viernes, abril 15, 2016

Webinar: Cultura en Seguridad













No te pierdas nuestro breve Webinar sobre Cultura en Seguridad
Aporte: Dra Vivana Rodríguez
Co-fundadora Foro CICSP (@vr2102)
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https://youtu.be/AVBNbRqn8a8

Fuente: CICSP.

Cinco pacientes de bata blanca.

 
Nadie está exento de padecer una enfermedad, incluso los propios médicos. A TU SALUD ofrece el testimonio de cinco profesionales que han sufrido, en primera persona, la patología que tratan a diario en sus consultas. Su experiencia personal les ha servido para comprender mejor a su paciente, conectar con él de una manera bidireccional y ayudarse mutuamente
Resguardados tras una bata blanca y un fonendoscopio se enfrentan cada día a la enfermedad. Están acostumbrados al olor a hospital, a las retahílas de fármacos, a los largos tratamientos... Sin embargo, para un médico nada de esto es suficiente cuando la vida da un vuelco y decide convertirle en paciente, uno toma conciencia de que todo se ve diferente. Ser paciente permite a un médico ponerse en el lugar de las personas que trata en su día a día. No ver los toros desde la barrera es una experiencia, cuanto menos interesante. Los médicos toman conciencia de ser vulnerables y les permite ser más comprensivos con los sentimientos y las expectativas del otro. Del mismo modo que el paciente se da cuenta de que la enfermedad puede ser una lotería. Le toca a una persona de «a pie», pero también al médico que la ve a diario en su consulta.
Por ello, A TU SALUD ofrece cinco testimonios de profesionales médicos que han estado al otro lado de la mesa de la consulta. Y es que padecer la misma enfermedad que los pacientes que tratan diariamente en su centro de trabajo como es el caso de Silvia, Joaquín, Pilar, Cristina y Juan, no ha supuesto para estos expertos ninguna desventaja, sino todo lo contrario. Sin que sea buena idea estar enfermo para conectar con el paciente, «hay que aprovechar que te ha tocado vivir en tus carnes una enfermedad, del modo que tu ayudas a tus pacientes de la misma manera que ellos te ayudan a ti», explica Joaquín Durán, neumólogo que padece apnea del sueño.
Coinciden en que la experiencia no ha cambiado su trato con el enfermo, su día a día profesional. Sin embargo, sí que «haber vivido la experiencia desde el otro lado» hace comprender mejor al paciente y ayuda a ponerse mejor en su piel. Como le pasaba a Silvia Sánchez, alergóloga con dermatitis atópica, quien quizá «pasaba por alto pequeños síntomas de la enfermedad», como el picor del paladar. Algo que consideraba una tontería, hasta que lo sufrió en primera persona. Síntomas que estos médicos sufren hoy en día, pero cuyos pacientes les han estado explicando en las consultas desde hace años.
Silvia Sánchez García
Médico adjunto del servicio de Alergología en el Hospital Universitario Infantil Niño Jesús de Madrid. Sufre alergia al polen, a los ácaros y a los hepitelios de animales.
Escogí la especialidad de alergología sin ser alérgica, solamente porque aunaba dos cosas que me llamaban la atención: las enfermedades respiratorias y la investigación. Pero al final ha sido el destino. Entiendes a los pacientes mucho mejor, ésa es la diferencia que hay a la hora de tratarlos desde no ser alérgica a luego padecerla. Había cosas a las que antes no daba importancia, como el picor del paladar, algo que te cuentan todos los días en la consulta. Y yo lo empecé a tener el año pasado. ¡Guau, qué diferencia! Esto es un picorcito de nada, te aguantas y ya está, pero se pasa mal. Y ahora lo sé. Siempre digo que yo lo veía desde el otro lado de la mesa. Soy alérgica al polen, a los ácaros y a los epitelios de animales desde hace cinco años. Pude ser alérgica antes, pero no me lo habían diagnosticado y nunca había ido al alergólogo. Notaba catarros, mucha rinitis, estornudos, pero pensaba que era catarro. Fue al desplazarme a Madrid cuando empecé a tener síntomas muy concretos de la primavera. ¡Caray! Esto es lo que estoy preguntando todos los días en la consulta y ahora me esta pasando a mi. Los pacientes me han ayudado a diagnosticarme, porque todas las cosas que yo estoy sufriendo me las están contando ellos desde hace muchos años. Es curioso porque las preguntas que yo les hacía a los pacientes y las contestaciones que me daban, ahora soy yo la que me pregunto y respondo. Y el año pasado debuté con asma. La primera vez que necesité un broncodilatador tuve dudas sobre si seguí los pasos o si lo hice bien. Es mi especialidad, lo explico todos los días, pero todavía tengo dudas. ¡Qué no le pasará al paciente!
Joaquín Durán-Cantolla
Jefe de Servicio de Investigación en el Hospital Universitario Araba. Sufre apnea del sueño.
Casi cuarenta años de carrera médica relacionada con la neumología y el tema del sueño , mi diagnóstico tuvo que ser casual. Lo cual evidencia que si esto le pasa a un médico, más aún a uno especializado en sueño, es entendible que más del 90% de la población con apnea del sueño –un trastorno común en el que la persona que lo sufre hace una o más pausas en la respiración o tiene respiraciones superficiales durante el sueño– esté sin diagnosticar. Normalmente en mi servicio solemos probar los equipos a la hora de adquirirlos, pero hasta hace siete años yo no había sido partícipe de ello. En ese momento, se evidenció que tenía un número de apneas importante. Pero pensé que era un error puesto que no notaba síntomas, aunque empezaba a tener datos de hipertensión y era roncador, aspectos que contribuyen a su aparición. Por entonces, padecía sobrepeso así que adelgacé, lo que aconsejo a mis pacientes, y perdí 20 kilos, lo que permitió bajar mi número de apneas en más del 50 por ciento. Cuando pasas una enfermedad estás en unas condiciones mejores para comprender al paciente que padece la misma enfermedad, al mismo tiempo que les transmites tranquilidad. Pero es una capacidad empática bidireccional. El médico se pone al mismo nivel que el paciente, lo que forma un apoyo mutuo con quien compartir opiniones y experiencias y sentirte comprendido. Aunque me trato a mí mismo, sí es aconsejable que los médicos pongamos nuestro caso en conocimiento de otro profesional, porque está desprovisto de los temas emocionales, algo importante a la hora de tomar decisiones.
 
Cristina Eguren
Dermatóloga del Hospital Infanta Leonor de Madrid, de la Academia Española de Dermatología y Venereología (AEDV) y de la Clínica Eguren. Padece dermatitis atópica.
La dermatitis atópica es una de las enfermedades dermatológicas más prevalentes en mi consulta. Yo la veo, la trato y la padezco desde mi infancia. Pero no escogí esta especialidad por mi caso, aunque indudablemente padecerla me ha servido para entender cada caso mejor y tratarlos en consecuencia. Ver que el médico también lo padece a mis pacientes los ayuda a entender que, aunque es una enfermedad crónica que no tiene cura, sí se puede vivir bien si se tratan los brotes y se lleva un tratamiento de mantenimiento. Y el ejemplo soy yo. Tengo dermatitis atópica y no me puedo curar, pero conocer mi caso hace que se sientan identificados. Puede resultar curioso, pero ver que su médico lo padece los ayuda a aceptar su situación. Ser médico y paciente a la vez hace que entiendas por lo que pasan: el picor, las molestias que produce...y que es mucho mejor tratarse que aceptar todas las consecuencias que conlleva. Si tiene mucho picor, no duerme bien; si no duerme bien, está cansado, y por tanto no rinde igual. Algo que yo he vivido de pequeña, al igual que mis tres niños pequeños. Otro ejemplo que les hace entender que los comprendes. Que tú también pasas por eso en tu día a día. Una situación que me permite ver todo el espectro de la enfermedad, desde los dos lados de la mesa. Yo ya sé perfectamente qué crema me gusta más, cuál menos, conozco la más rápida o la que huele mejor. Cuando pauto un tratamiento, sé exactamente qué estoy recetando, porque yo lo he probado antes en mi piel. Aunque hay veces que los pacientes son los que me dan consejos que les han servido para aliviar los picores. Es una ayuda mutua.
 
Pilar Morales
Reumatóloga en el Complejo Hospitalario Universitario de Granada. Sufre artritis psoriásica.
Hace diez años, tras mi primer embarazo, me apareció la artritis psoriásica. Tenía dolores en las articulaciones e hinchazón en los dedos de la mano. El saberlo y tener que tomar la decisión de empezar a tratarme me hizo retrasarme tres años. Esperas que sea una reacción que se vaya con el paso del tiempo porque, cuando te afecta, te das menos importancia que a lo mejor cuando estás delante de un paciente. Al principio intenté tratarme yo misma, pero acaba siendo imposible. Aún así, no sé cómo soy como médica, pero desde luego de paciente soy malísima (me hago la analítica cuando me parece y no cuando me toca, o me salto un poco la medicación, a pesar de saber que me la tengo que poner cada 14 días). Una postura algo curiosa porque con mis pacientes soy muy metódica. Aunque no sé si luego lo llevarán a cabo, insisto en lo que tienen que hacer para mejorarse; todo lo contrario a lo que yo hago, por lo que me sorprende la diferencia entre cuando eres paciente y cuando eres el médico. Aunque no me faltaba, ahora tengo más empatía con mis pacientes porque no es que te pongas en su lugar, es que estás en su lugar. Pasa que hay síntomas, como la astenia o el levantarse con dolores, a los que no le das importancia hasta que los padeces. Y el sufrirlos te permite tener más facilidad para hablar con los pacientes. Es una sensación de entendimiento y apoyo mutuo. Supongo que yo los ayudo como ellos me ayudan a mí a llevarlo mejor. Nos contamos «truquitos» que permiten mejorar como, por ejemplo, seguir haciendo ejercicio de forma moderada si se puede porque nos permite mantener la condición física y la calidad de vida.

Juan E. Trobajo de las Matas
Traumatólogo miembro del Servicio de Cirugía Ortopédica y Traumatología del Hospital Quirónsalud La Coruña. Ha sido operado de rotura de menisco externo de la rodilla.
No hay médicos en mi familia, pero siempre me ha gustado la cirugía y la traumatología debido a que fui alumno interno de la especialidad mientras estudiaba la carrera. Aunque también me llamaba la atención la medicina del deporte. ¡Qué curiosidad! He sido operado de una rotura del menisco externo de mi rodilla izquierda. Una consecuencia dada por un mal gesto al realizar un lanzamiento de balonmano. El deporte que practiqué en mi juventud y que quizá no debería haber intentado recrear a mi edad. Desde ese momento tuve dificultades para la práctica deportiva con bloqueos de la rodilla que yo mismo me «reducía» hasta que dichos episodios se convirtieron en habituales con el mínimo esfuerzo y decidí operarme. Un miembro de nuestro servicio fue el que me operó hace dos años, el Dr. Baña,y durante la intervención y gracias a la visión a través del monitor, «consensuábamos» los gestos quirúrgicos. Cirugía aparte, aunque reconozco que no es lo más recomendable, yo he sido mi propio traumatólogo. La recuperación ha sido muy buena, puesto que es algo que no lo recomiendo a mis pacientes, a los dos días estaba pasando consulta... cojeando pero trabajando... A las seis semanas comencé a hacer running, mi deporte en la actualidad. El padecer una lesión «en carne propia» es muy interesante a la hora de valorar esa misma patología en tus enfermos. Las sensaciones que ellos te describen las has tenido tú, lo que te ayuda a darles la importancia adecuada. El hecho de ser médico y paciente ha sido una ventaja aunque no creo que lo sea en todos los casos. En general los médicos somos bastante «malos» enfermos.
 

Fuente: La Razón de España.

La tecnología cambia la forma de estudiar medicina.

En algunas facultades la disección de cadáveres, fue reemplazada por aplicaciones 3D y otras técnicas. La simulación y el entrenamiento continuo son base de estos cambios.
La disección del cadáver ya no es un rito de pasaje para una nueva generación de médicos que salen con el título bajo el brazo de facultades y escuelas de medicina que poco tienen de convencionales. Clases de anatomía con body painting, experimentos secos gracias al uso de simuladores y aplicaciones de avanzada, pacientes virtuales capaces de recrear casos reales, actores que interpretan enfermedades, aulas ambientadas como salas y quirófanos que los invitan a entrenarse desde los primeros años de la carrera: solo algunos de los recursos innovadores que buscan adaptar los programas de formación de los profesionales de la salud para atender las nuevas necesidades y demandas de población, entre ellas la de mejorar la seguridad del paciente.
“¿Qué es lo relevante? Eso es lo que cuestiona nuestro modelo”, sostiene el médico mexicano Francisco Gutiérrez, quien desde 2008 se desempeña en Estados Unidos como vicepresidente del departamento de Medicina y Ciencias de la Salud de Laureate Education, una red internacional de 80 universidades establecidas en 28 países (incluidos Brasil, Chile y Perú, que pone especial énfasis en aplicar sistemas innovadores de educación. Responsable de la dirección estratégica de los programas que se dictan en las diversas facultades y escuelas repartidas por el mundo, considera que la educación tradicional debe ser repensada y sometida a profundos cambios.
“Tenemos que identificar cuáles son las competencias del médico en general y focalizarnos en eso. ¿De qué sirve la materia Historia de Panamá en los currículas del estudiante de medicina de ese país?
Necesitamos programas basados en competencias, no llenar de cosas que no sirven”, afirma en el marco del "Seminario para Ejecutivos Latinoamericanos Gestión de Salud en el Siglo XXI dictado en la Escuela de Salud Pública de Harvard" (Boston, Estados Unidos).
Entre otras herramientas necesarias para la transformación habla de promover la interprofesionalidad, “tenemos que trabajar en equipo: un veterinario, un antropólogo, un psicólogo, un nutricionista”, establecer mecanismos conjuntos con las instituciones “los sistemas de salud y educación deben trabajar y hacer políticas a la par”, promover la cultura del aprendizaje continuo y la enseñanza clínica desde el inicio.
Y en lugar de condenarla, explotar el poder de la tecnología, profundamente vinculada a la vida cotidiana de los aspirantes a profesionales de la salud. Gutiérrez cuestiona: “¿Por qué tienen que disecar un animal en facultad? Si el resto de su vida verán el cuerpo humano a través de imágenes. Tenemos aplicaciones que permiten la disección virtual, hacer los exámenes, colocar el corte tomográfico, el corte radiográfico, el corte anatómico. Lo que quieran hacer con el cuerpo en la computadora. La fisiología también: ver la respiración pulmonar, que de otra manera requeriría de abrir animales enfrente de todos para que aprendan. Experimentos completamente innecesarios cuando tenemos software que nos puede enseñar la cuestión respiratoria. Y todo en laboratorios secos, sin las complejidades de disecar una rana”.
Lo importante, resalta, es el objetivo de aprendizaje. “Las escuelas siguen usando cadáveres para enseñar los 18 huesos del fémur. En el examen, el alumno debe mostrar cuáles son las estructuras relevantes, no los 18 agujeros. Me tiene que demostrar cuáles son los músculos que van a favorecer un embarazo saludable, o que más se lesionan en un atleta, o dónde ocurre una distensión de músculos en un tenista, por ejemplo. Tiene que poder mostrar cómo se ve en una tomografía. En la formación tradicional la tomografía la ven recién cuando hacen la práctica clínica. ¿Pero por qué no enseñárselo de una vez? Va a ser así como vea el cuerpo el resto de sus vidas. En la imagen. Generalmente no lo va a ver de otra forma”.
Pero los estudiantes no sólo experimentan en la pantalla a través de realistas e interactivas visualizaciones 3D. El cuerpo humano también es objeto de estudio. Pero vivo. Son incorporadas a la enseñanza técnicas como "body painting", en la que un artista dibuja y pinta los músculos sobre un modelo de carne y hueso; o "body projection", en la que se proyectan los músculos u órganos humanos sobre un voluntario. “Todos los alumnos pueden ver, poner en movimiento, tocar, entender las relaciones. El profesor está ahí, explicando. Tiene una cámara para agrandar la imagen y hacer observaciones específicas. El conocimiento es muy significativo porque impacta, se interioriza con prácticas de este tipo”, asegura Gutiérrez. La resistencia existe, sí. “Es difícil cambiar a un profesor que lleva 20 años enseñando de la manera tradicional. Pero cuando convencés a ese docente o a ese decano es el mejor de todos, porque aplica su experiencia e innova. Es mucho más un trabajo de cambio cultural que de tecnología”.
La típica clase magistral no tiene lugar dentro de estas aulas. El formato es el de clase invertida, en la que el alumno estudia en la casa y aplica esa teoría en la facultad. No los siento a escuchar sobre temas de los que disponen de vasta bibliografía escrita por eminencias. Les pongo un caso, discutimos y hacemos una enseñanza activa”. Todo ocurre dentro de una ecología inmersiva de aprendizaje (inspirada en el proyecto SMILE, de la Universidad de Stanford), en la que el alumno debe sentirse como si estuviera dentro de un consultorio, un quirófano o atendiendo una emergencia en la vía pública.
“El entrenamiento por simulación clínica no implica sólo el uso de maniquíes. Significa cambiar la metodología y la filosofía y llevar la educación clínica a los simuladores. El simulador permite que el alumno esté ahí hasta que demuestre que sabe y con casos controlados y demostrados. Prácticamente es igual que la educación clínica y en muchos casos es mejor, porque tengo un control. Puedo cometer errores y se me puede morir el paciente y no pasa nada”, explica Gutiérrez. En la base del sistema está el triángulo de Miller: sabe-sabe cómo-muestra cómo-hace.
Pero, ¿cómo se hace para que el estudiante habituado a tratar con robots aprenda la importancia de ser empático con el paciente? “Reconociendo que hay que enseñarlo. Entender la importancia del sufrimiento de una persona, de la ansiedad de una familia, lo que pasa después de una muerte, sabemos que son competencias que deben aprender y deben estar en el currículum. La comunicación es un aspecto transversal. Primero con el contacto clínico directo desde los primeros semestres, yendo a clínicas, haciendo algunas visitas a grupos de pacientes y familias. Muchas veces los profesores no son médicos, son otro tipo de profesionales (psicólogos, sociólogos) que explican la situación. Y la otra es el paciente estandarizado, que te permite evaluar las habilidades blandas (aunque ese término no me gusta): si el estudiante no hizo contacto visual, no fue cortés, no demostró empatía. Todo lo actitudinal se puede medir. Paciente estandarizado y un poco de contacto real, que siempre hay que tener, desde el principio.”
El del paciente estandarizado es un tipo de simulación muy utilizada en Estados Unidos. Se trata del encuentro entre un alumno y un actor entrenado para simular cualquier enfermedad. El docente evalúa una serie de competencias referidas a cómo lo atendió, si hizo el interrogatorio adecuado, si evaluó bien los síntomas, si realizó un diagnóstico correcto. La situación es grabada para que el estudiante pueda ver qué le faltó saber, qué pudo haber hecho mejor. También pueden llegar a cursar y que los sorprenda un simulacro de crisis. En ese caso los alumnos de farmacia, nutrición, medicina, psicología y de las diferentes especialidades salen a jugar sus roles, toman decisiones y empiezan a internalizar la importancia del trabajo en equipo. “Ese es un alumno que llega al hospital con otra mentalidad, con un grado de confianza y seguridad que le da el saber que ya pasó por eso”.
El paciente virtual es otra de las herramientas con las que el futuro médico práctica. I-Human es una tecnología muy costosa, pero ideal para la enseñanza, afirma el vicepresidente de Laureate Education, red que todavía no se ha expandido en Argentina (“pero nos gustaría porque hay muy buenas instituciones públicas y privadas”). El paciente animado está en la computadora. “Todo le pueden hacer, le pueden preguntar, pedir. El caso está completo y está controlado. No dependo de conseguir un convenio con un hospital saturado de alumnos, que no tiene al paciente que necesito o, si lo tiene, no quiere ser más visto por estudiantes. Desde las tareas más simples estoy llevando al alumno a un ambiente previo a su formación clínica y a su entrenamiento clínico que generalmente ocurre con un paciente real durante la residencia. Y que ni por circunstancias educativas deberíamos permitir eso. El alumno debe demostrar la habilidad aquí, antes de hacerlo en el paciente real”.

Leído en Proyecto Salud.

lunes, abril 11, 2016

Revisión de estándares de interoperabilidad para la eSalud en Latinoamerica y el Caribe.

Las Tecnologías de la Información y la Comunicación aplicadas en el ámbito de la salud tienen el potencial de mejorar la calidad asistencial, optimizar el gasto y contribuir a la seguridad y la equidad en la atención de los pacientes.
El ámbito de la salud conlleva un alto grado de intercambio de información entre los actores involucrados, sin embargo la misma se encuentra altamente fragmentada y distribuida  en múltiples silos de datos no integrados. Lograr una adecuada continuidad de cuidados requiere un  flujo continuo de dicha información.
Un aspecto fundamental para lograr dicho objetivo es asegurar la  interoperabilidad de los sistemas de información que dan soporte al proceso asistencial. Dicho intercambio  efectivo de información entre los actores y sistemas puede lograrse por medio de la utilización de estándares.
El presente reporte tiene como finalidad describir un marco conceptual sobre la interoperabilidad y los estándares en eSalud, realizar una revisión sistemática de la literatura sobre la implementación  y uso efectivo de estándares para lograr la interoperabilidad en los países de Latinoamérica y el Caribe y  por último brindar recomendaciones para lograr dicho objetivo en la Región.

Fuente: OPS/OMS

domingo, abril 10, 2016

Hacia una eSalud segura en Europa.

Uno de los temas que, por desgracia, más frecuentemente está apareciendo en los medios de comunicación últimamente en relación con los servicios de salud es el de los riesgos en la seguridad. Casi no hay semana en la aparezcan noticias sobre algún software malicioso o robos de datos médicos y la consecuente preocupación de las entidades y profesionales en ciberseguridad.
Hace unos meses la European Union Agency for Network and Information Security (ENISA) entidad responsable de los problemas de ciberseguridad de la Unión Europea realizó un informe Security and Resilience in eHealth. Security Challenges and Risks donde investigaba sobre los enfoques que los diferentes países de la unión habían implementado en la protección de los sistemas de salud críticos, el contexto político, las legislaciones nacionales, retos en seguridad, buenas prácticas, etc.
Retos en seguridad de la eSalud. Fuente ENISA
El documento basándose en sus conclusiones incluía las siguientes 9 recomendaciones a realizar en un futuro próximo por todos los estados miembros.
  • Identificación de activos, evaluación de riesgos y la realización de un catálogo nacional de infraestructuras y servicios de eSalud críticos.
  • Directrices de seguridad cibernética para la protección de las infraestructuras y los servicios de eSalud.
  • Análisis del impacto coste/beneficio de los incidentes de salud como palanca para aumentar la inversión en seguridad.
  • Mecanismos conjuntos de respuesta a incidentes entre las organizaciones de salud y los centros nacionales de ciberseguridad.
  • Mecanismos de intercambio de conocimientos y experiencias entre los stakeholders sobre incidentes y medidas de seguridad
  • Medidas de seguridad a nivel europeo para infraestructuras y servicios críticos de eSalud.
  • Aplicación de estándares de seguridad para garantizar la interoperabilidad.
  • Inversión en sensibilización en los riesgos de seguridad a ciudadanos, personal y usuarios de las organizaciones de salud.
  • Alineamiento de los servicios de eSalud con la estrategia de protección de infraestructuras críticas y de ciberseguridad de cada estado miembro.
A día de hoy la situación de nuestro país tal como aparece en el informe es la siguiente:
Publicado  por Jose Miguel Cacho

Leído en People in the eSalud

viernes, abril 08, 2016

Apruébanse las directrices de organización y funcionamiento en cuidados paliativos

Resolución Ministerio de Salud 357-2016.
Derogase las normas de organización y funcionamiento en cuidados paliativos aprobada por resolución del ministerio de salud n° 643/00. apruébanse las directrices de organización y funcionamiento en cuidados paliativos que como anexo forma parte integrante de la presente.
Bs. As., 30/03/2016
VISTO el Expediente N° 1-2002-21992-13-7 del Registro del MINISTERIO DE SALUD, y la Resolución Ministerial N° 643/00, y
CONSIDERANDO:
  • Que las políticas de salud tienen por objeto primero y prioritario asegurar el acceso de todos los habitantes de la Nación a los Servicios de Salud, entendiendo por tales al conjunto de los recursos y acciones de carácter promocional, preventivo, asistencial y de rehabilitación, sean estos de carácter público estatal, no estatal o privados; con fuerte énfasis en el primer nivel de atención.
  • Que en el marco de las políticas del MINISTERIO DE SALUD se desarrolla el PROGRAMA NACIONAL DE GARANTÍA DE CALIDAD DE LA ATENCIÓN MÉDICA, en el cual se agrupan un conjunto de acciones destinadas a asegurar la calidad de las prestaciones en dichos servicios.
  • Que entre dichas acciones se encuentran la elaboración de Guías de diagnóstico, tratamiento y procedimiento de patologías y Directrices de organización y funcionamiento de los Servicios de Salud.
  • Que las citadas Guías y Directrices se elaboran con la participación de entidades Académicas, Universitarias y Científicas de profesionales asegurando de esa forma la participación de todas las áreas involucradas en el Sector Salud.
  • Que por Resolución Ministerial N° 643/00 se aprobaron las NORMAS DE ORGANIZACIÓN Y FUNCIONAMIENTO EN CUIDADOS PALIATIVOS.
  • Que entre el momento de la formulación de la anterior Norma y el presente se han producido modificaciones en la concepción y el abordaje de los cuidados paliativos.
  • Que por ende resulta necesario actualizar la normativa que regirá su organización y funcionamiento.
  • Que la SECRETARÍA DE PROMOCIÓN, PROGRAMAS SANITARIOS Y SALUD COMUNITARIA, la SUBSECRETARÍA DE POLÍTICAS, REGULACIÓN Y FISCALIZACIÓN; Coordinadora General del PROGRAMA NACIONAL DE GARANTÍA DE CALIDAD DE LA ATENCIÓN MÉDICA, y la SECRETARÍA DE POLÍTICAS, REGULACIÓN E INSTITUTOS han tomado la intervención de su competencia y avalan su incorporación al PROGRAMA NACIONAL DE GARANTÍA DE CALIDAD DE LA ATENCIÓN MÉDICA.
  • Que la DIRECCIÓN GENERAL DE ASUNTOS JURÍDICOS ha tomado la intervención de su competencia.
  • Que la presente medida se adopta en uso de las atribuciones contenidas por la “Ley de Ministerios T.O. 1992”, modificada por Ley N° 26.338.
Por ello,
EL MINISTRO DE SALUD
RESUELVE:
ARTÍCULO 1° — Deróganse las NORMAS DE ORGANIZACIÓN Y FUNCIONAMIENTO EN CUIDADOS PALIATIVOS aprobada por Resolución del MINISTERIO DE SALUD N° 643/00.
ARTÍCULO 2° — Apruébanse las Directrices De Organización y Funcionamiento en Cuidados Paliativos que como Anexo forma parte integrante de la presente.
ARTÍCULO 3° — Invítase a las Autoridades Sanitarias Jurisdiccionales y Entidades Académicas, Universitarias y Científicas Profesionales a efectuar observaciones dentro de un plazo de SESENTA (60) días a partir de la fecha de su publicación en el Boletín Oficial.
ARTÍCULO 4° — En el caso que la autoridad jurisdiccional realizara alguna adecuación a la presente Directriz para su aplicación a nivel de la jurisdicción deberá comunicar a la COORDINACIÓN GENERAL DEL PROGRAMA dicha adecuación, la que recién entrará en vigencia a los SESENTA (60) días de su registro a nivel nacional a través del acto administrativo correspondiente.
ARTÍCULO 5° — Agradecer a la ACADEMIA NACIONAL DE MEDICINA, la FEDERACIÓN ARGENTINA DE ENFERMERÍA, la ASOCIACIÓN ARGENTINA DE MEDICINA Y CUIDADOS PALIATIVOS, la ASOCIACIÓN ARGENTINA DE TERAPISTAS OCUPACIONALES y PALLIUM LATINOAMERICANA por la importante colaboración brindada a este Ministerio.
ARTÍCULO 6° — Comuníquese, publíquese, dése a la Dirección Nacional del Registro Oficial y archívese. — Dr. JORGE DANIEL LEMUS, Ministro de Salud.

miércoles, abril 06, 2016

La importancia del consentimiento informado.

La Cámara Civil condenó a un instituto oftalmológico por no advertir a un paciente sobre los riesgos de realizarse una cirugía láser. Para los jueces, “el consentimiento informado constituye una pieza básica de la relación médico-paciente; ya que su existencia o no es clave a la hora del reparto de los riesgos propios del actuar médico".
En los autos “F. J. M. c/Instituto Oftalmológico Stefani & Asoc. S.A. s/daños y perjuicios”, la Sala B de la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Civil revocó la sentencia de grado y, de esta modo, condenó a los demandados al pago de $300.000, más sus intereses.
En el caso, el accionante relató que “sufría una miopía que requería una corrección de aproximadamente seis dioptrías; que para cortar la dependencia de anteojos y lentes de contacto decidió realizarse una cirugía; que los aquí demandados le comunicaron que si bien la intervención presentaba algunos riesgos, el cuadro menos auspicioso era que debiera continuar usando anteojos”.
Luego de la intervención, el demandante explicó que “comenzó a tener problemas de visión en su ojo derecho”. Tras diversas consultas con otros galenos, manifestó que padece “un cuadro permanente, que no admite corrección con anteojos ni lentes de contacto y que solo podría ser remediable con un trasplante de córnea”.
A su vez, destacó que “también le manifestaron los especialistas que lo ocurrido era uno de los tantos riesgos que entrañaba una operación de este tipo; lo cual, según narra, no fue advertido oportunamente -antes de la operación- por los profesionales que lo intervinieron”.
Sin embargo, el juez de primera instancia basó el rechazo de la acción en la experticia médica practicada en el expediente al entender que “no se aprecia accionar alguno deficiente o negligente por parte de la demandada, y que las cirugías fueron realizadas según los protocolos quirúrgicos, en forma correcta, adecuada y habitual”.
Los camaristas manifestaron que “un galeno puede realizar una intervención quirúrgica sin que tenga ninguna objeción médica y cumpliendo con todos los recaudos del caso; y, sin embargo, incurrir en mala praxis y tener responsabilidad civil por la falta del debido consentimiento informado”.
Sobre este punto, los magistrados no analizaron cómo fue en sí la práctica quirúrgica, sino exclusivamente el punto relativo al consentimiento informado. “Vale la pena recordar que el perito fue contundente al señalar que la intervención fue realizada de acuerdo a los protocolos, en forma correcta y habitual, y sin ningún tipo de negligencias”, indicó el fallo.
Al respecto, los vocales recodaron que “un profesional médico no debe realizar intervención alguna al paciente sin brindar las explicaciones del caso, con los riesgos y ventajas que podían tener lugar con esa operación. Resulta necesario, pues, que la persona que se va a someter a tal acto sea debidamente esclarecida para que se halle en condiciones de tomar la decisión respectiva”.
 “Obsérvese que otorgar el consentimiento informado hace al derecho inalienable del paciente de disponer de su propio cuerpo, a su autodeterminación, por lo que entraña el ejercicio de sus derechos personalísimos más valiosos; y de ahí que esa labor condiciona la licitud y legitimidad de la actividad médica”.
En cuanto a la exigencia del consentimiento informado, los jueces afirmaron que “no constituye una mera formalidad, sino todo lo contrario”. Y agregaron: “Debe haber por parte del galeno una completa exposición y comparación de la ventajas de la intervención, por un lado, y de los posibles riesgos y complicaciones, por el otro”.
Para loa jueces, “tiene que tratarse de una información, previa al acto, que sea comprensible, clara y asequible, por lo que tienen que quedar excluidas la reticencia y las informaciones parcializadas; como tampoco tiene que estar dotada de un excesivo tecnicismo que no se encuentre al alcance de un lego”.
A su vez, resaltaron que “el consentimiento informado constituye una pieza básica de la relación médico-paciente; ya que su existencia o no es clave a la hora del reparto de los riesgos propios del actuar médico”.
 “Entonces, de no haberse aquel verificado, como en el caso de autos, no queda otra alternativa que descargar tales riesgos en las espaldas del facultativo; y ello debido a que la falta de éste –su mala praxis con esa omisión-- le impidió a la demandante ejercer la apuntada opción que es fundamental: someterse a la intervención aconsejada o negarse a ella”, afirmaron.
En definitiva, los camaristas aseveraron que “la chance de que ocurriera el lamentable episodio era muy baja”. No obstante, concluyeron que “aunque fuera ínfima, queda claro que los demandados -al haber asumido, como ya dije, los riesgos no informados por la intervención quirúrgica practicada a la actora- tendrán que afrontar el pago de la indemnización pertinente por todos los daños ocasionados”.
Leído en el Blog de Marisa Aizenberg.

Fuente: Diario Judicial - Fallo completo