viernes, septiembre 24, 2010

Un programa de alfabetizacion ayuda a controlar la diabetes

(Los acentos fueron obviados por cuestiones tecnicas)

Ningun paciente volvio a ser hospitalizado por complicaciones debido a la enfermedad.


La vulnerabilidad que da el analfabetismo es enorme. En eso tiene razon el doctor Gabriel Lijteroff, director de la Unidad de Diabetologia del Hospital Municipal Sofia T. de Santamarina, de la localidad bonaerense de Monte Grande. Es que a solo 30 kilometros del Obelisco, en un aula del entrepiso del hospital, un grupo muy voluntarioso de mujeres aprenden a leer y escribir para controlar la diabetes con la que conviven desde hace años.

Ellas son parte de los 80 alumnos, de entre 40 y, hasta ahora, 77 años, que ayuda el Proyecto Unidos para Alfabetizar y Concientizar, en cuya curricula la educacion orientada a la diabetes en particular reemplaza a la materia biologia.

Fue una idea que Lijteroff tuvo hace diez años, cuando se dio cuenta de que la principal barrera para que sus pacientes cumplieran con el tratamiento no era la falta de motivacion o la complejidad de las indicaciones terapeuticas. Simplemente, no conocian las letras y los numeros que escribian los medicos en las recetas o que indicaban en el parabrisas del colectivo el ramal indicado para llegar a tiempo a la consulta.

"Veiamos que solo el 30% de los pacientes tratados tenia un buen control metabolico. Algo estaba pasando, porque muchos cambiaban los horarios de la medicacion, venian a la consulta un dia distinto al indicado o no podian aplicarse solos la insulina -recordo el medico, que dirige tambien el Comite Cientifico de la Federacion Argentina de Diabetes-. Colgue un poster en el consultorio y cuando les preguntaba que decia, generalmente decian: «No traje los anteojos», aunque la letra era enorme. Finalmente, detectamos que 84 pacientes eran analfabetos. Ese era el escollo para que estuvieran bien."

En un año, la Unidad de Diabetologia y la Escuela de Adultos 703, con sede en El Jagüel, abrieron el Centro de Educacion para Adultos 713/03, a cargo de la maestra Maria Cristina Isi o "la seño", para medicos y alumnos. "Funcionar dentro del hospital nos permite contar con asistencia rapida si alguno de los alumnos lo necesita. Es evidente como todos mejoraron la calidad de vida y el control de la enfermedad. Es apenas un granito de arena que ponemos desde hace diez años", dijo la directora de la escuela, Graciela Canzonetta. Ella organiza tambien las donaciones de utiles y otros recursos que recibe en el (011) 4389-0410, de 18 a 21, para que el proyecto funcione.

Ademas de leer y escribir, los pacientes saben reconocer los signos importantes de la diabetes y prevenir sus complicaciones. "Todos saben como actuar ante una hipoglucemia y el 92,5% puede reconocer el pie en riesgo y hacer los cuidados primarios, cuando al principio ninguno sabia hacerlo", detallo Lijteroff.

El 74% realiza y registra el autocontrol de la glucemia y el 59,2% hace ejercicio, cuando al principio no lo hacia ninguno. Y el 74% cumple las indicaciones medicas, a diferencia del 14,8% inicial. El 100% de los pacientes con diabetes tipo 1 lograron poder aplicarse solos la insulina.

Segun el Indec, el 2,6% de la poblacion mayor de diez años es analfabeta. Al analizarlo por grupos etarios, el 4,4% de las personas de entre 50 y 64 años y el 6,2% de los mayores de 65 no saben leer ni escribir. "Aprender era mi sueño. Cumpli mi mision de criar a mis hijos y ahora me siento muy util porque ayudo a mi nieto, Tobi [de 7 años], que es diabetico", conto entre ejercicios en el cuaderno Lidia Gomez, de 59 años.

A Gabina, de 57 años, la escuela la ayudo a interpretar mejor las recetas y dominar los numeros para aplicarse la insulina y controlar adecuadamente la enfermedad que le diagnosticaron hace diez años en el hospital. "Me cuesta un poquito la matematica -admite-, pero aprendi a medirme todos los dias el azucar en sangre y que no me falten las verduras y las frutas."

En la primera fila, Deolinda Saojoao de Sampaio recordo su primer libro: la Biblia. "Pero solo sabia el numero 8 a los 50 años." Ahora, a los 76 (llego de Portugal a la Argentina a los 25), lee bien la letra imprenta y le gusta escribir tanto como cuidar su huerta. Junto con ella, Ramona Gonzalez, abuela de cinco nietos a los 75 años, y con un marcapasos para controlar una arritmia con la que convive desde hace una decada, se apuro a contar: "Nunca fui al colegio porque en Chaco no habia. Ahora, todas las tardes les digo a mis hijos: «Chau, me voy al colegio». Aca aprendi a cuidarme y cuidar a los que me rodean". Ramona esta cursando primer grado y lleva en su bolsillo un papel con las indicaciones para viajar de la casa al hospital.

"Sin dudas, la lectoescritura les mejoro la calidad de vida. Ademas, tienen asistencia perfecta con frio o lluvia. Son personas con problemas cotidianos, como todos, pero ellas los dejan al pie de la escalera antes de entrar en el aula. La responsabilidad que sienten para con la educacion y la escuela es ejemplar", dijo la maestra Maria Cristina, emocionada hasta las lagrimas. (Ese dia, en otras escuelas, las aulas estaban vacias por un paro docente en adhesion a reclamos estudiantiles.)

Fuente: Fabiola Czubaj , LA NACION

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