enfermeros/as; el desarrollo del dispositivo “Unimorón Desinfector” para desinfectar superficies, y la colaboración en el desarrollo y veloz puesta en marcha de un sistema modular de hospitales de máxima eficiencia.

En este sentido, desde abril de 2020, se dispuso el anexo de Medicina de la Universidad, ubicado en el mismo predio del Hospital Interzonal General de Agudos “Profesor Dr. Luis Güemes” de Haedo, para que se utilice como centro de vacunación contra el COVID-19. Además, allí se contó con la colaboración de estudiantes de medicina y enfermería para la aplicación de las vacunas.

Por otro lado, se produjeron más de 2.000 litros de alcohol en gel que fueron donados al Hospital de Morón y a los distintos dispositivos de salud municipales. Esta acción pudo realizarse gracias a un acuerdo colaborativo en el que el municipio local proveyó los insumos y la Universidad desarrolló la producción.

En paralelo, se impulsaron diferentes Centros de Asistencia para personas mayores que fueron coordinados por la Escuela Superior de Ciencias de la Salud de la universidad. Esta iniciativa implicó la instalación de carpas móviles donde los pacientes podían contar con una primera instancia de consulta médica en la que se les tomaba la presión y la temperatura. Allí mismo, estudiantes del último año de la carrera de Enfermería, junto con el cuerpo docente, colaboraron con la vacunación contra la gripe y neumonía.

Otra acción realizada fue la confección de ambos de trabajo por parte de los estudiantes de la Licenciatura en Diseño de Indumentaria. Como parte del Proyecto de Diseño Social, éstos fueron donados a enfermeros/as de la sección de Pediatría del Hospital Erill de Escobar junto con barbijos.

En simultáneo, la Universidad de Morón -a través de su área de Investigación, Desarrollo e Innovación- desarrolló el “Unimorón Desinfector”, una herramienta segura y fácilmente transportable que permite desinfectar superficies para prevenir el contagio del coronavirus. La principal ventaja de este dispositivo es que no utiliza químicos o sustancias que puedan dañar las superficies.

Siguiendo esta misma línea, la UM a través de la Escuela Superior de Arquitectura y Diseño y con la colaboración del Instituto de Investigación en Diseño y Georreferenciación (IGEO), la empresa TAO soluciones constructivas y oficinas de arquitectura nacionales, desarrolló un sistema modular de hospitales de máxima eficiencia y veloz puesta en marcha, pensado para dar respuesta a esta crisis sanitaria y también como recurso sostenible y duradero.

“Desde comienzos de la pandemia, desde la Universidad de Morón pusimos el foco en contribuir con la comunidad para ayudar a paliar esta situación. Si bien fue un gran desafío articular diferentes planes de asistencia, eso no nos distrajo de cumplir con nuestro principal objetivo: garantizar el 100% del dictado de clases para que los alumnos no perdieran días de formación. Además, para seguir garantizando la excelencia académica que nos caracteriza, pusimos a disposición ebooks y toda la tecnología de vanguardia disponible para garantizar el derecho a la educación”, sostuvo el Dr. Pablo Navarro, secretario general de la Universidad.



Fuente: INFOMEDIA

martes, febrero 15, 2022

OMS: entra en vigor la nueva clasificación internacional de enfermedades (CIE-11)

La undécima Revisión de la Clasificación Internacional de Enfermedades (CIE-11) de la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha entrado en vigor.



(OPS/OMS) La CIE proporciona un lenguaje común que permite a los profesionales de la salud compartir información estandarizada en todo el mundo. Es la base para identificar las tendencias y estadísticas sanitarias en todo el mundo, y contiene unos 17 000 códigos únicos para lesiones, enfermedades y causas de muerte, respaldados por más de 120 000 términos codificables. Mediante el uso de combinaciones de códigos, ahora se pueden codificar más de 1,6 millones de situaciones clínicas.

En comparación con las versiones anteriores, la CIE-11 es totalmente digital, con un nuevo formato de fácil uso y capacidades multilingües que reducen la posibilidad de error. Se ha compilado y actualizado con la contribución de más de 90 países y una participación sin precedentes de los profesionales sanitarios, lo que ha permitido pasar de ser un sistema impuesto a los clínicos a una base de datos de clasificación clínica y terminología verdaderamente habilitadora que sirve para una amplia gama de usos para registrar e informar de las estadísticas sobre salud.

“La clasificación internacional de enfermedades es la piedra angular de un sólido sistema de información sanitaria”, dijo la Dra. Samira Asma, Subdirectora General de Datos, Análisis y Prestación de Servicios para el Impacto de la Organización Mundial de la Salud (OMS). “La CIE ha sido fundamental para ayudarnos a responder a la pandemia de COVID-19 utilizando datos estandarizados y sigue siendo crucial para el seguimiento de los avances hacia la cobertura sanitaria universal. Esperamos que todos los países aprovechen las nuevas y potentes características de la CIE-11.”

Entre otras actualizaciones, la CIE-11 mejora la claridad de los términos para el público en general y facilita la codificación de detalles importantes como la propagación de un cáncer o el lugar exacto y el tipo de una fractura. La nueva versión también incluye recomendaciones de diagnóstico actualizadas para las afecciones de salud mental y la documentación digital de los certificados COVID-19.

Estas actualizaciones reflejan el progreso reciente de la medicina y los avances en la comprensión científica. Por ejemplo, los códigos relativos a la resistencia a los antimicrobianos están ahora alineados con el Sistema Mundial de Vigilancia de la Resistencia a los Antimicrobianos (GLASS, por su sigla en inglés). La CIE-11 también es más capaz de captar datos sobre la seguridad de la atención sanitaria, lo que permite identificar y reducir los acontecimientos innecesarios que pueden perjudicar la salud, como los flujos de trabajo inseguros en los hospitales.

La CIE es utilizada por las compañías aseguradoras de salud, que toman decisiones de reembolso basándose en la codificación de la CIE, por los gestores de los programas nacionales de salud, por los especialistas en recopilación de datos y por cualquier persona que siga los progresos de la salud mundial y determine la asignación de recursos de salud.

“Un principio clave de esta revisión ha sido simplificar la codificación y proporcionar a los usuarios todas las herramientas electrónicas necesarias, lo que permitirá a los profesionales sanitarios registrar las afecciones de forma más fácil y completa”, dijo el Dr. Robert Jakob, jefe del equipo de Terminologías y Normas de Clasificación de la OMS.

Además de las actualizaciones de la codificación y las capacidades, la CIE-11 incluye nuevos capítulos sobre medicina tradicional, salud sexual y trastornos por videojuegos, que se han añadido a la sección de trastornos adictivos.

La CIE-11 fue adoptada en la Asamblea Mundial de la Salud en mayo de 2019 y los Estados miembros se comprometieron a empezar a utilizarla para la notificación de la mortalidad y la morbilidad en 2022. Desde 2019, los países que la adoptaron tempranamente, los traductores y los grupos científicos han recomendado nuevos refinamientos para producir la versión que se publica hoy en línea.

La OMS mantiene su compromiso de apoyar a todos los países a medida que avanzan en la aplicación y ampliación de la CIE-11.

 

Leído en Consenso Salud

lunes, febrero 14, 2022

Big Data clínico y la medicina de precisión

 


En los últimos meses hemos sido testigos de la abrupta digitalización de los sistemas de salud junto con la adopción de tecnologías que generan datos clínicos en forma masiva a un ritmo exponencial. Esta realidad ha convertido a los sistemas de salud en uno de los mayores generadores de datos de nuestra sociedad y en este sentido podemos comenzar a hablar del Big Data clínico.

Cuando evaluamos el crecimiento del conocimiento médico podemos darnos cuenta de lo que significa la Big Data en salud. En 1980 se necesitaban 7 años para que se duplicase el conocimiento médico, en el 2020 se consideran que se necesitan tan solo 73 días, lo que deja en evidencia que los sistemas informáticos y los sistemas de apoyo a la decisión deberán crecer en forma continua.

Por otra parte, el crecimiento de las bases de datos en los diferentes sectores del sistema ha estimulado el desarrollo de numerosas aplicaciones de metodologías de inteligencia artificial. Esta herramienta tecnológica permite optimizar tanto procesos diagnósticos y terapéuticos como así también reducir los errores médicos.

Lo que llamamos Big Data clínico es uno de los principales aliados de la medicina de precisión cuya aplicación nos permitirá realizar diagnósticos más precisos, ya que incorpora tanto información clínica, análisis computacional de datos genómicos, imágenes médicas, patología digital, datos de dispositivos, etc, como así también mejorar las decisiones sobre tratamientos y personalizar al máximo los mismos. 

Las diferentes realidades de nuestro sistema de salud donde no existen o donde se han implementado soluciones independientes de digitalización, complica sin lugar a dudas la posibilidad de analizar conjuntamente la Big Data clínica en los diferentes niveles. Por primera vez en la medicina, los diagnósticos y los tratamientos se empiezan a recomendar en función de biomarcadores de base genética, lo que ha permitido avances en algunas áreas, como es el caso del cáncer, donde se ha reducido su mortalidad a la mitad gracias a su utilización en la toma de decisiones. 

La introducción de la medicina de precisión requiere que dispongamos de una mirada holística que tenga en cuenta a todos los actores del sistema, que este cercana a los pacientes, que disponga de un marco regulatorio específico, acompañada de un fortalecimiento del conocimiento de los prescriptores y del desarrollo de nuevas modalidades que permitan su financiación. 

Por último, nuestro sistema de salud afronta con dificultad la incorporación de la innovación fundamentalmente por su importante costo económico (máxime en muchos casos cuando se pone en relación al beneficio clínico respecto de la tecnología o medicamento existente y el balance de mejora es escaso), pero también porque, en ocasiones, la innovación biomédica y la innovación tecnológica requieren cambios organizativos e, incluso, cambios en la práctica clínica que obligan a revisar e incorporar nuevos modos de trabajo, nuevos roles profesionales y también, a veces, nuevos profesionales a los equipos de los servicios de salud.  

Estamos frente a la posibilidad de dar un salto cualitativo en la manera que vamos a responder a la enfermedad desde el sistema de salud, considero que la medicina de precisión puede abrir un camino en la reforma del sistema, veámoslo como una oportunidad y no la dejemos pasar.

Por Kato Mastai Profesor economia de la salud en Universidad de San Andrés


viernes, febrero 11, 2022

Optimizar la salud de la mano de la digitalización

Pese a los avances sin precedentes en salud digital por la pandemia, aumentar la inversión en tecnología es clave para mejorar la calidad de las gestiones

Transformación Digital

La sanidad se ha visto varias veces sobrecargada durante la pandemia de Covid-19. Colas a las puertas de los centros de salud, colapsos en los hospitales y esperas interminables en las aplicaciones digitales. Las nuevas variantes del virus –como actualmente ómicron– y los picos de contagios dejan claro que el Covid-19 no ha terminado y amenazan con saturar sistemáticamente el sistema de salud. Así, y aunque ha habido una aceleración sin precedentes en el ámbito de la salud digital, reforzar la inversión en digitalización sanitaria sigue siendo una de las recetas –y uno de los grandes retos– para mejorar la calidad de las gestiones y hacerlas más eficientes.

“Durante el último año y medio hemos hecho grandes avances, pero si realmente queremos aprovechar nuestros recursos y aspirar al mayor nivel de eficiencia posible, es necesario seguir invirtiendo en tecnología y el desarrollo digital de la sanidad española”, asegura Ruth Cuscó, directora gerente de Asho, empresa de asesoramiento hospitalario y codificación clínica.

Expone que la implementación del pasaporte Covid y la obligación de presentarlo para acceder a espacios como bares, gimnasios o restaurantes es uno de los ejemplos que ha sacado a la luz “el largo camino que todavía queda por recorrer” en materia de digitalización en el sector sanitario. En Cataluña, por ejemplo, tuvo que retrasarse una semana la campaña por un colapso en el sistema La Meva Salut, donde se acumularon largas colas digitales que impidieron la expedición del certificado. Caso similar fue el de Aragón, que con 32.000 solicitudes en dos días, vio cómo sus centros de atención primaria se desbordaban.

A juicio de Cuscó, la pandemia “ha evidenciado que toda solución capaz de agilizar y dinamizar procesos sería de gran ayuda en la lucha contra un virus en la que el tiempo ganado lo es todo”. Por el momento, ya se observa un desarrollo digital en las historias clínicas digitales y las recetas electrónicas.

Por otro lado, algunas empresas privadas han puesto en marcha soluciones digitales innovadoras. En Sanitas, la herramienta Monitoriza tu Salud permite que un médico diseñe pautas personalizadas para mejorar los hábitos de vida. Asimismo, el seguro BluaU incorpora el uso de la imagen e inteligencia artificial en la videoconsulta en la especialidad de dermatología.

Otra posibilidad que cobra fuerza en relación con la salud digital es la de desarrollar una telemedicina internacional, que ayudaría a ampliar servicios al solventar carencias concretas de cada país. Durante la primera edición del ciclo The eHealth What if Forum, donde se pusieron en común los cambios vividos durante la pandemia en cuanto a salud digital, Francesc Saigí, profesor de los Estudios de Ciencias de la Salud de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC), comentó, sin embargo, que algunas de las barreras para su implantación son tecnológicas.

Por otro lado, el sector farmacéutico también está apostando por la inteligencia artificial (IA). Ante la avalancha de consultas por parte de los usuarios, clientes, pacientes e incluso proveedores, muchas empresas farmacéuticas eran incapaces de responder manualmente. Mayra del Canto, AI solutions specialist en Inbenta, sostiene que “para sobrevivir es prácticamente obligatorio reinventarse y adaptarse en tiempo récord”. Para solventar los problemas de comunicación, el sector se apoyó en la IA simbólica. Se trata de una tecnología, integrada en lo que se conoce como chatbot, permite automatizar interacciones a gran escala y ofrecer una atención las 24 horas del día. Los chatbots han mejorado mucho durante los últimos años y hoy en día son capaces de comprender e incluso de permitir transacciones.

“La digitalización es una herramienta de gran potencial para el sector sanitario. Ofrece una mayor capacidad de análisis y cruces de información, de manera que servicios como la monitorización remota en tiempo real o la telemedicina aumenten su calidad y ganen más protagonismo. También, fomenta la mejora de la eficiencia de los procesos clínicos y la investigación”, concluye Cuscó.

Soluciones revolucionarias para el sector

Tecnología 5G. El 5G es la quinta generación de una tecnología de comunicación inalámbrica que revoluciona las redes de telefonía móvil y es capaz de transformar los principales sectores estratégicos de España. Su aplicación puede beneficiar, por ejemplo, al sector sanitario, al turismo y a las infraestructuras energéticas. “Su capacidad de soportar un ancho de banda superior a la de sus antecesores le otorga una mayor velocidad de descarga. Con el 5G se superan los 10 gigabits por segundo”, indica la consultora DoubleTrade. “Justo el detalle de la inmediatez es una de las características que pueden interesar a sectores como el de la salud ya que, gracias a ello, un cirujano podría seguir operaciones a miles de kilómetros de distancia e impartir las oportunas instrucciones”, apunta.

Realidad virtual. Recientemente, Immersium Studio ganó el premio Auggie Award 2021 a la categoría de mejor solución de salud y bienestar por su herramienta de realidad virtual para formar a profesionales sanitarios en habilidades de asistencia en las unidades de cuidados intensivos (UCI) en tiempos de Covid-19. La experiencia de la realidad virtual permite explorar una UCI y acceder a explicaciones sobre el material y el equipamiento que puede encontrar en un hospital europeo, entre otras cosas. Además, el usuario no es un espectador pasivo, sino que puede tomar decisiones clínicas.

Fuente: El País