jueves, febrero 20, 2020

Heimar de Fátima Marin: “Si un enfermero teme ser reemplazado por la tecnología, significa que no conoce su valor en el sistema de la salud”


Referente en América Latina de la informática en enfermería, la expresidenta de la Sociedade Brasileira de Informática em Saúde y editora jefe del “International Journal of Medical Informatics” describe el estado de la especialidad en la región, la importancia de probar el significado clínico de los desarrollos en tecnología de la información y por qué cree que las máquinas nunca podrán sustituir el cuidado humano directo.

 “Si llegué adonde llegué, es porque tuve gigantes en mi camino profesional”, repite la enfermera brasileña Heimar de Fátima Marin. Graduada en la Universidad Federal de San Pablo (UNIFESP), con una maestría y un doctorado en ciencias biológicas con foco en la informática en salud y, luego, un posdoctorado en el Center for Clinical Computing de la Escuela de Medicina de la Universidad de Harvard, en Estados Unidos, Marin es referente en América Latina de la informática en enfermería: un campo que se orienta al uso, implementación, diseño y capacitación en las tecnologías vinculadas con la asistencia y cuidado de los enfermos y la gestión de los procesos de atención.

Invitada a Buenos Aires para participar del primer Simposio de Informática en Enfermería (IE), realizado en el marco de las XIV Jornadas de Informática en Salud del Hospital Italiano de Buenos Aires, la profesora y directora del Programa de Posgrado en Informática de la Salud de la UNIFESP, expresidenta de la Sociedade Brasileira de Informática em Saúde y expresidenta del grupo de interés de informática en enfermería de la International Medical Informatics Association (IMIA) dialogó con E-Health Reporter Latin America sobre su historia personal y las perspectivas de este campo en la región.

. ¿Qué tan desarrollado es el campo de la informática en enfermería en América Latina?
La mayoría de las carreras de enfermería no la integran en los planes de estudio de grado. En América Latina hubo algunas pocas iniciativas en países como Chile, Cuba, Brasil y Argentina, pero, considerando el número de enfermeros en toda la región, no creo que nos hayamos desarrollado como Estados Unidos, Canadá, Corea del Sur o Japón. También es cierto que algunos países en Europa, como Portugal, han desarrollado esta especialidad, pero no publican sus avances: hacen mucho, pero no lo publicitan. Tal vez aquí ocurra lo mismo.

. ¿Cómo llegó usted a este campo?
En la década del ’80, yo era profesora asociada de enfermería obstétrica en la UNIFESP y había asistido más de 2.000 partos. Y mi hermano, ingeniero, era director del centro de tecnologías de la información de la Universidad de San Pablo (USP) y estaba instalando un sistema en el hospital de niños. Él fue quien me alertó sobre los avances de los sistemas de información en enfermería en Estados Unidos. “Debes prestar atención”, me dijo. Por casualidad, enfrente de donde yo daba clases, en la Escuela Médica Paulista, un profesor, Daniel Sigulem, empezó a desarrollar un centro de informática clínica. Crucé la avenida, me puse a hablar con él y me dio un libro voluminoso sobre informática médica: “Si lo lees durante el Carnaval, regresa y dime si quieres hacer carrera en este campo”, me desafió. A los pocos días regresé: “Si, quiero continuar. Esto es lo que quiero para mi vida”. Y Sigulem se transformó en el mentor de mi maestría, que obtuve en 1991.

. ¿Cuál fue su tema de tesis?
Por mi formación como enfermera obstétrica, desarrollé un sistema de cuidado prenatal para seguir a las mujeres embarazadas: el sistema creaba alertas para los profesionales si detectaba algún riesgo. Para mi doctorado, lo implementé.

. ¿Y cómo desembarca en Harvard?
En 1994, poco después de completar mi doctorado, estaba en una conferencia en el sur de Brasil hablando de ese proyecto y un profesor de Harvard, Charles Safran, se acercó y me dijo: “Tú te vienes conmigo”. Así que estuve en el Center for Clinical Computing de la Escuela de Medicina de Harvard por 3 años. Y luego regresé y alcancé mi puesto de profesor titular en Brasil. Y lo pude hacer porque tuve a gigantes en mi camino profesional: Sigulem y Safran.

. ¿Cuáles son los temas de la informática en enfermería que más le interesan?
Mis tópicos de interés son las historias clínicas electrónicos, las herramientas de apoyo a la decisión, la seguridad del paciente y la evaluación de los sistemas. Trabajé un tiempo en terminología, que es muy importante… pero aburrido. Así que me dedico a estas otras cosas.

. ¿Puede darnos un ejemplo inspirador de los aportes que puede hacer la informática en enfermería por los pacientes?
En Estados Unidos, no se puede restringir a los pacientes en la cama, son libres. Si llaman durante la noche al personal de enfermería y no viene en tres minutos, se levantan para ir al baño y ahí se caen, lo cual prolonga las internaciones. Así que desarrollamos un sistema para identificar a aquellas personas con más riesgo de caídas durante la hospitalización, de modo tal que el personal de enfermería pudiera anticiparse y ejecutar un protocolo especial de educación para esos pacientes y sus familias. Por ejemplo, las mujeres son más propensas, porque siempre creen que son independientes. En un análisis comparativo con los datos históricos previos a implementarlo, comprobamos que el sistema logró reducir un 40% las caídas.

. Y eso fue antes de la explosión del Big Data y los algoritmos de inteligencia artificial
Pero el principio es el mismo: analizas los datos, identificas algunas variables o indicadores, desarrollas los algoritmos y los pones a prueba en la práctica clínica. Este último punto es esencial. Soy editora jefe de una revista científica, “International Journal of Medical Informatics” (Elsevier), y siempre les digo a los autores: “Si describes un algoritmo, un modelo matemático, una app o un sistema, no es suficiente. Tienes que probar el significado clínico. Tienes que probar que hace algo diferente para la atención de los pacientes o el beneficio de la comunidad, la población o la salud global”. Y si no lo hacen, que envíen ese trabajo a otra revista, no a la mía.

. ¿Enfermería necesita sus propios sistemas de información?
No creo en sistemas aparte, porque eso implica multiplicar la recolección de datos y otras tareas. La más importante es identificar que datos, variables e indicadores, enfermería tiene que medir y deben estar presentes en las historias clínicas electrónicas para monitorear el cuidado del paciente.

. ¿Cuáles son las competencias mínimas que uno esperaría de un profesional que recibe capacitación en informática en enfermería?
Depende del nivel de formación. Quien haya completado los estudios de grado debería entender por qué son importantes las historias clínicas electrónicas, o la seguridad, privacidad y confidencialidad de los datos. Quienes hacen una maestría, requieren más habilidades: saber cómo se procesan los datos, cuáles son las responsabilidades del enfermero en el ingreso de datos y por qué la falla de cualquier actor afecta al sistema en su conjunto. Entender cómo se desarrollan, implementan y evalúan los sistemas. Y conocer también los métodos científicos. Siempre les digo a mis alumnos: “Si siguen el método, van a estar del lado seguro de la ciencia”. A nivel de doctorado, por supuesto, deben profundizar en el análisis de datos y otros conocimientos técnicos.

. ¿Existe el temor de que los avances en inteligencia artificial o robótica puedan reemplazar la función de enfermería?
Los algoritmos pueden ayudar para el diagnóstico, pero no los imagino en la provisión de cuidados. Incluso los nuevos “robots enfermeros” sirven para ayudar a los enfermeros en la atención, por ejemplo, de pacientes sin movilidad. Nada se compara con tocar o mirar a los ojos al paciente. Hay una frase: “Si temes ser reemplazado por una computadora, significa que debes serlo”. Que no conoces tu valor como proveedor de servicios de salud. Creo que los enfermeros y las enfermeras debemos mirar a la tecnología, pero enfatizar cuán importante vamos a seguir siendo para los ancianos, los niños o las personas que tienen cáncer u otras enfermedades y requieren de cuidados.

. Los enfermeros y las enfermeras tradicionalmente han sido subestimados como integrantes del equipo de salud. ¿Involucrarse más en el campo de la informática puede contribuir a jerarquizar su rol?
En realidad, los enfermeros han perdido mucho tiempo quejándose por la falta de reconocimiento y sintiendo pena por ellos mismos… es estúpido. Yo hago enfermería porque me gusta y porque estoy seguro de lo que hago. Si la tecnología puede ayudarme a ser un mejor profesional, justifica el costo, la inversión y el tiempo. Los enfermeros deben entender su rol como profesionales de la salud dentro de los equipos de atención. Así que les diría a mis colegas: “No se quejen… ¡crezcan!”
Por Matias Loewy


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