Se trata de: para qué fue
diseñada, qué necesidad resuelve y si realmente encaja con el core de la
institución. 🏥
Un resonador de 1.5T sigue
siendo, en muchos contextos, el gold standard para estudios de rutina y para
múltiples aplicaciones asistenciales, incluyendo cardiología.
Un equipo de 3T, por su parte,
puede tener mucho más sentido cuando la estrategia apunta a neuro,
investigación o estudios de mayor complejidad.
El problema aparece cuando la
decisión no parte de una necesidad real, sino del impulso de tener “lo último”.
Ahí es donde el objeto brillante empieza a desplazar al criterio. ⚠️
Porque la pregunta no es solo:
“¿Qué
tecnología queremos comprar?”
La pregunta correcta es:
“¿Qué problema
real necesitamos resolver, para quién, con qué impacto esperado y bajo qué
modelo de sostenibilidad?”

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