Existen actualmente unos 200 candidatos a vacuna en sus distintas fases. El gran desafío es que demuestren que pueden proteger frente a covid-19. Estas son las que van a la cabeza.
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Existen actualmente unos 200
candidatos de vacuna en ensayos clínicos, en fases clínicas de la 1 a la 3.
Los objetivos de las vacunas en ensayos clínicos son tres:
1.
Demostrar que son seguras.
2.
Probar que activan el sistema
inmunitario en humanos.
3.
Comprobar su efectividad, es decir, su
capacidad de proteger frente al virus SARS-CoV-2.
La eficiencia de la protección se puede
lograr mediante prevención de la infección, de la transmisión y de la severidad de los
síntomas.
Una gran mayoría de las vacunas
en desarrollo tienden a focalizarse en prevenir la infección y se dirigen
a la proteína S, que es el sitio de contacto con las células, con la intención
de desarrollar anticuerpos neutralizantes.
Sin embargo, el sitio de contacto
de la proteína S con la célula, la región RBD, está escondida en su estructura,
por lo que para lograr anticuerpos neutralizantes, las vacunas deberían
enfocarse a otras partes de dicha proteína o incluso mirar también hacia otros
antígenos del virus.
La mayoría de las vacunas han
logrado pasar la primera fase, la de toxicidad y seguridad. Por tanto, un
número bastante alto de posibles vacunas se encuentran en la fase 2. En esta
fase ya han probado su inmunogenicidad, es decir, que la vacunación logre
inducir una respuesta adecuada de anticuerpos que reconozcan al virus y de
células T citotóxicas, que son las que luchan contra el virus de forma eficaz.
Pero el gran desafío es que
logren demostrar que pueden proteger frente a covid-19. En esta especie de
urgencia que ha exigido la pandemia a las compañías farmacéuticas e
instituciones académicas, se están utilizando diseños muy novedosos y se están
realizando alianzas y colaboraciones que no se habían realizado hasta ahora. El
objetivo era obtener fondos adecuados para lograr su desarrollo a escala
global.
Vacunas más avanzadas
Las vacunas que están en primera
línea, o en fase 3, actualmente son 9 y utilizan cinco tipos de formulaciones
distintas:
·
Vacunas inactivadas,
es decir, virus completos de SARS-CoV-2 que han sido desactivados y no pueden
multiplicarse. Esta aproximación es la más conservadora ya que las vacunas
virales actuales de nuestro calendario de vacunación son la mayoría de este
tipo.
·
Vacunas proteicas o
peptídicas denominadas subunidad. Estas, en vez de
usar todo el virus, utilizan solo las proteínas o partes más pequeñas, como los
péptidos, que se pueden obtener mediante biotecnología recombinante en el
laboratorio. Estas vacunas son muy seguras y baratas de producir, pero tienen
el inconveniente de necesitar adyuvantes o amplificadores de la respuesta
inmunológica. Además, requieren varias dosis para estimular una respuesta
inmunológica adecuada frente a SARS-CoV-2.
- Vectores
con virus no-replicativos o replicativos. Es
decir, los virus no replicativos que se modifican genéticamente para
reducir su virulencia y hacerles no-replicativos. Los más comunes son los
adenovirus en humanos o en otras especies como los chimpacés o los
poxvirus, a los que se les incluye la proteína S de covid-19. Esta
proteína que se une al receptor específico ACE2, la enzima 2 que convierte
la angiotensina y es su vía de entrada. Su desventaja es que puede existir
inmunidad insuficiente, pues al ser virus completos son muy inmunogénicos.
Los virus replicativos atenuados son virus de otros tipos, como los del
sarampión, el de la polio o la viruela, pero atenuados y modificados para
que produzcan la proteína S del SARS-CoV-2. Estos diseños de vacuna
presentan la posibilidad de que los virus puedan revertir su virulencia en
algunos casos.
- Vacunas
de ácidos nucleicos, es decir, son el material
genético del virus, bien ARN o bien ADN. Los virus ARN mensajeros son los
que están en fases más adelantadas. El ARN suele ser el que codifica, es
decir, producirá un solo antígeno diana, normalmente la proteína S. Para
protegerlos de que se degraden, normalmente se encapsulan en
nanopartículas compuestas de lípidos. Presentan la ventaja de su seguridad
e inmunogenicidad, pero también algunos inconvenientes, como la necesidad
de almacenarse a muy bajas temperaturas (menos de 0ºC), lo que dificulta
que se pueda exportar a todos los países. Por otro lado, las vacunas de
ADN suelen ser poco inmunogénicas, tienen que expresarse en las células
presentadoras de antígenos o APC, y para aumentar su inmunogenicidad se
suelen poner en nanotransportadores como las partículas parecidas a las
virales o VLP.
- Vacunas
basadas en nanopartículas. Estas últimas vacunas tienen
un alto potencial por su seguridad, su inmunogenicidad y su
capacidad de dirigirse a las células presentadoras de antígenos. También
tienen capacidades de adyuvantes, es decir, de amplificadores de la
respuesta inmunológica.
Otros tipos de
vacunas en ensayos clínicos
Existen también otros tipos de
vacunas que están en fases menos avanzadas, en fase 1 o 2, pero con buenas
posibilidades de desarrollo. Entre ellas encontramos:
- Vacunas
ADN,
con plásmidos para producir la proteína S con un nuevo sistema de
vacunación sin agujas como la de Inovio Farmaceuticals, o plásmidos ADN
con la proteína S y un adyuvante que amplifica la respuesta inmunológica,
como la de la Universidad de Osaka-Anges-Takara Bio en Japón.
- Proteínas
recombinantes como la de la GSK-Sanofi-Dynavax
de EEUU, Reino Unido y China con un adyuvante o amplificador de la
respuesta imunológica desarrollado por la farmacéutica GSK; la de Vaxine
Ptd.-Meditox en Australia que lleva una proteína S y un adyuvante
desarrollado por el grupo y que se denomina Advax; o la de
la Universidad de Queensland en Australia, que también se
compone de una pinza molecular de la proteína S junto con el adyuvante
MF59.
- Virus
replicativos con un vector del virus del sarampión,
TMV-083 liderada por el Instituto Pasteur en Francia.
- Vacunas
reutilizadas, vacunas dirigidas a otros patógenos como la
de la bacteria de Mycobacterium bovis, BCG, que también protegen frente a
coronavirus de forma no específica, lo que también se ha sugerido para la
vacuna de la polio oral y la del sarampión.
Previsión de
liberación completa de resultados
La presión que se ejerce desde
los gobiernos, la sociedad y las organizaciones mundiales de salud es tan alta
que muchas de las compañías han eliminado fases aumentando el número de
voluntarios reclutados.
Estos suman los 10 000
voluntarios de Novavax, 30 000 voluntarios de Moderna, 44 000
voluntarios de Pfizer, 50 000 voluntarios de Astrazeneca o los 60 000
voluntarios de Jansen. Sin embargo, no existe mucha información sobre el número
de voluntarios en las compañías Chinas o en la Rusa.
Según las previsiones, las
primeras vacunas que liberarán sus resultados serán Moderna y Pfizer
en diciembre de 2020 y Astrazeneca en enero de 2021.
Carmen Álvarez
Domínguez, Bioquímica y bióloga molecular,
profesora de Procesos Sanitarios en la Facultad de Educación e investigadora en
Inmunoterapia, UNIR - Universidad Internacional de La Rioja
Este artículo fue
publicado originalmente en The
Conversation. Lea el original.
Leído en Muy
Interesante.
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