jueves, abril 09, 2026

¿ChatGPT desplaza al médico de guardia?

 


Según el Índice de Innovación Regional 2025, desarrollado por el Hub de Innovación del ITBA y aplicado por la consultora Voices a 4.000 personas en Argentina, Brasil, Colombia y México, la tecnología está transformando la manera en que los latinoamericanos cuidan su salud. Y el hallazgo más llamativo no viene de los laboratorios ni de los hospitales: viene de un chatbot. ChatGPT se posicionó este año como la aplicación de salud más utilizada en toda la región, desplazando a las prepagas, los portales de sanatorios y las apps de fitness que dominaban el podio apenas doce meses atrás. El fenómeno es especialmente contundente entre los jóvenes de 16 a 29 años, para quienes el asistente de OpenAI es, hoy, la primera puerta de entrada al sistema de salud.

En el 2025, ChatGPT se posiciona como la app en salud más utilizada en la región, impulsada principalmente por su uso en Colombia. El 20% de los colombianos ya utiliza ChatGPT como su principal herramienta de salud. En el resto de los países de la región evaluados, el porcentaje es del 15%. A la IA de OpenAI le siguen los portales de sanatorios y hospitales, los sitios web de prepagas y obras sociales, las apps de cobertura médica, las apps de fitness y Gemini (Google), todos con participaciones que oscilan entre el 9% y el 19% dependiendo del mercado.

Lo que el estudio revela no es solo una preferencia tecnológica: es un cambio de conducta. Cerca de la mitad de la población de la región ya utiliza herramientas de inteligencia artificial en general y, de ese grupo, el 51% declara que, desde que las adoptó, redujo el uso de otras plataformas. Dicho de otro modo: la IA no suma, sustituye.

Colombia también lidera en adopción general de IA: el 61% de los colombianos ya usa herramientas de inteligencia artificial, y el 32% las aplica específicamente en el trabajo. Argentina, en cambio, muestra los índices más bajos de conocimiento sobre IA: solo el 38,5% dice estar bien informado sobre estas herramientas, frente al 43,3% de México. Sin embargo, la Argentina presenta una paradoja destacada por el propio informe: es el único país donde la población de menores recursos utiliza más las apps de educación y seguridad que los sectores de mayor poder adquisitivo, lo que sugiere que la tecnología puede operar, en ciertos contextos, como igualadora social.

México ocupa una posición intermedia pero relevante. Con el 55% de su población utilizando alguna herramienta de IA y el 43,3% bien informado sobre sus avances, es el país que muestra el mejor índice de innovación general de la región (27%). En salud, su adopción de ChatGPT como herramienta principal se ubica en el 16%, en línea con el promedio regional. Lo que distingue a México en el segmento de mayor edad es la persistencia de las apps de fitness y los portales de sanatorios como opciones complementarias en salud, lo que indica que una parte importante de su población más adulta todavía asocia tecnología sanitaria con bienestar físico o atención institucional, antes que con consulta asistida por IA.

El escenario de las malas prácticas es, quizás, el capítulo más delicado del informe. Que un chatbot generalista se haya convertido en el recurso sanitario más consultado por los jóvenes de cuatro países no es, en sí mismo, un indicador de salud pública. ChatGPT no tiene licencia médica, no accede a la historia clínica del paciente, no puede auscultar ni pedir análisis, y sus respuestas —aunque frecuentemente útiles como orientación general— no reemplazan el criterio clínico. El problema no es la herramienta: es el uso. Cuando el 51% de quienes adoptan IA declara que dejó de usar otras plataformas, surge la pregunta inevitable: ¿cuáles? Si entre esas "otras plataformas" están los portales de turnos médicos, las apps de telemedicina o los canales de comunicación con profesionales de salud, el avance tecnológico podría estar encubriendo un retroceso en el acceso real a la atención.

A esto se suma la brecha de conocimiento. El informe registra que el 59% de la población regional dice conocer poco o nada sobre herramientas de IA específicamente, como ChatGPT, Gemini o Claude. Es decir: la mayoría de quienes las usan en salud lo hacen sin comprender cabalmente cómo funcionan, cuáles son sus limitaciones ni cómo interpretar sus respuestas. En Argentina, ese desconocimiento sobre herramientas de IA alcanza al 61,5% de la población, el nivel más alto de los cuatro países estudiados. Usar una herramienta poderosa sin entenderla es, en cualquier ámbito, un riesgo. En salud, puede serlo doblemente.

El Índice de Innovación Regional 2025 no condena la irrupción de la IA en el sector salud: la describe con datos y, entre líneas, lanza una advertencia que los sistemas sanitarios de la región harían bien en escuchar

 

REVISTA SALUD DIGITAL AMERICAS


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