Lejos del campo de la medicina,
el origen técnico de Digpatho,
una startup cordobesa de tecnología sanitaria, se produjo durante la pandemia y
en el contexto de una operación de agroindustria. Octavio Carranza, CEO y
fundador de la firma, dirigía en ese momento un proyecto de consultoría
logística para un exportador de México que necesitaba usar inteligencia
artificial (IA) para analizar imágenes de naranjas. Allí tuvo su inspiración:
se dio cuenta de que la tecnología de visión artificial que se estaba usando
para detectar defectos y volúmenes en las frutas podía aplicarse al diagnóstico
médico humano.
Fue entonces cuando nació
Digpatho, un emprendimiento que lleva dos años de desarrollo y que apunta a
optimizar el diagnóstico del cáncer con el apoyo de la IA. El nombre proviene
de la abreviatura de digital pathology, es decir, patología digital. Hoy por
hoy, el producto insignia de startup es una suite integral para el diagnóstico
del cáncer de mama.
La elección de esta patología
como punto de partida fue estratégica: es el cáncer más prevalente en mujeres a
nivel mundial y su tratamiento depende de la cuantificación exacta de
biomarcadores. Es justamente en ese punto crítico en el que la IA despliega su
utilidad.
Proyección
internacional
La postura operativa de Digpatho
se basa en la inteligencia aumentada, que propone potenciar al médico, no
reemplazarlo, en una simbiosis hombre-máquina en la que la decisión final
siempre es humana. En el corto plazo, la startup se apresta a cerrar una ronda
de inversión y a consolidar su solución para el diagnóstico del cáncer de mama
en la región.
A mediano plazo, tiene previsto
lanzar un módulo para el cáncer de próstata y una expansión agresiva por Asia.
Asimismo, trabaja para que el sector público tenga acceso a esta tecnología en
el menor tiempo posible.
Carranza detalló que las
soluciones de Digpatho se caracterizan por su precisión en biomarcadores, lo
que elimina la subjetividad del “cálculo a ojo”, y por la velocidad para hacer
diagnósticos en minutos. “Evitamos que el médico pase horas forzando la
vista en el microscopio contando puntos de color para permitirle enfocarse en
el análisis clínico complejo. También aceleramos el diagnóstico para el
paciente, ahorrando no sólo dinero, sino también angustia”, explicó.
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