Durante años, la auditoría médica
fue sinónimo de control y castigo. Buscar errores, señalar responsables, cerrar
expedientes.
Ese modelo quedó atrás.
La auditoría evolucionó. Pasó de
revisar papeles a gestionar sistemas. De preguntar quién falló a entender por
qué el sistema lo permitió. Hoy se apoya en tres pilares claros: seguridad del
paciente, análisis inteligente de datos y valor en salud.
Nada de esto es casual. Es el
resultado de décadas de aprendizaje, desde el modelo de estructura proceso
resultado, hasta la incorporación de mejora continua, evidencia clínica, big
data e incluso auditoría de algoritmos.
En el próximo número del
newsletter Modelos que funcionan repasamos este recorrido y explicamos por qué
la auditoría dejó de ser el policía del sistema para convertirse en su radar
estratégico.
Autor: Diego
Scherer

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