viernes, octubre 30, 2026

La inteligencia artificial dejó de ser una promesa y pasó a formar parte de la agenda de trabajo

La inteligencia artificial generativa dejó de ser una conversación sobre posibilidades futuras para convertirse en una herramienta que ya empieza a intervenir en procesos concretos de atención.

Ese fue el eje de la conferencia “IA Generativa: ¿Cómo evolucionamos hasta este punto?”, a cargo del Ing. Jorge Pérez, Cofundador y Jefe de Producto en CERO, empresa chilena dedicada a la coordinación de la atención médica. La sesión fue moderada por el Dr. Ricardo Simes, ex Presidente y Miembro de la Comisión Directiva de ACAMI y Presidente del Hospital Sirio-Libanés.

El Ing. Pérez fue académico de la Universidad de Chile durante más de diez años. Por su investigación en datos e inteligencia artificial recibió en 2012 el premio Ramón Salas-Edwards del Instituto de Ingenieros de Chile y en 2009 se convirtió en el primer chileno en obtener una PhD Fellowship de los laboratorios de investigación de Microsoft en Redmond, Estados Unidos.

El lenguaje, una clave para entender la inteligencia artificial

La introducción del Dr. Simes propuso una forma sencilla de acercarse a una tecnología que suele presentarse como compleja. Recordó que la inteligencia artificial es un desarrollo derivado de la inteligencia humana y subrayó el lugar central del lenguaje para comprender cómo funcionan los modelos generativos. “El lenguaje es a la inteligencia lo que el combustible sería a un motor”, resumió, al señalar que el lenguaje permite a estos sistemas procesar y producir respuestas.

A partir de esa idea, el Ing. Pérez retomó los fundamentos de las redes neuronales y explicó cómo se entrenan mediante operaciones matemáticas y el ajuste de sus conexiones. Con ejemplos visuales —como una red que primero confunde un gato con un caballo y luego corrige su respuesta durante el entrenamiento— mostró que detrás de resultados que parecen inteligentes hay cálculos, patrones y procesos de aprendizaje sobre grandes cantidades de ejemplos.

De las palabras a los tokens: cómo se construyen las respuestas

El paso siguiente fue trasladar esa lógica al lenguaje. En lugar de identificar una imagen, un modelo generativo aprende a predecir qué fragmento de texto podría continuar una secuencia. El Ing. Pérez explicó que no siempre se trata de palabras completas: los modelos trabajan con unidades más pequeñas, conocidas como tokens, y van seleccionando entre distintas posibilidades a partir de probabilidades.

La conferencia mostró que las respuestas dependen de probabilidades y de parámetros como la “temperatura”: cuanto más diversa se solicita que sea una respuesta, menos previsible puede resultar. El Ing. Pérez explicó que las llamadas “alucinaciones” son continuaciones inadecuadas producidas por el modelo, no una forma de imaginación humana.

El ejemplo del emoji de un caballito de mar —que no existe— permitió ver cómo un sistema puede insistir en producir una respuesta plausible aun cuando parte de una premisa equivocada.

El Ing. Pérez también describió cómo algunos modelos incorporan etapas adicionales antes de responder: generan un desarrollo intermedio que simula razonamiento y luego producen una respuesta final a partir de ese proceso. La demostración incluyó ejemplos con lenguaje clínico para mostrar que el modo de formular una consulta y el procesamiento previo pueden influir en la respuesta que entrega el sistema.

De un chat a un agente capaz de utilizar herramientas

Uno de los principales giros de la exposición fue explicar la diferencia entre un modelo que solamente genera texto y un agente que puede participar en una tarea concreta. A través de un ejemplo sencillo —coordinar un control médico con un nefrólogo dentro de tres meses y enviar un aviso sobre el ayuno—, el Ing. Pérez mostró que el modelo puede organizar un plan en lenguaje, indicar qué herramientas necesita y producir instrucciones para que un sistema informático las ejecute.

En ese esquema, el modelo no realiza por sí solo todas las acciones: genera los tokens e instrucciones, mientras que el computador y las herramientas conectadas ejecutan los pasos correspondientes, como consultar una agenda, crear una cita o enviar un mensaje. Esa combinación entre modelos de lenguaje, herramientas e interoperabilidad abre una nueva dimensión de uso: pasar de responder preguntas a colaborar en la resolución de tareas.

Aplicaciones concretas para mejorar el acceso a la atención

La conferencia conectó esos conceptos con un caso de uso directamente relacionado con la organización de los servicios de salud: la coordinación de turnos médicos. El Ing. Pérez presentó una demostración de un agente que mantiene una conversación natural con una persona, identifica la especialidad requerida, ofrece alternativas de horario, confirma la cita y recuerda cuándo debe presentarse el paciente.

Según expuso, CERO coordina turnos médicos para alrededor de tres millones de pacientes al mes en 400 centros de salud de América Latina, mediante herramientas de comunicación fluida y natural. La experiencia presentada mostró cómo la tecnología puede ayudar a facilitar el acceso, reducir gestiones administrativas y aprovechar mejor la capacidad disponible en los centros asistenciales. El foco no estuvo solamente en la sofisticación del modelo, sino en la utilidad que puede alcanzar cuando se integra a un proceso real.

El ejemplo también permitió volver a una pregunta esencial para el sector: ¿cómo incorporar estas herramientas de manera que respondan a necesidades concretas de pacientes e instituciones? Comprender cómo se generan las respuestas, reconocer las limitaciones de los modelos y definir qué tareas pueden resolver son condiciones importantes para evaluar su aporte, sin confundir una interacción fluida con una garantía automática de exactitud.

“Las nuevas tecnologías nos permiten lograr alta eficiencia. Y lo importante es que ahora sí nos permiten adaptarnos a los pacientes.” — Ing. Jorge Pérez

El Dr. Ricardo Simes cerró la presentación planteando el desafío de integrar la IA a procesos sanitarios concretos: facilitar la coordinación, mejorar el acceso y aprovechar los recursos, conociendo siempre sus alcances y limitaciones.

 

Fuente:  ACAMI 

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